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Drogheda United remonta y hunde a Shelbourne en Tolka Park

Drogheda vuelve a remontar en Tolka Park y hunde aún más a Shelbourne

Diferente noche, mismo guion en Tolka Park. Drogheda United volvió a darle la vuelta al marcador ante Shelbourne y se llevó otra vez los tres puntos con un 2-1 que pesa muchísimo en la parte baja de la tabla… y en la moral de ambos equipos.

El conjunto local, atrapado en una temporada muy por debajo de las expectativas, volvió a desaprovechar una ventaja inicial. Ni siquiera el tanto de Dan Kelly alcanzó para frenar la caída de un equipo que sigue sin ganar en liga desde la llegada de John Russell en julio: ya van siete partidos domésticos sin victoria.

Golpe temprano… y golpe de suerte

La noche arrancó torcida para Shelbourne. Sean Boyd, uno de los tres cambios respecto a la derrota ante Derry City, tuvo que abandonar el campo a los 10 minutos tras una fea caída en un choque con el defensor Andy Quinn. Un plan de partido desmontado antes de empezar.

Antes de esa acción, Kelly ya había avisado con un disparo potente que se fue por encima del larguero de Luke Dennison. Era el primer destello de un jugador que, poco después, sí encontraría premio.

Drogheda, por su parte, llegaba con confianza tras el 2-0 ante Sligo Rovers. Kevin Doherty repitió el once de ese triunfo, con Mark Doyle y Shane Farrell ya disponibles tras sanción, pero de inicio en el banquillo. El mensaje era claro: no tocar lo que funciona.

Y funcionó. Los visitantes entraron mejor en el partido y creyeron adelantarse a los 17 minutos. Brandon Kavanagh colgó una falta desde la izquierda, Conor Keeley se elevó y cabeceó a la red… pero la bandera del asistente apareció de inmediato. Fuera de juego y gol anulado.

El castigo llegó al otro lado del campo. En el minuto 22, Shelbourne golpeó con una acción tan simple como letal. Rodrigo Freitas, recién ingresado por el lesionado Boyd, lanzó un pase diagonal perfecto desde la zona de creación. Conor Kane rompió la línea al dar un paso adelante tarde, dejó habilitado a Kelly y el extremo no perdonó: carrera limpia, uno contra uno ante Dennison y una vaselina serena para firmar su sexto gol liguero del curso.

Con el 1-0, Shelbourne se soltó. Seis minutos después, Dennison tuvo que intervenir con reflejos para evitar el segundo, desviando el disparo de Sean Moore tras una buena conducción del extremo desde la derecha.

La joya de Davis cambia el partido

Drogheda necesitaba una chispa. La encontró en Warren Davis, que ya había castigado a Shels con un doblete en el 4-3 de abril en Drumcondra.

Antes del descanso, el portero local Ed Beach tuvo que lucirse ante un potente tiro de Ethan O’Brien. Era el aviso. La igualdad llegaría en el minuto 39 con una acción que encendió a los aficionados visitantes.

Davis, pequeño de estatura pero enorme de carácter, se fabricó un gol de otra categoría. Encadenó recortes, aguantó golpes, esquivó cuatro entradas y coronó la jugada con un caño sobre Jack Henry-Francis. Tras ese último gesto técnico, acomodó el cuerpo y colocó el balón en la escuadra, imposible para Beach. Quinto tanto liguero del delantero y un auténtico golazo para el 1-1.

Shelbourne acusó el golpe. Drogheda, no. El partido cambió de dueño en lo anímico antes de irse al descanso.

Burney remata la faena

La segunda parte arrancó con Shelbourne intentando recuperar el mando. Moore volvió a aparecer por la derecha, pero esta vez su disparo se marchó desviado. Eran chispazos, no dominio.

Al otro lado, Thomas Oluwa empezó a ganar duelos físicos. Se abrió paso a empujones en el área local y solo un buen bloqueo de Kameron Ledwidge evitó el remate claro. Era la señal de que Drogheda olía sangre.

El gol decisivo llegó en el minuto 57. Davis, hiperactivo entre líneas, forzó una falta al ser derribado por Milan Mbeng. Kavanagh se colocó sobre el balón y firmó una ejecución milimétrica: centro tenso, con la altura justa, al corazón del área pequeña. Allí apareció el central Leo Burney, que se despegó de la marca de Ledwidge y cabeceó a bocajarro para el 2-1.

Un defensa, en el lugar y el momento exactos, para completar la remontada.

A partir de ahí, Shelbourne se volcó. John Russell movió el banquillo: entraron Will Jarvis, Ali Coote y Mipo Odubeko en busca de piernas frescas y algo de inspiración en los últimos metros. No bastó.

Hubo tensión hasta el final. Los locales reclamaron penalti en una acción en la que un disparo de Kelly impactó en Keeley dentro del área. El árbitro dejó seguir. Drogheda resistió como pudo en los últimos minutos, cerrando espacios y despejando cada balón colgado.

Cuando sonó el pitido final, el gesto de los jugadores lo decía todo. Los de Doherty celebraban una victoria enorme; los de Russell se marchaban cabizbajos, otra vez sin premio en casa.

Clasificación que arde, paciencia que se agota

El triunfo, sumado a la victoria del viernes ante Sligo Rovers, impulsa a Drogheda United y alimenta sus opciones de escapar de la plaza de promoción de descenso. El equipo ya está igualado a puntos con Waterford, octavo, y encadena dos resultados que cambian el tono de su temporada.

Para Shelbourne, el panorama es mucho más sombrío. Solo dos puntos por encima de Drogheda, sin victorias domésticas desde julio y con una grada que empieza a impacientarse, la pregunta ya no es solo cómo se ha complicado tanto el año… sino cuánto tiempo puede sostenerse esta dinámica sin consecuencias mayores.