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Decisiones de verano en Tottenham: De Zerbi y el futuro de Bergvall

Roberto De Zerbi no pierde tiempo en dibujar su Tottenham. Tampoco en dejar claro quién cabe y quién no en su proyecto. Desde Nueva Zelanda, en plena gira de pretemporada, el técnico italiano lanzó un mensaje que resuena con fuerza en el vestuario: quien no sea feliz en el club, tiene la puerta abierta.

“Quien no quiera quedarse en Tottenham, quien no esté feliz, quien no se sienta orgulloso de estar aquí, tiene que irse”, sentenció antes del amistoso ante Auckland FC, programado para la madrugada del domingo en horario europeo.

No fue un comentario al aire. Llegó en medio de las dudas sobre el futuro de Lucas Bergvall, uno de los talentos jóvenes más comentados del equipo.

Bergvall, talento en el escaparate

Tottenham ya rechazó una primera oferta de 38 millones de libras de Nottingham Forest por el centrocampista sueco, y se espera que Forest suba la puja hasta los 45 millones. La negociación se calienta justo cuando el discurso de De Zerbi exige compromiso total.

Bergvall, fichado en 2024 desde Djurgarden, apenas tuvo minutos al final de la pasada temporada. Empezó con fuerza: titular en el primer partido del italiano, una derrota por 1-0 ante Sunderland. Después, solo cuatro apariciones saliendo desde el banquillo. Demasiado poco para un jugador al que en el club consideran un proyecto de élite.

Mientras tanto, el paisaje del centro del campo ha cambiado de forma radical. Han llegado Sandro Tonali, por 100 millones de libras desde Newcastle United, y Mateus Fernandes, por 85 millones desde West Ham. Dos operaciones que elevan el nivel… y endurecen la competencia.

De Zerbi no esconde la realidad: “Habrá una gran competencia para jugar porque, al final, creo que tendremos dos jugadores por posición”. Y ahí se sitúa Bergvall, en la encrucijada entre pelear su sitio o buscar protagonismo lejos de Londres.

El técnico aún no se ha sentado con él: “No he hablado con Lucas todavía. Lo haré en los próximos días y tomaremos la mejor decisión para el club, para Lucas, para mí, para todos nosotros, sin problemas. Lucas es un talento enorme”. La frase clave llega después: “Si quiere quedarse, estaré feliz. Si no, tenemos que encontrar una nueva solución con Johan Lange y Vinai Venkatesham. Después de la decisión de irse, ya no es asunto mío”.

La pelota, en gran parte, está en el tejado del jugador.

Un Tottenham en construcción… y sin freno en el mercado

El mensaje de De Zerbi no solo va dirigido a Bergvall. Es un aviso general en un vestuario que ha cambiado de piel desde que el italiano tomó el mando a finales de marzo y evitó un descenso que habría sido histórico.

Tottenham se ha reforzado con contundencia atrás: Jan Paul van Hecke, Andy Robertson y Marcos Senesi ya visten de blanco. Tres defensores para apuntalar una estructura que el técnico quiere agresiva, valiente, dominante. Y no se detendrá ahí.

“Primero de todo, creo que nuestro mercado todavía no ha terminado”, advirtió. “Tenemos que completarlo, tenemos que traer otra pareja de jugadores, quizá más, quizá no menos, pero un par de jugadores”.

El siguiente objetivo está claro: “El objetivo ahora es completar las posiciones de ataque”.

El club se mueve, el entrenador aprieta y la plantilla entiende el mensaje: nadie tiene el puesto garantizado. Ni siquiera los fichajes jóvenes con proyección.

Kudus y Kulusevski, dos regresos que pueden cambiar el ataque

Mientras el futuro de Bergvall se discute en los despachos, la enfermería ofrece un rayo de luz. Mohammed Kudus y Dejan Kulusevski no han viajado a Nueva Zelanda, pero sus nombres pesan en los planes ofensivos de De Zerbi.

Kudus, lesionado en el muslo, está cerca de reaparecer. “Kudus está muy cerca. Creo que cuando volvamos a Londres estará disponible para empezar a trabajar con nosotros”, explicó el técnico. “Es algo grande para nosotros. Kudus es otro jugador importante”. Una pieza capaz de alterar partidos desde la banda o por dentro, justo el tipo de futbolista que encaja en la idea agresiva del italiano.

El caso de Kulusevski es más delicado. El sueco arrastra una lesión de rodilla que le ha dejado una temporada completa sin competir. “Kulusevski, tenemos que ver en las próximas semanas”, advirtió De Zerbi. “Después de una temporada entera sin jugar, tenemos que analizar mejor y mejor, no correr riesgos, primero por él y luego por nosotros”. Prudencia máxima con un jugador que, en forma, puede ser un pilar del ataque.

El calvario de Xavi Simons: “Los peores días de mi vida”

La dureza del fútbol también se mide en lo que no se ve. Xavi Simons, uno de los talentos más brillantes de la plantilla, todavía digiere el golpe de su grave lesión de rodilla. El neerlandés sufrió una rotura del ligamento cruzado anterior en abril, pasó por el quirófano y se perdió el Mundial de 2026. Un mazazo personal y deportivo.

En declaraciones a la web del club, el mediapunta no maquilló el sufrimiento: “Los primeros cuatro días fueron los peores días de mi vida”. El relato es crudo. “No podía dormir, no comí durante una semana. Tenía mucho dolor. Estaba vomitando y me sentía mareado, todo. Ese dolor, no deseo que nadie tenga que pasarlo”.

Simons describió la sensación como si su propio cuerpo se rebelara: “Era como si todo mi cuerpo dijera: ‘¿qué ha pasado?’”. Hoy, al menos, mira hacia delante: “Esto es lo que hay. Estoy feliz y en un buen lugar ahora”.

Su regreso, cuando llegue, añadirá aún más calidad a una zona de tres cuartos ya cargada de talento.

Un vestuario ante el espejo

Entre fichajes millonarios, jóvenes en duda, estrellas en rehabilitación y un entrenador que no se muerde la lengua, Tottenham vive un verano de definición. De Zerbi ha trazado una línea clara: solo hay sitio para quienes se sientan orgullosos de vestir la camiseta y encuentren en ese orgullo su principal motivación.

La competencia será feroz, las jerarquías se van a mover y las decisiones, tanto de club como de jugadores, marcarán el tono de la temporada. Lucas Bergvall es solo el primer gran caso. No será el último.

En un Tottenham que ha probado el miedo al abismo del descenso y ha invertido como un grande para no volver a asomarse, la pregunta es simple y brutal: ¿quién se atreverá a quedarse y pelear… y quién decidirá bajarse ahora del proyecto de De Zerbi?