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Iraola confirma que Barcola solo tiene calambres

Bradley Barcola se marchó del césped de Anfield entre gestos de dolor y un murmullo inquieto en la grada. Había sido su primera titularidad con los Reds en la Champions League, una noche grande, un escenario enorme, y el francés había respondido con una actuación llena de energía… hasta que el reloj marcó la hora de partido.

La preocupación duró poco en la sala de prensa.

Andoni Iraola fue directo cuando le preguntaron por el estado del delantero: no hay lesión. “Es calambre. Solo calambre, no hay lesión”, aclaró el técnico, aliviando de golpe cualquier temor a un problema muscular serio.

La gestión de Bradley Barcola

El plan con Barcola estaba rodeado de incógnitas desde el principio. Llegó sin minutos de pretemporada con el PSG y el cuerpo técnico aún no sabía hasta dónde podía llegar físicamente.

“Con Bradley se trata de construir su condición física”, explicó Iraola. “No sabíamos, hasta ahora probablemente, cuánto podía jugar porque no había tenido ningún minuto en pretemporada para PSG”.

El francés había disputado 30 minutos en el partido anterior. En Anfield, el cuerpo técnico manejaba dudas sobre su carga de juego. Ahora, al menos, ya tienen una referencia clara.

Más allá del físico, el entrenador se quedó con lo que importa en un atacante: la presencia. Barcola dispuso de dos ocasiones clarísimas, mano a mano con el guardameta. No marcó, pero Iraola no se quedó enganchado al resultado de la acción.

“Estoy muy contento porque ha tenido dos ocasiones muy claras contra el portero. No ha marcado, pero lo quiero ahí”, subrayó. “Ahí es donde tiene que marcar la diferencia, llegando a esos espacios, a esas posiciones. Y estoy muy contento porque, en no sé cuántos minutos ha jugado, dos veces contra el portero es una buena señal con Bradley”.

Gakpo, en el aire para recibir a Fulham

Mientras Barcola se marchaba solo con calambres, otra ausencia seguía flotando en el ambiente. Cody Gakpo no estuvo disponible para el estreno de la fase de liga tras perderse el entrenamiento del martes.

Iraola no ve un problema grave, pero tampoco puede prometer nada de cara al próximo compromiso liguero, de nuevo en casa, ante Fulham.

“No sé si estará para Fulham. Eso espero, pero no lo sé”, admitió. “No tiene una lesión como tal, pero terminó con molestias en los dos aductores el otro día”.

El cuerpo técnico contaba con tenerlo listo para la noche europea. No fue posible. Y el calendario no concede tregua.

“No es algo grande, pero el problema es que jugamos aquí otra vez en dos días y medio”, recordó el entrenador. “Ahora es un momento de recuperación en estos dos días. Vamos a ver cómo ha terminado Bradley, cómo está Cody y si puede darnos algunos minutos”.

Si no llega, la respuesta tendrá que venir del bloque que acaba de dejarse el alma ante Atlético. “Si no, Rio, Victor… creo que hoy todos han hecho un gran esfuerzo”, apuntó Iraola. “Tenemos que recuperar, reagruparnos y pensar, porque en dos días y medio jugamos otra vez aquí contra Fulham, es otro partido muy importante para nosotros. Ojalá podamos tener a Cody con nosotros, pero no puedo garantizarlo”.

Kerkez, mismo diagnóstico: calambres

La noche dejó otro susto en forma de cambio obligado. Milos Kerkez pidió el cambio en los minutos finales de la victoria ante Atlético y dejó su sitio a Kostas Tsimikas en el 88, después de recibir asistencia sobre el césped.

El veredicto fue el mismo que con Barcola: calambres, cansancio, nada más.

“Milos y Bradley solo estaban con calambres, simplemente cansados”, detalló Iraola. El técnico aprovechó para remarcar su idea sobre las sustituciones: que sean la consecuencia natural del desgaste, no un castigo.

“Creo que siempre quiero hacer los cambios por esto, porque lo has dado todo, no tienes más, perfecto”, explicó. “Hacemos los cambios, no porque no hayas corrido y tenga que sustituirte. Prefiero que hayas hecho todo lo que puedes y entonces te cambiamos porque ya no puedes correr más”.

El mensaje es claro: quien se cae al límite, se cae habiendo vaciado el depósito. Y con otro partido clave en apenas dos días y medio, esa cultura del esfuerzo y de la gestión física puede marcar la diferencia en el próximo capítulo en Anfield.

Iraola confirma que Barcola solo tiene calambres