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Floyd Samba deslumbra en su debut con Manchester City

Floyd Samba irrumpe en escena y eclipsa a la otra gran perla de Mánchester

En una noche pensada para rotaciones, trámite copero y poco ruido, el Etihad Stadium encontró una nueva obsesión. Se llama Floyd Samba, tiene 17 años y convirtió su debut con el primer equipo de Manchester City en un espectáculo que se llevó por delante hasta los temas de la semana en la ciudad.

Durante días, el ruido giró en torno a JJ Gabriel, el prometedor delantero de 15 años que está cerca de abandonar Manchester United. Rumores, columnas de opinión, debates en redes. Todo apuntaba a él. Hasta que Samba salió al césped.

El joven atacante firmó dos goles en el 5-0 de Manchester City sobre Norwich City en la tercera ronda de la Carabao Cup y transformó un partido rutinario en una presentación de credenciales en toda regla.

De la cantera al foco principal

Samba no apareció de la nada. El curso pasado fue una máquina de producir números en el equipo sub-18 del City: 24 goles y 10 asistencias en su primera temporada completa con ese grupo. Su nombre ya sonaba en la ciudad, sobre todo después de su gol de falta, un disparo curvado y decisivo, en la final de la FA Youth Cup ante el propio Manchester United el pasado mayo.

Formado en la academia del club desde categoría sub-9, su progresión empujó a Enzo Maresca a dar un paso valiente este verano: subirlo de manera estable a la dinámica del primer equipo. Una apuesta clara. Y la respuesta no pudo ser más contundente.

“Sabía que habría una oportunidad de tener algunos minutos por primera vez con el primer equipo”, contó Samba a BBC Radio 5 Live. “Tener un debut así es alucinante. No me lo creía ni yo, pero esto es solo el comienzo, tengo una gran carrera por delante. Fue un gran debut”.

Un ‘nueve’ improvisado que decidió el partido

Maresca fue todavía más allá. No solo le dio la camiseta, también le entregó la responsabilidad de jugar de referencia ofensiva. Una posición que ni siquiera es la suya.

“Le pregunté en los últimos tres o cuatro días, cuando decidí ponerle como nueve, y me dijo que nunca había jugado ahí. No es un nueve, seguro, pero estuvo bien”, explicó el técnico tras el encuentro. “Estoy satisfecho no solo por los goles, sino también por la actuación. Es joven, lleno de energía, fuerte, puede definir, puede asistir. Tomó buenas decisiones en la primera parte. Estoy contento, pero son jóvenes y tenemos que ir despacio. Ojalá podamos darle más oportunidades”.

El partido no se le presentó sencillo. Durante buena parte del primer tiempo, el City se atascó, sin demasiados espacios ni claridad para generar ocasiones claras. Hasta que Samba decidió cambiar el guion.

Se desmarcó, atacó el área y abrió el marcador con un toque sutil de cabeza, un desvío justo para romper el 0-0. El gesto posterior fue puro instinto: miró a la grada, localizó a familiares y amigos y les lanzó un beso. Un instante íntimo en mitad de una noche enorme.

Con el marcador ya encarrilado, el delantero volvió a aparecer. Esta vez, con la calma de un veterano. Recibió, se perfiló y colocó un disparo curvado, delicioso, lejos del alcance del portero. Dos goles, dos detalles de calidad, y la sensación de que el escenario no le pesó en absoluto.

El vestuario, el respaldo y lo que viene

Samba no solo se apoyó en su talento. También en un vestuario que, según él mismo relató, le arropó desde el primer momento.

“Hablé con todos ellos, han sido brillantes conmigo”, explicó. “Antes del partido me dieron consejos como ‘juega tu juego, sé tú mismo’. Esas palabras me dieron confianza y me ayudaron a marcar esos dos goles hoy”.

Maresca lo mantuvo los 90 minutos sobre el césped. Nada de cambios simbólicos ni estrenos fugaces. El técnico quiso ver hasta dónde llegaba el chico en un contexto real de competición. La respuesta fue tan sólida que el Etihad lo despidió con una ovación generosa cuando fue nombrado mejor jugador del partido.

La imagen final resume la noche: un adolescente que hace apenas unos meses peleaba por minutos en el equipo sub-18, ahora recibiendo el premio a hombre del partido en un 5-0 con el primer equipo, con la grada coreando su nombre.

Mientras los recortes de prensa del viernes vuelvan a mencionar el futuro de JJ Gabriel en el United, el presente en Mánchester se escribe con otro protagonista. Floyd Samba ya ha llamado a la puerta. La cuestión, a partir de ahora, es cuántas veces más va a derribarla esta temporada.