Konstantinos Karetsas y su lesión en la noche de Champions del Borussia Dortmund
La victoria de Borussia Dortmund sobre Villarreal dejó un marcador favorable, un 3-2 trabajado con un doblete de Serhou Guirassy en la segunda parte. Pero el resultado quedó en segundo plano durante varios minutos. El estadio se quedó en silencio cuando Konstantinos Karetsas, una de las grandes promesas del club, tuvo que abandonar el campo en camilla.
Todo ocurrió sin choque, sin entrada dura, sin la típica imagen de una lesión aparatosa. El centrocampista de 18 años dio un pase, levantó la mano mirando al banquillo y, acto seguido, se dejó caer sobre el césped. Algo no iba bien.
Los servicios médicos de Dortmund entraron de inmediato y le atendieron durante varios minutos, concentrándose en la parte superior del cuerpo. La imagen de Karetsas inmóvil, rodeado por los sanitarios, contrastaba con el ritmo eléctrico de un duelo de UEFA Champions League. Cuando finalmente fue retirado en camilla, se marchó directamente al vestuario, sin pasar por el banquillo.
El cambio llegó en el minuto 27: Ethan Nwaneri saltó al campo para sustituirle, obligado a entrar en frío en un partido que ya pedía máxima intensidad.
Horas después, el club intentó calmar la preocupación. En un comunicado explicó que la sustitución se debió a “problemas de circulación” y confirmó que el jugador había sido trasladado al hospital para someterse a más exámenes. El mensaje añadió que Karetsas “se encuentra tan bien como se puede esperar dadas las circunstancias”, una frase que transmite alivio, pero también deja claro que la situación se sigue vigilando de cerca.
La víspera del encuentro ya había habido una pequeña señal, aunque entonces no levantó sospechas. Karetsas no se entrenó al mismo ritmo que el resto del grupo. En la rueda de prensa previa, el entrenador Niko Kovač restó importancia a esa ausencia del trabajo colectivo y explicó que es habitual que uno o dos jugadores se queden en el gimnasio mientras el resto completa la sesión en el campo.
Karetsas llegó este verano a Dortmund procedente de Genk, acompañado por su compatriota Giannis Konstantelias. El plan era que ambos se adaptaran juntos, que crecieran dentro de un club acostumbrado a pulir talento joven. Pero el guion se ha torcido muy pronto. Konstantelias sufrió una rotura de ligamento cruzado anterior a finales de agosto, un golpe duro tanto para el jugador como para la planificación del equipo.
Para cubrir ese vacío, el club acudió al mercado y trajo a Ethan Nwaneri cedido desde Arsenal. Precisamente él fue quien tuvo que entrar por Karetsas ante Villarreal, símbolo de cómo la línea fina entre oportunidad y desgracia marca la temporada de los más jóvenes.
Mientras Guirassy firmaba su doblete en la segunda mitad y sellaba una remontada de carácter frente al conjunto de La Liga, la mente de muchos en el entorno de Dortmund seguía en otra parte: en el hospital, en los resultados de las pruebas, en el estado de un chico de 18 años al que el club ve como parte de su futuro inmediato.
Dortmund se marcha de la noche europea con tres goles, tres puntos y una pregunta que pesará más que cualquier análisis táctico: cuánto tardará Konstantinos Karetsas en volver a vestirse de amarillo y negro.
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