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Inglaterra y Argentina se enfrentan en semifinal del Mundial

Inglaterra y Argentina, otra vez frente a frente. No en un amistoso de verano, no en una noche cualquiera, sino en una semifinal de Mundial con billete directo a una final contra la gran favorita, España. El escenario: el Atlanta Stadium, en Georgia. La fecha: miércoles 15 de julio, a las 20:00 BST (15:00 ET). El tipo de partido que marca generaciones.

Un cruce cargado de historia

Las dos selecciones llegan al límite, pero vivas. Inglaterra sobrevivió a Noruega gracias a un gol en la prórroga de Jude Bellingham, el futbolista que ha asumido sin pestañear el papel de salvador de los Three Lions. Al otro lado, Argentina sigue defendiendo su corona por obra y gracia de un zurdazo de Julián Álvarez ante una Suiza con diez hombres, un disparo que mantuvo con vida al campeón cuando el reloj ya quemaba.

El duelo arrastra décadas de tensión, dentro y fuera del césped. Inglaterra aún tiene clavada la espina de aquella eliminación en penaltis en 1998, una derrota que todavía se recuerda con rabia y resignación. Esta semifinal ofrece algo más que un pase a la final: es una oportunidad de ajustar cuentas con la historia.

Y hay un detalle que parece increíble: con 205 partidos y 21 años de carrera con la camiseta albiceleste, Lionel Messi nunca se ha enfrentado a Inglaterra. La primera vez llega ahora, en la antesala de una final mundialista. El guion no podía ser más dramático.

Cómo y dónde ver el partido

La semifinal se disputará en el Atlanta Stadium, en Georgia, el miércoles 15 de julio. El inicio está fijado para las 20:00 en horario británico (15:00 en la Costa Este de Estados Unidos). En el Reino Unido, el encuentro se emitirá en directo por BBC One y BBC iPlayer, cita ineludible para una noche que paralizará el país.

Inglaterra: alivio con Reece James, dudas disipadas con Rice

En el campamento inglés, las noticias llegan mezcladas. Jarell Quansah sigue sancionado y no podrá estar en la semifinal, pero Gareth Southgate recupera una pieza clave: Reece James ya ha dejado atrás sus problemas en el isquiotibial y regresó con minutos en la segunda parte ante Noruega. Su presencia amplía opciones y refuerza una banda que puede ser decisiva frente a Argentina.

El susto de la semana lo dio Declan Rice, afectado por un proceso vírico. Todo apuntaba a un contratiempo serio, pero el centrocampista se ha ido recuperando y se espera que esté en condiciones de arrancar como titular, algo fundamental para el equilibrio del equipo y para la protección de la zaga ante Messi y compañía.

La mala noticia tiene nombre propio: Jordan Henderson. El veterano centrocampista ha tenido que pasar por el quirófano tras una extraña lesión en muñeca y antebrazo. Se pierde lo que queda de torneo, aunque sigue concentrado con el grupo, ejerciendo un rol más silencioso pero igualmente importante en el vestuario.

Con ese panorama, la alineación inglesa apunta a algo muy reconocible:

Pickford; Konsa, Stones, Guehi, O'Reilly; Rice, Anderson; Saka, Bellingham, Gordon; Kane.

Un bloque sólido, con talento entre líneas y la jerarquía de Harry Kane como referencia ofensiva.

Argentina, a pleno pulmón

Enfrente, Argentina llega con una ventaja que pocos pueden presumir a estas alturas de campeonato: plantilla al completo. Sin sanciones, sin lesionados de última hora, sin sobresaltos médicos. El seleccionador tiene todas sus piezas disponibles para construir un plan específico contra Inglaterra, con la tranquilidad de poder elegir sin condicionantes.

Ese margen permite imaginar distintos dibujos, ajustes puntuales y respuestas inmediatas desde el banquillo si el partido se tuerce. Con Messi como faro y Julián Álvarez en estado de gracia tras su gol decisivo ante Suiza, la campeona del mundo se planta en la semifinal con la sensación de que aún no ha dicho su última palabra en este torneo.

Una semifinal con aroma a final

El premio es mayúsculo: medirse a España, la selección que mejor fútbol ha desplegado hasta ahora. Pero antes hay que sobrevivir a 90 minutos —o 120, o penaltis— de tensión pura entre dos camisetas que nunca se miran con indiferencia.

Inglaterra busca romper su techo y colocarse a un solo partido de un título mundial largamente perseguido. Argentina quiere seguir estirando una era dorada y darle a Messi otra noche para la historia.

La pregunta ya no es quién llega mejor. La verdadera incógnita es quién soportará mejor el peso de todo lo que hay detrás cuando el balón empiece a rodar en Atlanta.