Enzo Maresca y el desafío de suceder a Guardiola
Enzo Maresca, el hombre que se atreve con la era post‑Guardiola
Relajado, moreno, casi veraniego. Enzo Maresca se sentó en la sala de prensa del Manchester City sabiendo perfectamente dónde estaba: en el lugar que durante una década ocupó Pep Guardiola, el técnico que lo ganó casi todo y que elevó el listón hasta rozar lo inalcanzable. Antes de hablar de sí mismo, el italiano miró hacia atrás.
“Antes de empezar, me gustaría mandar un mensaje y un gran abrazo a la familia de Kevin Keegan”, dijo, en homenaje al mito fallecido el lunes. Un gesto sencillo, pero significativo. Keegan, exentrenador del City, fue también el hombre que se enfrentó cara a cara con Sir Alex Ferguson en aquellos años eléctricos del Newcastle. El recuerdo no era casual.
Porque Maresca no tardó en pronunciar los dos apellidos que flotan sobre cualquiera que se siente en el banquillo de un gigante: Ferguson y Wenger. Lo hizo sin que nadie le preguntara. Una manera de admitir, sin rodeos, el tamaño del desafío que tiene delante.
La sombra de Guardiola y el peso de la historia
¿Cómo se sigue al técnico que ha levantado 20 títulos en 10 años y que ya se menciona en la misma frase que Sir Alex Ferguson? Maresca eligió una vía clara: nombrar al elefante en la habitación y mirarlo de frente.
“La historia de los entrenadores con muchos años en el mismo club siempre ha sido complicada después. Después de Sir Alex, después de Arsène”, recordó. “Pero también es un reto intentar hacer las cosas bien desde el principio para esta organización, para los aficionados, para todos”.
Detrás de él, un enorme cartel: “Welcome back Enzo”. No era solo un mensaje de cortesía. El club le recordaba que ya le conoce: lideró al equipo de desarrollo de élite en 2020‑21 y fue asistente de Guardiola en la temporada del triplete, 2022‑23. Sabe cómo funciona la máquina por dentro. También sabe que la paciencia, incluso en un club tan estable como el City, tiene límites.
Ahí Maresca fue astuto. En lugar de hablar de presión, habló de estabilidad. “Este club ha tenido tres entrenadores en 17 años”, subrayó. “Eso no es normal, y es una de las cosas que me hace confiar en que podemos hacer un gran trabajo y continuar lo que se ha hecho en los últimos años. Roberto [Mancini] estuvo aquí, luego Manuel [Pellegrini] y después Pep, durante 10 años”.
La línea es clara: Mancini, intenso hasta la fricción; Pellegrini, calma absoluta; Guardiola, genio total. Al‑Mubarak y Ferran Soriano creen que Maresca es el siguiente eslabón, un técnico completo, de carácter equilibrado, moldeado en la propia casa.
De Leicester y Chelsea al examen definitivo
Su salida del Chelsea, el pasado 1 de enero, no fue precisamente discreta. Terminó con disculpas públicas del italiano y con el City pagando 17 millones de libras al club londinense en concepto de compensación. Cuando le preguntaron por aquel desenlace, el tono cambió por primera y única vez. Se cerró.
“Me siento bastante afortunado con mis antiguos clubes –Leicester, Chelsea–. Creo que hicimos un gran trabajo”, se limitó a decir. “En ambos clubes, la identidad del equipo estaba clara, el éxito del equipo estaba claro, y me siento muy afortunado de haber formado parte de esos clubes. Pero ahora estamos aquí hoy. Eso es lo más importante, solo se trata del City. Y nada más que añadir”.
Los hechos le respaldan: ascendió al Leicester como campeón del Championship, llevó al Chelsea al cuarto puesto de la Premier League y levantó la Conference League. Después, coronó el año pasado con el Mundial de Clubes de la FIFA, arrasando 3‑0 al Paris Saint‑Germain en la final. Ese partido, por sí solo, es una tarjeta de presentación poderosa para cualquier despacho del Etihad.
No se esconde: habló directamente de “títulos” para la próxima temporada. El objetivo no es reconstruir, sino seguir compitiendo por todo.
Refuerzos, dudas y un nombre propio: Rodri
Para sostener el discurso, necesita piezas. Ya tiene una: Elliot Anderson, fichado del Nottingham Forest por 116 millones de libras, llega para patrullar el centro del campo. El club también trabaja en la posible incorporación de Ayyoub Bouaddi, revelación con Marruecos en el último Mundial, para reforzar aún más la sala de máquinas. Maresca mantiene el ojo puesto en Malo Gusto, uno de sus laterales derechos en el Chelsea, y si Omar Marmoush sale, el City acudirá al mercado en busca de un delantero rápido con un perfil similar.
Hay un jugador, sin embargo, que no entra en ningún escenario de salida en la cabeza del técnico: Rodri. El mediocentro que acaba de levantar el Mundial con España y recibir el Balón de Oro del torneo es el metrónomo de un fútbol cada vez más frenético. A sus 30 años, su capacidad para congelar, acelerar o controlar un partido es incalculable.
Rodri pasará por el quirófano el lunes por un problema de espalda. El mensaje interno es de calma: no es grave, aunque se perderá el estreno liguero ante el Bournemouth. La fecha que realmente inquieta es otra: 1 de septiembre, cierre del mercado. ¿Aparecerá el Real Madrid con una oferta por un futbolista que solo tiene un año de contrato y que, de momento, rechaza renovar con el City?
Ahí se juega una parte clave del proyecto de Maresca. Con o sin Rodri, el equipo no será el mismo.
Asia, jóvenes y la cuenta atrás
Mientras los despachos hacen números y llamadas, el italiano ya tiene un frente inmediato: el martes vuela con el equipo a una gira de pretemporada por Asia con partidos ante el Inter en Hong Kong y frente a una selección K‑League All Stars y el Atlético de Madrid en Seúl.
Para esa gira, Maresca recupera a varias de las grandes figuras del City que cayeron pronto en el Mundial: Josko Gvardiol, Mateo Kovacic y Abdukodir Khusanov, entre otros. Hasta entonces, ha trabajado con muchos canteranos y jugadores jóvenes.
“Estoy trabajando ahora mismo con muchos jugadores jóvenes”, explicó. “Eso siempre es bueno porque están llenos de energía y algunos de ellos son muy buenos. El último grupo de jugadores se unirá tres o cuatro días antes de la Community Shield y tendremos a toda la plantilla”.
El calendario no espera. Tras ese duelo ante el Arsenal en Cardiff el domingo 16 de agosto, empezará de verdad el examen: demostrar que es posible suceder a Guardiola sin que todo se derrumbe.
Maresca sabe que no basta con copiar. “Hay que adaptarse, evolucionar”, apuntó al hablar de su estilo. “Las jugadas a balón parado, el marcaje al hombre… es un poco la dirección hacia la que va el fútbol. Los entrenadores tenemos el deber de encontrar soluciones”.
El banquillo del City ya no tiene a Guardiola, pero la exigencia sigue intacta. Ahora el foco se mueve hacia una sola pregunta: ¿cuántas soluciones será capaz de encontrar Enzo Maresca cuando la temporada empiece a apretar de verdad?
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