Logotipo completo Pelo Tahoy

Iraola refuerza la defensa de Liverpool con Araujo

Andoni Iraola no ha esperado a que el problema se convierta en drama. Con Ibrahima Konaté ya fuera del club y las lesiones encadenadas de Jeremy Jacquet y Joe Gomez, el técnico se ha visto de repente con un escenario inquietante: Virgil van Dijk como único central senior disponible. Demasiado riesgo para un equipo que aspira a competir al máximo desde el primer día.

El entrenador lo dejó claro al explicar la situación de Gomez, cuya baja se confirmó tras las primeras exploraciones. “Joe tiene una lesión muscular. Creo que estaba bastante claro desde el principio porque se quejó enseguida, así que dependerá de cómo evolucione, pero estará fuera unas semanas”, explicó Iraola. No es una rotura devastadora, pero sí lo bastante seria como para alterar la planificación. “Es una lesión muscular y con las lesiones musculares es difícil decir un día concreto, pero normalmente yo siempre me pongo un mes”, añadió.

El propio técnico puso los matices: si la recuperación va muy bien, el periodo podría acortarse; si se complica, se alargará un poco. Nada dramático, pero sí inoportuno. “No es algo enorme, es una lesión muscular normal, pero creo que va a ser imposible tenerlo para el inicio de la temporada porque no estamos tan lejos. No debería ser mucho más”, asumió.

La situación de Jacquet tampoco invita a correr riesgos. El francés comenzó la pretemporada con buenas sensaciones, pero el cuerpo le ha enviado una señal de alarma. “Con Jeremy todavía no sabemos si merece la pena o no ponerlo contra Leeds. Hizo la primera parte de la pretemporada, digamos, muy bien. Ahora siente algunas molestias, así que no queremos precipitarnos”, advirtió Iraola. El central llega de muchos meses sin competir y el cuerpo técnico no está dispuesto a romperlo justo cuando más falta hace. “Viene de muchos meses sin jugar. Y obviamente me gustaría probar con él junto a Virgil cuando se recupere, porque con la lesión de Joe hemos estado sin centrales senior. Pero tenemos que ser cuidadosos con Jeremy, sí”, remató el entrenador.

En ese contexto, la dirección deportiva ha activado una operación de peso: la llegada de Ronald Araujo. No solo es un refuerzo defensivo. Es un líder hecho y probado en la élite. En enero de 2026, el uruguayo fue nombrado capitán del Barcelona tras la marcha de Marc-André ter Stegen, una responsabilidad que habla por sí sola de su jerarquía en el vestuario y en el césped. Más de 200 partidos con el club azulgrana avalan su recorrido.

Liverpool incorpora así a un central que mezcla agresividad, carácter y experiencia en grandes escenarios. Justo lo que necesita un equipo que, de golpe, se ha quedado corto de recursos en la zona más delicada del campo. Araujo llega para compartir galones con Van Dijk y para sostener una defensa que, hasta hace nada, caminaba por el alambre.

Si todo se desarrolla según lo previsto, Araujo se convertirá en el segundo fichaje de la era Iraola, después de la llegada del delantero español Víctor Muñoz desde Osasuna por 34,5 millones de libras a comienzos de verano. Primero, pólvora. Ahora, cimiento. El plan es evidente: armar un equipo que no solo marque diferencias arriba, sino que también imponga respeto atrás.

Con la temporada a la vuelta de la esquina y las bajas apretando, Iraola ya tiene su nuevo mariscal para la zaga. La pregunta, a partir de ahora, no es si hacía falta un central. Es hasta dónde puede llegar este Liverpool con Araujo mandando desde atrás.