Everton empata ante Lille en el último minuto
El Hill Dickinson Stadium estrenó piel y sonido. La sirena antiaérea marcó el arranque simbólico del nuevo curso para un Everton que llegaba lanzado tras el 3-1 a Newcastle United. Último amistoso, rival serio como LOSC Lille y la sensación de que esto ya huele a Premier League y a Crystal Palace.
Un once fuerte y un mensaje claro
David Moyes no se guardó casi nada. Jordan Pickford volvió a la portería apenas dos días después de reincorporarse. En el centro del campo, Harrison Armstrong encadenó su sexta titularidad de la pretemporada junto a Hayden Hackney. En las bandas, Tyler Dibling a la derecha y Iliman Ndiaye partiendo desde la izquierda, con Thierno Barry ocupando la punta por delante de Beto.
Las ausencias, también significativas: James Garner y Tim Iroegbunam fuera por lesión, y ni rastro de Christian Norgaard, que sigue sin debutar desde su llegada desde Arsenal. En el banquillo, la novedad ilusionante: Brennan Johnson esperando su oportunidad.
Salida en tromba y dominio azul
Everton arrancó con decisión. Toques rápidos, líneas juntas y el balón circulando con intención. Un envío profundo hacia Barry abrió el primer hueco serio, pero su disparo se topó con un defensor. Dibling encendió pronto a la grada: caño al lateral, intento de desborde… y resbalón cuando ya olía a jugada grande.
Lille apenas cruzó el centro del campo en los primeros siete minutos. Cuando lo hizo, Merlin Röhl probó desde fuera y obligó a Pickford a intervenir por primera vez. La respuesta fue inmediata: contra veloz, Ndiaye cruzó el balón para Dibling, recorte hacia dentro y latigazo que sacó con una parada brillante el guardameta Ozer.
El ritmo era alto, Everton mandaba y el estadio lo notaba.
Giroud se lesiona y Everton aprieta
El partido se detuvo de golpe. Olivier Giroud, 39 años, cayó con problemas en la rodilla. Intentó seguir, pero tuvo que dejar su sitio a Diaouane. Cuando se reanudó el juego, los de Moyes retomaron el guion.
Ndiaye y Kiernan Dewsbury-Hall (KDH) empezaron a asociarse entre líneas. Una pared entre ambos obligó a una entrada a la desesperada para evitar que el balón llegara a Barry. Poco después, Ndiaye se coló entre dos defensas y volvió a encontrar a Dibling. Esta vez el disparo del joven extremo no inquietó al portero, pero el mensaje era claro: Everton iba a por el partido.
Dibling, muy activo, colgó un centro perfecto para la llegada de KDH. El control se le fue largo y la ocasión se esfumó, aunque la grada aplaudió el descaro del canterano, que no dejó de encarar.
Barry y Ndiaye también se buscaron. Un taconazo delicioso del senegalés fue cortado por centímetros. En la siguiente acción, Ndiaye se abrió paso por la frontal y su disparo rebotó en KDH, que no pudo apartarse.
El penalti de KDH y la calma de Ndiaye
El premio llegó por insistencia. Vitaliy Mykolenko, discreto en ataque pero atento, lanzó un balón largo al espacio para la carrera de KDH. El mediocentro se plantó en el área y cayó derribado. El árbitro no dudó: penalti.
Ndiaye tomó el balón, respiró hondo dos veces y ejecutó con frialdad. Disparo ajustado a un lado, portero al otro. 1-0 y sensación de justicia en el marcador.
Lille reaccionó al instante. Desde el saque de centro, un pase filtrado de Nabil Bentaleb dejó al delantero francés ante Pickford, que respondió con una buena mano. El propio Bentaleb rozó el empate poco después con un disparo cruzado que salió lamiendo el poste, con Pickford volando para cubrir. Fue la última acción antes del descanso.
Segunda parte: fallo clamoroso y giro de guion
Sin cambios en Everton al inicio del segundo tiempo. Lille sí movió ficha: entró el centrocampista Ayyoub Bouaddi, que quiere salir del club y no lo esconde.
El ritmo bajó unos minutos… hasta que Thierno Barry filtró un pase perfecto a Harrison Armstrong. Parecía en fuera de juego por metros, pero el asistente no levantó el banderín. Armstrong controló, se giró y, solo ante el portero, la mandó por encima del larguero. Se llevó las manos a la cabeza cuando entendió que estaba habilitado. Ocasión de gol clarísima, desperdiciada.
Bouaddi respondió mostrando piernas frescas. Conducción potente, centro tenso al corazón del área y despeje salvador de Jarrad Branthwaite. Lille empezó a tocar con más criterio, a instalarse en campo rival.
En medio de ese tramo, Armstrong volvió a aparecer. Rompió por la derecha, combinó con KDH y el inglés cayó en el área cuando armaba el disparo. El árbitro no señaló nada, pero la repetición dejó ver un claro agarrón de camiseta. El enfado en la grada fue evidente.
Poco después, Armstrong forzó una falta en banda derecha tras otra buena arrancada. Esa pausa abrió la puerta a una auténtica revolución.
