Inglaterra y Argentina: Un partido histórico en semifinales del Mundial
Thomas Tuchel camina ligero sobre la historia. A un paso de la primera final de Mundial de Inglaterra en 60 años, el técnico alemán insiste en que no siente el peso del pasado. El miércoles, en Atlanta, le espera Argentina. Y al otro lado, Lionel Messi, con 39 años y una cita inédita ante los ingleses.
No es un partido más. No puede serlo.
Inglaterra sin complejos ante el pasado
La selección inglesa llega a la semifinal empujada por una dupla que ha marcado el torneo: Jude Bellingham y Harry Kane, seis goles cada uno, líderes absolutos de un equipo que ha aprendido a sufrir. No ha sido un camino limpio ni brillante, pero sí tenaz, con eliminatorias exigentes ante República Democrática del Congo, México y Noruega.
Tuchel, sin embargo, rehúye el dramatismo histórico. Lo deja claro ante la prensa en Atlanta.
“No siento una carga. Sentimos la tensión y estaremos nerviosos, pero eso es normal”, admite. Lo dice sereno, casi con gusto por el escenario. Porque, a su juicio, el grupo está listo: “Lo que me gusta es que siento a los jugadores realmente competitivos, hambrientos y emocionados por jugar este partido”.
Delante tendrán una camiseta que pesa tanto como la suya. “Las dos camisetas son icónicas. Hay partidos históricos, momentos icónicos, y todo el mundo reconoce las camisetas y a los jugadores de inmediato”. En Inglaterra, la última gran foto de gloria sigue siendo en blanco y negro: 1966, el Mundial ganado en casa. Desde entonces, vacío.
Maradona, Beckham, Simeone… y ahora Messi
Inglaterra y Argentina se han cruzado cinco veces en Mundiales. Cada vez, una cicatriz nueva para algún bando. La más famosa, la de 1986: el cuarto de final en el que Diego Maradona firmó el “Mano de Dios” y, minutos después, uno de los goles más extraordinarios de la historia. 2-1 para Argentina y una herida que el tiempo nunca terminó de cerrar.
Doce años más tarde, otro capítulo para la hemeroteca: expulsión de David Beckham por una patada a Diego Simeone, partido tenso, prórroga, penaltis… y otra vez victoria argentina.
Tuchel sabe que pisa terreno sagrado para dos países que viven el fútbol como biografía colectiva. “Creo que los jugadores de ambos países son muy conscientes de lo que esto significa para ellos. Si un partido ofrece tantos momentos icónicos, no puedes decir que es solo otro partido de fútbol”, reconoce. Pero de inmediato se corrige a sí mismo desde el rol de entrenador: “Como técnico, hacemos exactamente eso: centrarnos en lo que podemos influir”.
No quiere convertir la rivalidad en gasolina artificial. “No usaré esa rivalidad como combustible”, subraya. “Sabemos por qué estamos aquí, sabemos lo que queremos, nunca hemos sido tímidos al esperarlo de nosotros mismos, ni al decirlo o soñarlo. Estamos en semifinales y llegamos con mucha hambre”.
Messi, el obstáculo gigantesco
En medio de tanta historia, aparece otro dato asombroso: será la primera vez que Lionel Messi se mida a Inglaterra en un Mundial. A los 39 años. Ocho goles en el torneo, segundo en la carrera por la Bota de Oro por detrás de Kylian Mbappé. Un futbolista que ya no tiene nada que demostrar, pero que sigue decidiendo partidos.
Tuchel se rinde a lo evidente. Dice que no tiene palabras para describir al argentino. Lo ha visto todo, ha entrenado a estrellas en Chelsea, Paris Saint-Germain y Bayern Munich, pero Messi sigue siendo un enigma luminoso. Un problema sin solución perfecta.
El alemán también valora la estructura que rodea al capitán argentino. “Se ve la cohesión, se ve que tienen experiencia en fútbol de torneos”, explica. Destaca un núcleo duro que lleva tiempo junto y un seleccionador asentado: Lionel Scaloni, campeón del mundo y referencia en el banquillo. “Tienen un seleccionador muy experimentado y muy, muy bueno. Sabemos lo grande que es el obstáculo, pero estamos listos”.
Argentina ha llegado a estas semifinales a trompicones, sin exhibiciones constantes, obligada a remar en varios partidos. Inglaterra tampoco ha “volado” sobre el torneo. Tuchel lo asume: “Es mi primer Mundial como entrenador, y es muy raro que atravieses un torneo volando y que todo encaje de un partido a otro”.
Por eso, su plan es claro: “Nos prepararemos para la mejor versión de Argentina. Esperamos y exigimos lo mejor de nosotros mismos. No hemos llegado a nuestro pico aún, pero el partido sacará lo mejor de nosotros, y estamos emocionados”.
Inglaterra, lista y en guardia
En lo inmediato, las noticias son buenas para Inglaterra. Toda la plantilla se entrenó en la víspera del encuentro. Declan Rice, pieza clave en el centro del campo, está recuperado de su enfermedad y disponible. Solo una baja: Jarell Quansah, aún sancionado tras la tarjeta roja que vio en el triunfo de octavos ante México.
El escenario está preparado. Una semifinal con ecos de otras épocas, con Messi frente a un país que todavía sueña con romper seis décadas de espera, con Bellingham y Kane llevando el estandarte de una generación que no quiere vivir de los relatos ajenos.
Tuchel lo resume con una frase que suena más a desafío que a consigna: “Sabemos lo que queremos y nunca hemos sido tímidos al decirlo”.
El miércoles, en Atlanta, se sabrá si Inglaterra por fin escribe su propia gran noche… o si la historia vuelve a llevar acento argentino.
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