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Florentino Pérez reelecto y posible regreso de Mourinho al Real Madrid

Florentino Pérez seguirá mandando en el Real Madrid. Y lo hará, una vez más, a su manera: con poder absoluto en las urnas y con un golpe de efecto en el banquillo. El presidente fue reelegido con un 65 por ciento de los votos, una victoria amplia frente a su joven rival Enrique Riquelme, de 37 años, que nunca llegó a inquietar de verdad el trono del dirigente blanco.

A sus 79 años y con 23 años de mandato acumulado en dos etapas, Pérez salió al estrado con el mismo mensaje que ha repetido durante casi un cuarto de siglo: títulos, ambición y grandeza. “Hemos ganado las elecciones y seguiremos trabajando para seguir ganando títulos”, proclamó en su discurso de victoria, dejando claro que el proyecto no se detiene, pese a las dos temporadas consecutivas sin levantar un gran trofeo.

Mourinho, el regreso más esperado… y más arriesgado

La consecuencia inmediata de este resultado tiene nombre propio: José Mourinho. El técnico portugués, de 63 años, está a un paso de volver al Santiago Bernabéu trece años después de su última etapa. El anuncio podría hacerse tan pronto como el lunes, con el Real Madrid dispuesto a abonar a Benfica una cláusula de rescisión cercana a los 15 millones de euros.

Pérez no escondió el guiño en su discurso. Al hablar del estadio y del banquillo, subió el tono: “Seguiremos sintiéndonos orgullosos del estadio Santiago Bernabéu, el mejor estadio del mundo. Orgullosos de tener a los mejores jugadores del mundo, orgullosos de volver a recibir a uno de los mejores entrenadores del mundo, un madridista como José Mourinho”.

El regreso del portugués no es un simple movimiento nostálgico. Es una apuesta fuerte, casi un desafío. Mourinho divide, incomoda, incendia ruedas de prensa y vestuarios, pero también compite como pocos. En su primera etapa, entre 2010 y 2013, levantó una Liga, una Copa del Rey y una Supercopa de España en plena guerra abierta con el Barcelona de Pep Guardiola. Aquel Madrid batió récords de puntos y goles en el campeonato, pero también dejó cicatrices internas y una tensión constante.

Ahora vuelve a un club que encadena dos temporadas sin títulos mayores. Un gigante herido. Pérez asume el riesgo: si el experimento sale bien, Mourinho será el hombre que reencamine a la entidad hacia la ansiada decimosexta Copa de Europa. Si sale mal, el ruido será ensordecedor.

Un club en campaña, un vídeo, un “sí”

La candidatura de Pérez jugó con la nostalgia y el impacto mediático. Días antes de las elecciones, en la cuenta oficial de su campaña apareció un breve vídeo: Mourinho, con una camiseta del Real Madrid, mirando a cámara y diciendo solo una palabra: “Sí”. No hacían falta más explicaciones. El mensaje era transparente para los socios: voten continuidad y volverá el técnico que convirtió cada clásico en una batalla mundial.

Ese guiño contrastó con la gran promesa de Riquelme, que intentó agitar el escenario anunciando que, si ganaba, ficharía a Erling Haaland, estrella del Manchester City y de la selección de Noruega. Un golpe de efecto electoral que no encontró respaldo suficiente en las urnas. El socio eligió experiencia, estabilidad… y a Mourinho.

Poder, propiedad y una promesa europea

Más allá del banquillo, Pérez volvió a insistir en un punto que le obsesiona: la identidad jurídica y sentimental del club. “Tengan la seguridad de que, conmigo como presidente, el Real Madrid ha sido, es y seguirá siendo siempre propiedad de sus socios”, afirmó, reivindicando el modelo de propiedad social frente a los clubes-empresa y los fondos de inversión que dominan el fútbol europeo.

Pero el verdadero termómetro de su mandato sigue siendo Europa. “Seguiremos trabajando para que el Real Madrid siga ganando títulos. Y lucharemos hasta el final para lograr la 16ª Copa de Europa”, remarcó. No hay margen para las medias tintas: el listón histórico del club obliga.

El escenario ya está montado: un presidente reforzado, un estadio remodelado y un técnico que vuelve con cuentas pendientes. La pregunta no es si el Real Madrid será protagonista. La cuestión es si el segundo capítulo de José Mourinho en el Bernabéu acabará escrito en letras de oro… o en fuego.