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Ferran Torres impulsa al PSG en su arranque en Ligue 1

El campeón ya tiene pulso. Paris Saint-Germain necesitó cuatro jornadas para estrenar de verdad su defensa del título en Ligue 1, pero lo hizo con un triunfo trabajado: 0-1 en el campo del Brest, empujado por el pie fino de Ferran Torres.

El equipo de Luis Enrique llegaba a Bretaña con apenas dos puntos de nueve posibles y un inicio de liga impropio de un campeón de Europa. En cambio, en el continente había arrasado días antes: 6-1 a Slovan Bratislava para abrir la defensa de su tercera Champions consecutiva. Faltaba trasladar ese vértigo a Francia. Lo hizo el fichaje del verano.

Un golpe temprano y de clase

Brest había preparado una tarde grande. Llegaba el campeón, el equipo local estaba invicto y antes del pitido inicial el Stade Francis-Le Blé se detuvo para rendir homenaje a Eric Roy, exentrenador del club, fallecido en junio a los 58 años víctima de un cáncer de páncreas. El minuto de recuerdo dejó un silencio denso. Después, el ruido.

A los cinco minutos, apareció el talento. Ousmane Dembélé, reciente Balón de Oro, inventó un taconazo en la frontal que rompió la línea defensiva y habilitó la carrera de Ferran Torres. El español, que venía de un triplete en Champions y del gol que dio a España el Mundial este verano, no dudó.

Controló en carrera, pisando la pelota justo al borde del área, y la acarició con la derecha hacia el palo largo. Raso, ajustado, imposible para Egil Selvik. Un golpe limpio, casi silencioso. 0-1 y alivio inmediato para un PSG que necesitaba mandar un mensaje en casa ajena.

Torres suma ya seis goles en cinco partidos oficiales con su nuevo club. “Lo que me importa es ayudar al equipo, juegue lo que juegue, haciendo mi parte: con goles, asistencias o trabajo”, recordó el delantero de 26 años, fiel a un discurso que ahora respaldan los números.

Golpe y susto antes del descanso

Con el marcador a favor, PSG empezó a parecerse más al bloque que arrasa en Europa. Khvicha Kvaratskhelia rozó el segundo en una primera parte abierta, con intercambio de golpes y espacios que castigaban a los dos sistemas defensivos.

El partido, sin embargo, dejó una muesca preocupante para Luis Enrique. Justo antes del descanso, Achraf Hakimi, capitán de Marruecos y dueño del carril derecho, se marchó cojeando. El técnico se vio obligado a retocarlo todo: entró el centrocampista Fabián Ruiz para recomponer el dibujo y proteger la ventaja.

El golpe anímico para Brest no llegó. El conjunto local, que no conocía la derrota en este inicio de curso, salió del vestuario con más filo.

El poste, el VAR y Safonov

Nada más arrancar la segunda parte, el campeón se asomó al abismo. Nuno Mendes regaló un balón en zona prohibida, un pase blando hacia el centro que cayó en los pies de Kamory Doumbia. El delantero encaró a Matvey Safonov, lo superó con el disparo… y el poste escupió el empate. El estadio rugió, primero de ilusión y luego de frustración.

El aviso encendió al Brest, que olió la debilidad. Dos minutos después, el balón acabó dentro de la portería parisina en una acción enmarañada dentro del área. La grada celebró, pero la alegría duró poco: el árbitro anuló el tanto por una falta de Warren Zaïre-Emery, cuyo empujón provocó el error defensivo que había terminado en autogol.

PSG sobrevivía, pero ya no dominaba. El encuentro se inclinó hacia la portería de Safonov, obligado a justificar su fichaje. Y lo hizo.

En el tramo final, cuando el empate parecía cuestión de tiempo, Pathé Mboup conectó un disparo cruzado que buscaba el palo largo. Safonov voló bajo, se estiró y, con la yema de los dedos, desvió el balón justo lo suficiente para que se perdiera junto al poste. Parada de puntos, parada de campeón.

El 0-1 ya no se movió. PSG trepó hasta la octava plaza, igualado a puntos y balance con un Brest que perdió su condición de invicto, pero no su carácter.

Ethan Mbappé se redime y pone líder al Lille

La jornada dejó otro nombre propio, lejos de París. En Lille, Ethan Mbappé transformó una semana complicada en un pequeño punto de inflexión personal. Expulsado en Champions en la derrota 3-2 ante Real Betis por un codazo, el hermano menor de Kylian respondió donde más duele a un futbolista: en su orgullo.

Ante Troyes, el joven de 19 años empezó en el banquillo. Entró en la segunda parte y, ya en el tiempo añadido, sentenció el 2-0 que cerró el partido. Era su primer gol desde diciembre. Nada de celebraciones desmedidas: gesto contenido y disculpas a la grada por la roja europea.

El tanto, sin embargo, tuvo un impacto enorme. Colocó al Lille en lo más alto de la Ligue 1, por delante de Monaco y Rennes gracias a la diferencia de goles. El equipo de Davide Ancelotti, hijo del seleccionador de Brasil Carlo Ancelotti, suma 10 puntos de 12 posibles en un arranque sólido bajo nuevo entrenador.

“El se dio cuenta tras la expulsión y mostró una madurez enorme; asumió su responsabilidad”, valoró Ancelotti. “Esta semana ha sido muy importante para él, para crecer como jugador y como persona. Calidad tiene, lo ha vuelto a demostrar hoy”. Sin adornos, sin exageraciones: un tirón de orejas transformado en respuesta inmediata.

Lens, entre la épica europea y la realidad doméstica

Mientras tanto, Lens sigue viviendo una temporada partida en dos. En Europa, el equipo mantiene el brillo del pasado curso: victoria 3-2 en el campo del Slavia Praga en Champions y título reciente de Trophée des Champions ante el propio PSG. En Francia, la historia es muy distinta.

El empate 2-2 en el campo del recién ascendido Le Mans dejó a Lens con solo cuatro puntos en cuatro jornadas y una discreta décima posición. Para un equipo que el año pasado se coló en la pelea por el título, el contraste es evidente.

La Ligue 1, esta vez, no espera a nadie. Y entre un PSG que despierta, un Lille que se asoma al liderato y un Lens atrapado entre dos caras, la pregunta es inevitable: ¿quién impondrá su verdadera versión cuando el calendario empiece a apretar de verdad?

Ferran Torres impulsa al PSG en su arranque en Ligue 1