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Harry Kane y su gran momento en el fútbol

Harry Kane, en el momento justo

Danny Murphy no habla de magia ni de destino cuando explica el gran momento de Harry Kane. Habla de algo mucho más terrenal: tiempo, cuerpo y contexto. Y, según el excentrocampista de la selección inglesa, esta vez todo ha encajado.

“En el fútbol, el timing es clave cuando juegas tanto. Quieres llegar al pico en los momentos adecuados”, apunta Murphy, en declaraciones a GOAL. Y en los grandes torneos, Kane casi nunca había llegado así.

En otras citas internacionales, el capitán inglés aparecía con gesto cansado, pesado, arrastrando algo. Un tobillo, una sobrecarga, esa fatiga que no se ve en las estadísticas pero salta a la vista en cada carrera. Esta temporada ha sido otra historia. Apenas lesiones, un equipo que domina la mayoría de los partidos y un esfuerzo físico muy distinto al que exigía Tottenham.

Ahí, Kane tenía que trabajar sin descanso: bajar, presionar, chocar, vivir al límite cada acción. Ahora, rodeado de un bloque que somete a los rivales y le permite seleccionar mejor sus esfuerzos, su cuerpo respira. Y se nota.

Murphy lo resume desde la experiencia: cuando eres tan grande, tan corpulento como Kane, necesitas estar al máximo físicamente para rendir de verdad y parecer afilado. No basta con el talento. El físico manda.

Que nadie se confunda: el exjugador no cuestiona la técnica del delantero. Al contrario. “La parte técnica y de calidad de Kane nadie la ha dudado nunca. Nadie puede discutir qué finalizador tan maravilloso es y lo brillante que es técnicamente. La cuestión siempre ha sido física”, explica.

Ahí entra el historial: tobillos dañados, golpes repetidos, torneos afrontados a medias. “¿Por qué no estaba listo? ¿Por qué arrastraba una lesión de tobillo? Las lesiones que ha tenido a lo largo de los años…”, repasa Murphy. Esta campaña, en cambio, le ha dado algo que casi nunca había tenido antes de una gran cita: continuidad, confianza y un cuerpo limpio de molestias.

El resultado es un Kane que entra al torneo ligero, suelto, con la tranquilidad de quien viene de marcar goles sin parar y apenas ha pisado la camilla. “Ha llegado probablemente tan confiado como nunca, por la cantidad de goles que ha marcado”, subraya Murphy.

Se ve en cada control, en cada apoyo. Juega con calma, sin prisas, como si el área fuera su salón. “Se le nota muy cómodo consigo mismo”, dice el exinternacional. Y ese bienestar llega en el momento en que más lo necesitaba, tras años de reproches, dudas y debates sobre su rendimiento en las grandes noches con Inglaterra.

Murphy no esquiva el tema: Kane ha sido criticado. Cuestionado por su frescura, por su impacto en los torneos. Ahora, con el físico a favor y la puntería de siempre, está recibiendo los aplausos que tantos años se le negaron.

Al final, para el exmediocentro, la explicación es menos épica de lo que parece: “A veces es simplemente una cuestión de un poco de timing y suerte: entrar a un torneo en un estado físico excelente y en un lugar mental muy bueno”.

Kane ya ha puesto el talento. El calendario, por una vez, ha hecho el resto. Y esa combinación, para cualquier rival, es una mala noticia.