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Kobbie Mainoo: La evolución que entusiasma a Michael Carrick

Kobbie Mainoo volvió del verano con una respuesta clara a cualquier duda sobre su progresión: no piensa frenar. El centrocampista de 21 años firmó ante Ipswich, hace una semana, una de sus actuaciones más completas con el Manchester United y confirmó que el banquillo del Mundial no ha dejado secuelas. Al contrario, parece haberle afilado el hambre.

Michael Carrick lo ve de cerca cada día y no esconde su admiración por la actitud del canterano, clave para explicar este salto adelante.

"Kobbie dio un gran paso la temporada pasada, terminó muy fuerte y volvió a jugar realmente bien la semana pasada", subrayó el técnico. "Se ve en él su desarrollo y cuánto está mejorando ciertos aspectos de su juego. Quiere aprender, tiene hambre de aprender, quiere más todo el tiempo, lo cual es fantástico".

Del banquillo del Mundial al mando del United

El curso pasado, Mainoo pasó de casi desaparecido a pieza central en cuestión de meses. Entró "desde el frío" en enero, se adueñó del centro del campo en la segunda mitad de la temporada y esa irrupción le abrió un hueco de última hora en la lista de 26 de Inglaterra para el Mundial.

El premio fue enorme. Los minutos, ninguno.

En Norteamérica, Thomas Tuchel lo dejó sin protagonismo y algo similar había vivido antes con Ruben Amorim en Manchester. Ocho partidos de verano, ni un solo minuto. Un escenario perfecto para que un joven se desanime. Mainoo eligió lo contrario.

Regresó a su club de siempre para la última semana de pretemporada y, en su primera titularidad del curso ante Ipswich, respondió con una actuación madura, completa, con y sin balón. Una exhibición que refuerza la idea de Carrick: el crecimiento no se detuvo, solo se estaba cargando de energía.

Hambre en medio de la competencia millonaria

Carrick insiste en un punto: la mentalidad.

"Ha tenido unos ocho meses realmente buenos desde que yo estoy aquí, y sería fácil para él pensar: 'Esto está bien, he entrado en el equipo, he jugado muchos partidos y todo va bien'. Pero está empujando para más, como debe ser", explicó.

Ese carácter será imprescindible esta temporada. El club ha invertido 155 millones de libras en tres nuevos centrocampistas: Carlos Baleba, Andrey Santos y Youri Tielemans. A ellos se suma Mason Mount, brillante en pretemporada antes de perderse un mes por lesión. Todos quieren ser titulares. Todos miran al mismo espacio en el once.

Carrick, sin embargo, no lo plantea como una batalla de uno contra otro.

"Creo que la competencia es algo positivo. No es necesariamente porque sea un jugador u otro, creo que es algo colectivo, saber que es un grupo fuerte", apuntó. "Lo bonito de tener competencia, o mejor dicho una base fuerte, es que puedes aprender unos de otros, puedes ayudaros entre vosotros, y desde luego como grupo de centrocampistas sentimos que es realmente fuerte".

El problema para los recién llegados es evidente: Mainoo ya ha levantado la mano. Y lo ha hecho con argumentos.

Un mediocentro que derriba dudas

Ante Ipswich, el canterano arrancó en una posición más retrasada, encargado de dar equilibrio y salida. Las reservas que Ruben Amorim había mostrado en su día sobre su faceta defensiva quedaron, al menos por un día, desmentidas. Mainoo leyó bien los espacios, protegió la zona central y dio continuidad al juego. No fue solo talento, fue oficio.

Carrick ve ahí una evolución clara y, sobre todo, margen para mucho más.

"Kobbie puede tener otra gran temporada, seguro", afirmó. "Ha vuelto muy bien y se vio el fin de semana, pero también en el grupo, en los entrenamientos, se le ve crecer, su personalidad. Obviamente está madurando todo el tiempo y sigue siendo muy joven. Aún queda muchísimo por venir de él, lo cual es fantástico".

El entrenador destaca un rasgo por encima del resto.

"Lo mejor de todo es que quiere aprender. Intentamos darle pequeños detalles aquí y allá, y los asimila muy bien y aprende. Eso le va a dar una gran oportunidad de cumplir su potencial, que obviamente es enorme".

Mainoo ha demostrado que el Mundial no fue un techo, sino un punto de partida incómodo pero útil. Ahora, rodeado de fichajes caros y con la confianza de Carrick, la pregunta ya no es si está preparado para competir, sino hasta dónde puede llevar el centro del campo del Manchester United en esta nueva etapa.