Iveleary arranca con victoria y hat-trick de Chris Óg Jones
Iveleary arranca a lo grande: exhibición de Chris Óg Jones y aviso serio al campeonato
En Kilmurry, un viernes de julio que olía más a otoño que a verano, Iveleary dejó claro que la herida de 2025 sigue abierta… y que este año va muy en serio.
Victoria por 4-16 a 3-10 ante Glanmire en el arranque del McCarthy Insurance Group PIFC, un marcador que dice mucho. Pero ni de lejos cuenta toda la historia.
Un inicio tenso y un pistolero llamado Chris Óg
El partido arrancó a toda velocidad, con ambas defensas expuestas y opciones claras de gol en las dos áreas. Ninguno acertó. La primera en clavar el diente fue Glanmire, con Tiernan Hourihan abriendo el marcador en el minuto 10.
Ese golpe despertó a Iveleary.
Sean O’Riordan y Sam Pickering encontraron su rango y, casi sin ruido, el conjunto de Muskerry se colocó 0-4 a 0-1 arriba. El subcampeón de 2025 empezaba a parecerse a sí mismo: balón rápido, apoyos constantes, tiros limpios.
Glanmire, campeón del Cork IAFC en 2024 y cuartofinalista en Premier Intermediate la pasada temporada, no viajó a Kilmurry para hacer de sparring. Se metió de nuevo en el partido a mitad del primer tiempo, cuando Harry Browne ejecutó con frialdad un penalti ajustado al rincón. Golazo y tablas en el marcador.
Iveleary respondió con un tramo brillante. Pickering firmó un precioso tiro de dos puntos y la sensación era que el equipo de John McNulty comenzaba a imponer su estructura. Pero Glanmire aguantó el pulso y, con un gran tiro de dos puntos de Shane O’Driscoll, se colocó 1-5 a 0-7 por delante en el minuto 27. Silencio incómodo entre la afición de Iveleary.
Entonces apareció la figura del partido.
En el tiempo añadido de la primera mitad, Iveleary robó un balón en zona peligrosa. En cuanto cayó a los pies de Chris Óg Jones, el guion cambió. El atacante de Cork no dudó: carrera corta, mirada rápida y disparo seco a la red. Gol. El descanso llegó con Iveleary mandando 1-7 a 1-5. La primera puñalada del día llevaba su firma.
Iveleary pisa el acelerador
Tras el descanso, el choque se inclinó con claridad.
Sean O’Riordan culminó una jugada trenzada con un remate sereno para el segundo gol de Iveleary. Glanmire empezaba a sufrir cada pérdida, cada balón dividido. El ritmo, el físico y la precisión apuntaban todos en una sola dirección.
Chris Óg volvió a aparecer. Su segundo gol, ya en la recta final, parecía sentenciarlo todo. A ocho minutos del final del tiempo reglamentario, el luminoso marcaba 3-10 a 2-8. Iveleary dominaba, jugaba con confianza y daba la impresión de tener el encuentro absolutamente bajo control.
Parecía historia cerrada.
No lo era.
La remontada relámpago que lo cambió todo… por un instante
En cuestión de minutos, el partido se volvió loco.
Como si alguien hubiera accionado un interruptor, Glanmire se lanzó a la desesperada… y encontró oro. Primero, gol de Jeremy Kingston. Después, otro de Brian Galvin. Dos zarpazos, dos golpes que dejaron aturdido a Iveleary y encendieron a la grada.
El golpe definitivo llegó con un tiro de dos puntos de Harry Cogan que igualó el marcador. De 3-10 a 2-8 a tablas en un suspiro. Kilmurry, atónito. El banquillo de Iveleary, incrédulo.
La máquina, de repente, parecía vulnerable.
Orgullo, carácter y un ‘hat-trick’ demoledor
El susto fue grande, pero no paralizó a Iveleary. Lo enfureció.
Con el partido en el alambre, Ian Jones dio un paso al frente. Sus puntos en los minutos finales valieron oro, devolviendo a los de Muskerry a una posición de mando cuando las piernas pesaban y la cabeza quemaba.
Y, como toda buena historia necesita un cierre a la altura, el último acto volvió a pertenecer a Chris Óg Jones.
En el tiempo añadido de la segunda parte, con Glanmire volcado y el encuentro aún respirando incertidumbre, el delantero completó su hat-trick con otro gol clínico. Frialdad absoluta. 3-4 en total para él, números de estrella en un día grande. Iveleary cerró así un 4-16 a 3-10 que reflejó tanto su poder ofensivo como su capacidad de reacción cuando el partido amenazaba con escaparse.
Un grupo con cuentas pendientes
Más allá del marcador, el mensaje es claro. Iveleary no ha olvidado la final perdida ante Aghabullogue en Páirc Uí Chaoimh el año pasado. Ese recuerdo sigue empujando cada carrera, cada placaje, cada disparo.
Con jugadores como Chris Óg Jones y Cathal Vaughan liderando a un bloque amplio y talentoso, el salto a la categoría Senior A ya no parece un sueño lejano, sino un objetivo asumido. Este debut de campeonato lo confirma: tienen pegada, tienen fondo y, cuando el partido se tuerce, también tienen carácter.
Ahora les espera Bantry Blues en la próxima jornada de campeonato. Otra prueba, otro escalón hacia las fases de eliminación del PIFC.
Aún es julio, el verano todavía no ha dado paso a los partidos decisivos. Pero, viendo lo que Iveleary mostró en Kilmurry, la pregunta ya flota en el aire: ¿quién se atreve a frenar a esta máquina cuando coja velocidad de crucero?
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