Logotipo completo Pelo Tahoy

Fifa prohíbe botellas reutilizables en estadios del Mundial

A una semana del inicio del Mundial, Fifa ha ejecutado un giro inesperado que golpea directamente al aficionado de a pie: quedará prohibido entrar a los estadios con botellas de agua reutilizables, aunque estén vacías y sean transparentes.

Hasta hace apenas unos días, el propio código de conducta oficial para los estadios decía algo muy distinto: se permitían botellas de plástico reutilizables, transparentes, de hasta un litro de capacidad. Era una concesión lógica en un torneo marcado por las advertencias sobre el calor extremo en buena parte de las sedes.

Ese párrafo ha desaparecido. En su lugar, una prohibición tajante: ni botellas, ni vasos, ni tarros, ni latas. Nada que pueda convertirse en un proyectil.

Fifa justifica el cambio con un argumento clásico en los grandes eventos: seguridad. La organización asegura que la nueva medida “reducirá el riesgo de lesiones causadas por el lanzamiento de objetos” desde la grada. En un comunicado, el organismo insiste en su mensaje de manual: está “comprometido con proteger la salud y la seguridad de todos los jugadores, árbitros, aficionados, voluntarios y personal.”

El matiz es importante. Y el contexto, aún más.

Calor extremo y medidas bajo la lupa

Mientras Fifa cierra la puerta a las botellas reutilizables, la comunidad científica lleva semanas alertando de que las medidas de seguridad térmica del torneo son “inadecuadas”. En 14 de las 16 sedes, las temperaturas previstas superarán los umbrales considerados peligrosos para la salud.

La propia Fifa presume de un despliegue de recursos para combatir el calor: zonas de nebulización, ventiladores, puntos de hidratación, carpas de refrigeración y otros dispositivos alrededor del perímetro de los estadios. Sobre el papel, el aficionado debería encontrar agua y sombra en el camino a su asiento.

Dentro del estadio, la organización promete otro compromiso: el precio del agua embotellada “se mantendrá en línea con otros eventos” celebrados en cada recinto. Es decir, no habrá un sobreprecio específico por tratarse del Mundial. Esa es la versión oficial.

Aficionados entre el calor y la sospecha

La reacción en la grada no se ha hecho esperar. El cambio llega tarde, a solo siete días del partido inaugural del 11 de junio, y golpea un punto especialmente sensible: el bolsillo del aficionado.

La decisión se suma a un clima ya cargado de quejas por entradas consideradas “exorbitantes” y billetes de tren inflados para desplazarse entre sedes. Para muchos, el veto a las botellas reutilizables encaja en un patrón: menos margen para el aficionado, más gasto obligado dentro del estadio.

El grupo de seguidores ingleses Free Lions calificó la medida como un “cambio extraño y tardío”. En un comunicado difundido en X, recordaron que en sus conversaciones con Fifa la disponibilidad de agua gratuita dentro de los estadios fue “un punto clave”, y que la organización les aseguró que los aficionados podrían llevar su propia botella.

Ese compromiso, a ojos de los hinchas, acaba de romperse.

“Naturalmente, el pensamiento inmediato de los aficionados es que esto es solo otro intento de recaudar más dinero”, lamenta el grupo. Y añaden un argumento difícil de rebatir: con estadios muy calurosos, muchos de ellos a cielo abierto, “simplemente dejen que los aficionados lleven una botella si quieren.”

Un precedente reciente y un temor claro

No es la primera vez que ocurre. En el último Mundial, en Qatar, también se impidió a los aficionados entrar con botellas a los estadios. Aquella decisión ya generó polémica, pero el contexto actual de calor extremo y precios al alza amplifica el malestar.

Ahora, la esperanza de los grupos de seguidores se centra en un punto muy concreto y muy básico: que las fuentes de agua dentro de los estadios sigan siendo gratuitas. Que no haya sorpresas en la cola.

Fifa promete seguridad. Los científicos alertan del calor. Los aficionados temen pagar la factura en cada sorbo.

El torneo aún no ha empezado y ya hay una batalla abierta lejos del césped: la de quién controla hasta la última gota de agua en un Mundial que se jugará bajo el sol y bajo la lupa.