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Georgia asegura su lugar en semifinales tras vencer a Malta

La fase de grupos se cerró con la tensión al rojo vivo y un último billete a semifinales en juego. Todas las miradas apuntaban al duelo entre Georgia y Malta. Y Georgia no falló. Sufrió, se replegó cuando tocó y terminó agarrando el 2-1 que completa el cuadro de las semifinales.

Georgia cumple y manda a casa a Malta

El partido arrancó encorsetado, casi de ajedrez. Georgia y Malta plantaron dos bloques muy serios, sin concesiones, sin desajustes. El primer periodo se fue sin goles, pero no sin desgaste: cada balón dividido se jugaba como si fuera el último.

La ruptura llegó en el segundo acto. Un error mínimo, un espacio diminuto, y apareció Kurdadze. Control, definición y 1-0 para Georgia, que por fin encontraba aire en un choque que olía a prórroga desde el inicio.

Ese gol cambió el tono. Georgia se soltó, dio un paso adelante y, justo antes del final del periodo, Lomidze castigó de nuevo. El 2-0 parecía un muro para Malta y un colchón perfecto para los georgianos de cara al tramo decisivo.

Pero el tercer periodo trajo sufrimiento. Malta se negó a rendirse y Bray reabrió el partido con un tanto que encendió el banquillo maltés. Desde ahí, asedio. Centros, disparos lejanos, cualquier recurso para horadar la zaga rival. Georgia se protegió como pudo, cerró líneas y defendió cada acción como una final. El marcador ya no se movió. El 2-1 certificó el pase de Georgia y dejó a Malta fuera de la lucha grande.

Grupo B: locura eslovaca ante Inglaterra

En el otro grupo, el guion fue mucho más salvaje. Inglaterra golpeó primero con un tanto temprano de Hulme, pero Slovakia no tardó en responder. Turoň y Šmálik voltearon el choque antes del cierre del primer periodo, imponiendo pegada donde antes había control inglés.

El segundo tramo fue una montaña rusa emocional para Inglaterra. Un gol en propia puerta complicó todavía más el panorama, aunque Robinson sostuvo a los suyos con un tanto que dejó el 3-2 para Slovakia al final del periodo. El margen era mínimo, la incertidumbre máxima.

La presión inglesa terminó encontrando premio en el tercer periodo. Friery apareció en el momento justo y firmó el 3-3 que enviaba el partido a la prórroga. El impulso parecía inglés, pero el golpe definitivo fue eslovaco. En el tiempo extra, Hrnčiar cazó su oportunidad y firmó el 4-3 que desató la celebración de Slovakia y dejó a Inglaterra condenada a pelear solo por los puestos de consolación.

Letonia resiste y deja a Azerbaiyán sin premio

Latvia también hizo los deberes en un duelo áspero ante Azerbaijan. El primer periodo se decidió por un detalle: Grīslis afinó la puntería y abrió el marcador, otorgando a los letones una ventaja corta, pero valiosa.

El encuentro se abrió en el segundo periodo. Orkhan empató para Azerbaijan, pero la reacción duró poco. Ģēgers respondió con frialdad y devolvió la ventaja a Latvia, que se marchó al último tramo mandando 2-1, consciente de que cualquier error podía costar caro.

El tercer periodo trajo el golpe que parecía definitivo. Sakne amplió la renta hasta el 3-1 y dio a los suyos un margen que se antojaba decisivo. Aun así, Orkhan volvió a aparecer para firmar su doblete y apretar el resultado. Los minutos finales fueron un ejercicio de resistencia letona: líneas juntas, despejes sin florituras y un 3-2 que supo a triunfo trabajado.

Lo que viene: semifinales y pelea por el orgullo

Con los resultados del día, el cuadro queda definido y el margen de error desaparece. Georgia se gana su sitio entre los cuatro mejores y se medirá a Latvia en unas semifinales que prometen intensidad, músculo y muy poco espacio para el respiro.

Norway se verá las caras con Azerbaijan en la otra semifinal, mientras Slovakia e Inglaterra deberán rehacerse rápido para afrontar los playoffs por los puestos del 5º al 7º lugar, donde también estará Malta.

El último billete ya tiene dueño. Ahora, la arena dictará quién está preparado para ir un paso más allá.