Siete cambios y debut de Brennan Johnson
En esa interrupción, Moyes movió el árbol con fuerza: siete cambios de golpe. Entró Brennan Johnson para su primera aparición con la camiseta de Everton, junto a una batería de piernas frescas. En el césped se mantuvieron Hackney, Röhl, KDH y Mykolenko.
El lateral ucraniano respondió con una defensa sobria, despejando de cabeza un centro muy peligroso de Lille. Pero el efecto de los cambios se notó: el equipo dio un paso atrás, el bloque se hundió unos metros y el partido cambió de tono.
Michael Keane, ya sobre el campo, lanzó un balón largo al espacio para Johnson. El nuevo fichaje ganó la espalda de la defensa, pero su primer control fue deficiente y permitió la recuperación del central. Poco después, Tyrique George firmó una acción individual magnífica, sorteando a tres rivales antes de asistir a Johnson. Esta vez el disparo fue limpio, duro, pero el portero voló para desviar a córner.
En ese saque de esquina, Beto conectó un cabezazo potente que el guardameta volvió a sacar con una gran mano. Everton buscaba el segundo con fe, sin rematar la faena.
Caos, ocasiones y un final cruel
El partido se desordenó. Aleksandro protagonizó la jugada más surrealista de la tarde al girarse y ceder el balón hacia su propio portero con tanta fuerza que el esférico voló por encima de él y se marchó rozando el palo. El susto recorrió todo el estadio.
Moyes siguió rotando: Aznou entró por Mykolenko y Alcaraz reemplazó a KDH. El argentino se metió rápido en el partido, cambiando el juego hacia George, que aprovechó la subida de Aznou. El lateral puso un centro raso y tenso que Johnson no logró rematar por centímetros. Otra ocasión que se escapaba.
Lille respondió apretando de verdad por primera vez en la segunda parte. Mark Travers, que había sustituido a Pickford, sostuvo al equipo con dos paradas de mérito en pocos minutos. Everton se replegó y apostó por la contra. Los últimos diez minutos se convirtieron en un ida y vuelta frenético, con Moyes gesticulando y saltando en la banda.
El conjunto local todavía armó una última jugada colectiva, quizá la mejor trenzada del tramo final. Participaron varios de los recién ingresados, la pelota llegó a la derecha y Patterson puso un centro medido. Röhl preparaba la volea, pierna armada, pero Bouaddi apareció en el último instante para robarle el remate.
Parecía el cierre. No lo fue.
El tiempo añadido marcaba dos minutos. Se consumieron… y el árbitro dejó seguir. En esa prolongación extra, Lille montó una contra, el balón quedó suelto en un área azul caótica y Haraldsson apareció para empatar. Gol en la última acción, silencio de golpe y un murmullo de frustración entre los aficionados de Everton. El amistoso se esfumó con un 1-1 que supo a poco.
El mejor del partido: Kiernan Dewsbury-Hall
Iliman Ndiaye deslumbró por momentos con sus conducciones y su sangre fría desde los once metros, pero el nombre del día fue Kiernan Dewsbury-Hall. Mandó en el primer tiempo, distribuyó con criterio, se ofreció siempre entre líneas y dio continuidad a casi todas las posesiones.
Su despliegue físico fue constante y, cuando olió el espacio a la espalda de la defensa, forzó el penalti que puso por delante a Everton. Una actuación completa que lo coloca como pieza central para el estreno liguero.
Señales antes de recibir al Crystal Palace
El once de hoy se pareció mucho a lo que se puede esperar ante Crystal Palace. Y no sería una mala noticia para Everton. El inicio fue eléctrico, con combinaciones rápidas y presión alta frente a un Lille competitivo. Faltó el segundo gol para cerrar el partido, con varias oportunidades claras desperdiciadas, pero el control del juego durante buena parte del choque invita al optimismo.
Las bandas, una de las mejores noticias. Ndiaye por la izquierda y Dibling por la derecha martillearon a los laterales franceses desde el primer minuto. El joven inglés crece en confianza a cada partido, mientras que el senegalés destila calidad en cada contacto. Las incorporaciones de Röhl por fuera, y más tarde las apariciones de George y Johnson, refuerzan la idea de que el equipo tiene recursos suficientes por fuera como para no volverse loco en el mercado.
En el centro del campo, la competencia es real. Hackney, KDH, Armstrong, Garner y Norgaard ofrecen un abanico de perfiles que mejora claramente lo que había la temporada pasada. Cualquier trío de ellos puede sostener y dar sentido al equipo.
La victoria se escapó en el último suspiro y el amistoso dejó un regusto amargo. Pero el fondo del cuadro es otro: estructura más sólida, más talento en la medular, extremos desequilibrantes y una sensación de plantilla larga. La próxima parada ya no admite ensayos: Crystal Palace y la Premier, con la pregunta sobrevolando Goodison Park disfrazado de Hill Dickinson. ¿Está este Everton listo para que la sirena suene por algo más que un amistoso?
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