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Jude Bellingham: El motor de Inglaterra en el torneo

La nueva aventura internacional de Inglaterra ha arrancado con un protagonista indiscutible. Jude Bellingham no solo ha sido titular desde el primer día: se ha convertido en el eje emocional y futbolístico de un equipo que ha comenzado el torneo a golpe de carácter, goles y remontadas controladas al límite.

En el debut, un 4-2 trabajado ante Croacia, el centrocampista formado en Birmingham fue el gran impulso de un conjunto que todavía buscaba su tono. Inglaterra sufrió, dudó por momentos, pero cada vez que necesitó una salida, la pelota terminó encontrando los pies de Bellingham. Desde ahí, el equipo respiró. Desde ahí, empezó a creer.

El siguiente aviso llegó ante Panamá, en un duelo más áspero de lo que sugería el cartel. Partido espeso, defensas cerradas, nervios a flor de piel. Hasta que apareció él. Fue Bellingham quien rompió el cero, quien desatascó un encuentro que amenazaba con enredarse. Un gol que no solo abrió el marcador: abrió la compuerta de la confianza inglesa en el torneo.

Sociedad con Harry Kane y noche grande en el Azteca

Con Inglaterra pidiendo a gritos inspiración, han sido Bellingham y el capitán récord Harry Kane quienes han asumido la responsabilidad. Dos figuras, dos jerarquías distintas, un mismo mensaje: el equipo no se negocia.

La mejor prueba llegó en el electrizante triunfo por 4-2 ante México en octavos de final, en un Azteca Stadium que rugió como en las grandes noches. Allí, en uno de los escenarios más icónicos del fútbol mundial, ambos se apuntaron al marcador. Pero el partido tuvo sello propio: el de Bellingham.

El centrocampista firmó un doblete relámpago en la primera parte, un golpe directo al corazón de México y una inyección de euforia para los ingleses en la grada. Dos zarpazos que encendieron las celebraciones y reforzaron la sensación de que Inglaterra tiene en él algo más que un talento: tiene un líder competitivo sin complejos.

Su carácter ha sido escrutado, cuestionado y debatido, pero lo que le distingue es precisamente esa confianza suprema que lo ha catapultado al estatus de superestrella global. Bellingham no se esconde, se expone. Y gana.

Murphy se rinde: “Tiene algo que muy pocos tienen”

Danny Murphy, excentrocampista de Inglaterra, lo ve claro. En declaraciones a GOAL, en un acto con BetWright, dibuja un retrato contundente de Bellingham: “Es un futbolista maravilloso en cuanto a juego total, atletismo, capacidad técnica, condición física. Lo tiene todo, pero además tiene esa mentalidad y esa fe en sí mismo que se ve muy pocas veces en jugadores jóvenes cuando miras hacia atrás en los años”.

Murphy coloca a Bellingham en una estantería muy selecta, mencionando nombres como Stevie G, Rooney o Michael Owen. No es una comparación gratuita. Para él, Bellingham ya ha demostrado durante años que no es una moda pasajera ni un pico de forma. Es una constante.

Incluso en la Euro 2024, cuando el rendimiento colectivo de Inglaterra dejó muchas dudas, Murphy recuerda que el centrocampista fue el que tiró del carro: “Yo estuve en partidos donde él era el que intentaba que pasaran cosas: tuvo la chilena y el cabezazo en el primer partido para darnos la victoria”. Mientras otros se apagaban, Bellingham seguía encendiendo luces.

El exinternacional insiste en un punto clave: la mezcla rara entre talento y mentalidad. “Tiene algo que muy pocos jugadores tienen, ese equilibrio entre una habilidad maravillosa y una mentalidad y una creencia en sí mismo increíbles”. Para Murphy, las dudas previas sobre si debía ser titular resultan casi cómicas: “Me parecía un poco de risa. No porque Rogers no sea un jugador brillante, pero el nivel de Bellingham está un paso por encima y lo ha demostrado en grandes torneos”.

De Madrid al mundo

Murphy va más allá de la selección. Recuerda lo que ha significado su aterrizaje en Madrid: “Aunque quites el fútbol internacional, entrar en Madrid y hacer lo que hizo en esa temporada es sencillamente increíble”. Un club que devora a los tímidos y desnuda a los impostores lo vio llegar… y dominar. Para el exjugador, solo las lesiones han impedido que esta campaña fuese aún más devastadora.

La conclusión de Murphy es tajante: si Bellingham está sano, juega. “Da igual dónde. Realmente da igual la posición porque está tan bendecido…”. Es un futbolista que entiende el juego en todas sus alturas: puede llegar al área, mandar desde la base, presionar arriba o cerrar por detrás. Un comodín de élite que no se limita a cumplir, sino que marca diferencias.

Su personalidad, tan visible en celebraciones como el célebre “who else” de la Euro 2024, genera debate. Hay quien ve arrogancia. A Murphy le fascina: “Aunque a algunos no les guste ese tipo de arrogancia o esa fe y les parezca algo que cae mal, a mí me encanta porque nunca, jamás, afecta a su rendimiento en el partido”.

Ahí traza una línea con otro tipo de estrellas. “Normalmente, tienes jugadores que piensan que son increíbles, y lo son, pero a veces van caminando como si el sistema tuviera que funcionar para ellos. Él no es ese tipo”. Bellingham no se limita a reclamar focos; los respalda con trabajo.

Talento, ego y trabajo: la combinación rara

Cuando se le pregunta por ese filo entre confianza y arrogancia, Murphy apunta a un matiz importante: no siempre va de la mano con una ética de trabajo feroz. Muchos genios han brillado sin obsesionarse con el esfuerzo defensivo. Pone un ejemplo de la élite: Salah. “No está particularmente preocupado por defender, pero no importa porque te gana tantos partidos…”.

Bellingham, en cambio, ofrece las dos caras. Un futbolista que puede decidir un encuentro con una acción en el área rival y, segundos después, aparecer cerrando una contra o liderando la presión. Para Murphy, esa dualidad lo convierte en algo distinto: “Es ambas cosas”.

El análisis se vuelve casi admirativo: “A mí me parece increíble. Parece que lo está disfrutando. Parece que puede ganar partidos él solo. Es sencillamente un jugador fenomenal”. Y ahí llega el dardo para los críticos que cuestionaron su presencia o incluso sugirieron que se quedara en casa: “Deberían estar agachando la cabeza de vergüenza y pidiendo perdón en público”.

Mientras Inglaterra avanza en el torneo, la sensación se repite jornada tras jornada: cuando el partido se complica, cuando el guion se tuerce, los ojos vuelven a buscar el mismo dorsal. La pregunta ya no es si Jude Bellingham está preparado para liderar a su selección en grandes citas.

La verdadera incógnita es cuántos títulos y noches legendarias acabará escribiendo antes de que alguien se atreva a discutirlo otra vez.