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Leny Yoro: El Verano Decisivo en el Manchester United

Leny Yoro lleva dos temporadas en el Manchester United sin terminar de mostrar aquello por lo que el club pagó 52 millones de libras al Lille en 2024. El talento está ahí, nadie en Carrington lo discute. Lo que falta es continuidad, jerarquía, peso real en el once. Este verano se le abre una puerta que no puede dejar pasar.

Un lateral derecho a regañadientes

El primer amistoso de la pretemporada, ante Wrexham, lo encontró en una zona extraña: lateral derecho. No es su hábitat, no es el lugar en el que fue considerado uno de los defensas jóvenes más prometedores del planeta. Pero ahí arrancó el verano, obediente, cumpliendo, esperando su momento en el centro de la zaga.

Todo apunta a que Michael Carrick repetirá una convocatoria muy similar para el duelo en Trondheim ante Rosenborg. Sin las grandes figuras todavía de vuelta en Carrington, el técnico seguirá tirando de los mismos nombres que cayeron ante el conjunto de Championship en Helsinki. Eso incluye, salvo giro inesperado, a Yoro otra vez pegado a la banda derecha.

Son partidos de carga física, de recuperar sensaciones, más que de dictar sentencias. Sin embargo, Yoro ya ha dado un pequeño paso: estuvo en el día uno de pretemporada. En un vestuario donde muchos internacionales aún apuran sus vacaciones, ese detalle importa. Le adelanta en la carrera por un puesto para el estreno liguero ante Hull City.

Un hueco que se abre en el centro

Ante Wrexham, Harry Maguire y Ayden Heaven formaron la pareja de centrales. Es probable que repitan ante Rosenborg. Matthijs de Ligt, mientras tanto, continúa con su rehabilitación tras la operación de espalda y no llegará a tiempo para el inicio del curso.

Sobre el papel, Carrick tiene una línea defensiva potente: Maguire, De Ligt, Lisandro Martínez y el propio Heaven, con Yoro esperando su oportunidad. Pero el papel lo aguanta todo. La realidad introduce matices.

Lisandro Martínez viene de una Copa del Mundo que terminó en pesadilla personal. Fue incluido en el equipo del torneo, pero se marchó con la camiseta sobre la cara, obligado a abandonar la final por lesión. Ahora disfruta de sus vacaciones, una señal de que el problema no parece grave, aunque hasta el miércoles el propio jugador aún no conocía con exactitud el alcance de la dolencia.

Incluso si el argentino está listo para empezar a entrenar a principios de agosto, difícilmente llegará con el ritmo competitivo necesario para arrancar como titular el 22 de agosto, cuando el United visite a un Hull City recién ascendido. Ahí se abre un hueco. Un sitio al lado de Maguire en el MKM Stadium que todavía no tiene dueño.

Heaven, zurdo, encaja de forma natural en el perfil que suele ocupar Martínez. Tiene apenas 19 años, pero su pie izquierdo le da una ventaja táctica evidente. Sin embargo, dentro del club se considera que Yoro está más avanzado en su desarrollo global que el excentral del Arsenal.

El fichaje que aún no explotó

Cuando el United decidió invertir 52 millones de libras en un central de 18 años y arrebatárselo al Real Madrid, el mensaje era claro: proyecto de titular para una década. Dan Ashworth, entonces director deportivo, no escatimó elogios: habló de “uno de los defensores jóvenes más emocionantes del fútbol mundial” y de un jugador con “todos los atributos” para convertirse en un central de élite.

Esos atributos no se han evaporado. Siguen ahí. Pero la realidad es tozuda: en dos temporadas, Yoro solo ha sido titular en 30 partidos de Premier League. Demasiado poco para el cartel con el que aterrizó en Old Trafford. Ha dejado destellos, sí, secuencias que recuerdan por qué media Europa lo seguía de cerca. Nada sostenido. Nada que le haya permitido instalarse de forma definitiva en el once.

Mientras tanto, el banquillo se ha convertido en una rutina incómoda. Ha sido suplente en 28 encuentros de liga desde su llegada. Demasiadas veces viendo el partido desde la banda, demasiadas veces como “opción de rotación” en lugar de pilar de la defensa.

Un año clave… y una selección que también se mueve

Yoro cumplirá 21 años en noviembre. Ya no es el adolescente prodigio, sino un profesional que entra en la edad en la que los grandes centrales empiezan a reclamar mando. El contexto le empuja: la selección francesa también se prepara para un cambio de ciclo, con Zinedine Zidane listo para relevar a Didier Deschamps en el banquillo.

Eso lo cambia todo. Si encadena una gran temporada, el premio puede ser doble: asentarse como titular en el Manchester United y ganarse un sitio estable en la lista de Francia. El escenario está servido. La cuestión es si será capaz de adueñarse de él.

Si arranca ante Hull City, tendrá la oportunidad perfecta para marcar territorio. Un buen partido en el estreno no garantiza nada, pero sí fija percepciones, consolida jerarquías en la cabeza de un entrenador que el curso pasado se apoyó en un bloque muy definido.

Carrick, la continuidad y el desafío de romper el once

La gran virtud del United de Carrick fue la coherencia. El técnico apostó por una columna vertebral clara y la mantuvo. Funcionó. Pero esa misma fidelidad al once tipo dejó a jugadores como Yoro en un limbo competitivo: buenos, importantes en teoría, pero sin hueco real cuando todos estaban disponibles.

La pareja de confianza fue Maguire–Martínez. Si los dos están sanos, lo lógico es que sigan siendo la referencia. De Ligt también querrá recuperar terreno en cuanto deje atrás su lesión. La competencia es feroz.

En ese contexto, Yoro no puede esperar a que la puerta se abra sola. Tiene que derribarla. Cada minuto como lateral derecho en pretemporada, cada entrenamiento en Carrington, cada oportunidad ante rivales como Wrexham o Rosenborg, cuenta como un argumento más para convencer a Carrick de que su sitio está en el corazón de la defensa.

El futuro que espera su momento

Dentro del vestuario, hay quien ve en Yoro y Heaven la pareja del futuro. El propio Maguire ha comentado en privado que pueden convertirse en la versión del United de Gabriel y William Saliba, el dúo que ha sostenido la mejor defensa de la Premier League en los últimos años.

La comparación marca el listón. No se trata solo de jugar, sino de dominar. De imponer una nueva era en la zaga de Old Trafford.

Este curso se perfila como el punto de inflexión. Yoro empieza el verano fuera de su posición ideal, en la banda derecha, lejos del foco principal. Pero sabe que el verdadero examen llegará cuando el árbitro pite el inicio de la Premier League.

Para entonces, la pregunta será simple: ¿seguirá siendo una promesa que espera su momento o habrá empezado, por fin, a comportarse como el líder defensivo por el que el United decidió apostar contra todos?