Francia brilla sin Deschamps en el Mundial 2026
La noche más extraña de Francia: goleada sin Deschamps y polémica con la FIFA
Didier Deschamps no estuvo en el banquillo. Su ausencia pesó más que cualquier alineación o dibujo táctico. El seleccionador de Francia se perdió el partido de la fase de grupos ante Noruega en este Mundial 2026 por la muerte de su madre, un golpe personal que atravesó de lleno a todo el vestuario.
El equipo jugó, ganó y brilló. Pero lo hizo con una sombra sobre el césped.
El homenaje que no fue
La Fédération Française de Football quiso que la noche tuviera un gesto claro: brazaletes negros en honor a la madre de Deschamps. Un detalle sencillo, respetuoso, muy de fútbol. La respuesta de la FIFA, según informó la periodista Amy Lawrence de The Athletic, fue un no rotundo.
Ahí no terminó el desencuentro. La FFF comunicó a los periodistas que habría un minuto de silencio antes del inicio del encuentro dedicado a la madre del seleccionador. Minutos después, llegó la rectificación: el minuto de silencio estaba previsto para las víctimas del devastador terremoto en Venezuela, tal y como, de acuerdo con esa misma versión, les trasladó la FIFA.
Entre la intención de un tributo íntimo y el protocolo del organismo mundial, Francia se encontró en medio de una ceremonia confusa, con sentimientos cruzados y un banquillo sin su figura central.
Guy Stéphan al mando, Francia desatada
En lo deportivo, el equipo respondió con una contundencia casi desafiante. Guy Stéphan, asistente de toda la vida de Deschamps, tomó el mando y Francia se soltó con una autoridad que recordó por qué es una de las grandes favoritas del torneo.
El resultado fue un 4-1 ante Noruega que dejó poco margen para la duda. Francia no solo ganó: arrolló.
Kylian Mbappé, uno de los grandes nombres de este Mundial y candidato al Golden Boot, volvió a ser un faro constante en ataque. Pero la noche tuvo un dueño indiscutible: Ousmane Dembélé.
El vigente Balón de Oro firmó un hat-trick histórico, el segundo más rápido en la historia de los Mundiales. Una exhibición fulgurante, de esas que cambian el tono de un torneo. Aceleraciones, definición, instinto. Cada balón que tocaba parecía cargado de electricidad.
Noruega apenas pudo resistir el vendaval. Francia golpeó pronto, golpeó fuerte y no levantó el pie. El 4-1 final reflejó la diferencia de jerarquía, pero también la determinación de un grupo que decidió responder al dolor con fútbol.
Un gigante herido que no se detiene
Desde 2012, Deschamps ha sido el arquitecto de esta selección: campeón del mundo en 2018, subcampeón en 2022, siempre en el centro de la escena. Su ausencia en un partido de Mundial es casi una anomalía histórica. El equipo, sin embargo, no titubeó.
Tres partidos, tres victorias. Pleno de 3-0 en la fase de grupos y billete sellado para los octavos de final. La recompensa: un cruce, a priori favorable, ante una selección que llegue como tercera de grupo. El escenario, el MetLife Stadium de New Jersey, el martes.
Francia viaja con la clasificación perfecta, un ataque en ebullición y una herida emocional que aún supura. El equipo ha demostrado que puede ganar sin su líder en la banda.
La pregunta es cuánto puede llegar a conquistar cuando Deschamps vuelva a ocupar su lugar en la línea de cal.
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