Logotipo completo Pelo Tahoy

Guardiola rechaza ser seleccionador de Italia

La Federación Italiana de Fútbol soñó en grande. Llamó a Carlo Ancelotti. Llamó a Pep Guardiola. Y recibió dos negativas que marcan el rumbo inmediato de la Azzurra.

Pep Guardiola ha rechazado la oferta para convertirse en seleccionador de Italia, manteniendo su decisión de tomarse un descanso tras cerrar este verano una etapa de diez años en Manchester City. La FIGC estaba dispuesta a casi todo para convencerle. Ni así.

Días atrás, el presidente del organismo, Giovanni Malagò, había reconocido contactos con el técnico catalán y deslizó que se podían hacer “excepciones” con su salario. No solo se trataba de dinero: la federación le había transmitido que podría moldear el cargo a su antojo, rediseñar la estructura deportiva y marcar una nueva era en un país que encadena tres Mundiales consecutivos sin clasificarse. Un lienzo en blanco para uno de los entrenadores más influyentes del siglo.

Antes de ir a por Guardiola, Italia había llamado a casa. Paolo Maldini, director técnico de la FIGC, explicó este jueves que el primer objetivo fue Carlo Ancelotti, hoy seleccionador de Brasil y exjugador de la propia Azzurra. La respuesta fue clara: Ancelotti ha decidido cumplir su compromiso con la selección brasileña y continuar en el cargo.

Con esa puerta cerrada, toda la presión se trasladó a Guardiola. El proyecto era mayúsculo, la oferta económica, también. Pero el técnico, tras tomarse un tiempo para reflexionar, ha comunicado a la federación que mantiene su plan inicial: parar. Quiere descansar, estar más cerca de su familia y viajar sin el corsé del calendario competitivo. Nada de banquillos, ni siquiera el de una tetracampeona del mundo.

El no de Guardiola obliga a Italia a mirar a otra generación. El gran favorito ahora es Andrea Pirlo, antiguo cerebro de la selección y actualmente entrenador de United FC, en Dubái. El exmediocentro se coloca en la pole para asumir una misión compleja: conducir a la Azzurra en un grupo de Nations League de altísimo nivel, con Francia, Bélgica y Turquía como rivales este otoño, y preparar el asalto a la clasificación para la Euro 2028.

Italia ya sabe que los grandes nombres no siempre garantizan grandes síes. La siguiente decisión marcará si este es solo otro giro en el laberinto o el inicio real de una reconstrucción largamente pospuesta.