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Diego Simeone y la ausencia de Julián Álvarez ante Osasuna

La víspera del duelo ante Osasuna en el Metropolitano no fue una rueda de prensa más. Diego Simeone apareció serio, firme, con la idea clara de cerrar debates internos y de encarar de frente el ruido que rodea a Atlético de Madrid en este arranque de Liga.

Lo primero, la enfermería. La gran pregunta flotaba en el ambiente: ¿llegaba Julián Álvarez al partido? El técnico fue tajante, sin margen para la duda: según lo hablado con el cuerpo médico, el delantero “sigue en fase de recuperación” y no estará disponible para el encuentro de este miércoles. Punto final al suspense.

Delantera en el aire y Jonathan David en foco

Sin Julián Álvarez, la mirada se posó de inmediato en Jonathan David. ¿Titular o revulsivo? Simeone abrió la puerta a las dos opciones y dejó la decisión para el último momento: recordó que el canadiense “entró muy bien en el último partido” y que valorarán si arranca de inicio o salta desde el banquillo. El dibujo ofensivo, una vez más, quedará definido a pocas horas del choque.

Mientras se discute fuera, los números a domicilio hablan de un equipo que responde: seis puntos de nueve posibles lejos de casa. En medio de ese contraste entre resultados y ruido mediático, Simeone no esquivó el tema. Recordó que sus quejas recientes no iban tanto contra el calendario en sí como contra los tiempos de descanso: regresos tardíos de San Sebastián, del partido de Champions, acumulación de esfuerzos. Y lanzó un dardo sin dramatismo, pero con intención: el vestuario ya se ha acostumbrado a cierta negatividad externa y asume que cualquier resquicio se convierte en motivo de crítica. Para él, forma parte del camino. Y, lejos de victimismos, aseguró que la aceptan como parte del proceso.

Un Atlético en obras… y con prisa ajena

El técnico volvió a una idea que repite desde verano: este Atlético está en construcción. Lo explicó con datos fríos, pero el tono fue de reivindicación. Siete salidas, cinco fichajes, varios canteranos subiendo al primer equipo. “No es tan simple como parece”, subrayó. Aun así, defendió que el equipo sigue siendo competitivo y que crecerá a medida que acumule partidos.

El matiz clave llegó después: se sienten en plena fase de edificación, pero el fútbol no concede el tiempo que un proyecto así exige. No lo da la competición, no lo da el entorno, no lo dan los resultados. Aun así, Simeone se mantiene en la misma línea: insistir, competir y dejar que los partidos vayan ajustando las piezas.

Llamamiento al Metropolitano

Con ese contexto, el argentino lanzó un mensaje directo a la grada. Pidió un partido fuerte, intenso, ante un rival que, según sus palabras, atraviesa “la misma necesidad” que Atlético. Reclamó energía desde las tribunas y que los jugadores la traduzcan en el césped, especialmente después de venir de un encuentro duro. El objetivo: reencontrar el ambiente de siempre, ese Metropolitano que aprieta y empuja cuando el equipo más lo necesita.

Silencio sobre los penaltis, claridad con el Balón de Oro

No todo fueron explicaciones tácticas o estados de ánimo. Al ser preguntado por la sorpresa de José Mourinho ante la falta de cuestiones sobre los penaltis señalados a favor de Barcelona y Atlético, Simeone optó por desmarcarse. Sonrió, soltó una carcajada y cerró el asunto con un seco “no tengo nada que decir ni comentar”. Ni una palabra más.

Cuando la conversación giró hacia el Balón de Oro, el técnico ya no dudó ni se protegió. Su respuesta salió de memoria, casi automática: Messi. “Sin la menor duda”. Recordó su Mundial y el nivel mostrado a esta edad. Volvió a repetirlo: Messi, sin la menor duda. Para él, el debate está cerrado.

Un parón extraño y un calendario que no perdona

Simeone también se refirió al calendario y a un parón de tres semanas que calificó como algo nuevo para todos. La consigna dentro del vestuario es adaptarse. Los jugadores, aseguró, mantienen intacto el deseo y entienden que forma parte del juego, del lugar que eligieron ocupar como profesionales de élite.

Atlético de Madrid llega a esta cita ante Osasuna quinto en la tabla, con 10 puntos: tres victorias, un empate y una derrota. No es un mal punto de partida, pero tampoco un colchón cómodo. El equipo se declara en construcción, el entorno aprieta, el calendario no espera.

La siguiente respuesta llegará en el césped del Metropolitano. Y ahí ya no valdrán explicaciones. Solo el resultado.