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Liverpool–Atlético: una defensa en construcción y un duelo tenso en Anfield

La visita de Atlético de Madrid a Anfield llega en un momento incómodo para Liverpool. El equipo de Andoni Iraola todavía no se ha cerrado atrás, concede demasiado y se agarra más al talento individual que a una estructura consolidada. Justo el escenario que más le gusta a Diego Simeone.

Una zaga de Liverpool en construcción

Liverpool ha mostrado grietas desde el inicio de la Premier League. Cuatro goles encajados en las dos primeras jornadas, dos empates y la sensación de que la defensa aún es un boceto.

La situación en el lateral derecho lo resume todo: Ronald Araújo está teniendo que ocupar esa banda por las bajas de Conor Bradley y Giovanni Leoni. No es su hábitat natural y se nota. El bloque todavía se está ajustando y Anfield, por ahora, no intimida tanto sin balón como en otras épocas.

Ahí huele sangre Atlético. El recuerdo reciente acompaña: el equipo de Simeone ya ganó 3-2 en este estadio en la temporada 2019/20 y el curso pasado fue capaz de levantar un 2-0 en contra aquí mismo. Sabe cómo sobrevivir a la ola roja, aguantar el chaparrón y castigar a la mínima fisura.

Las casas de apuestas sitúan en torno al 46,5% la probabilidad implícita de que Atlético no pierda. Vista la fragilidad defensiva de Liverpool y la capacidad de los madrileños para manejar este tipo de partidos, esa cifra se queda corta para muchos analistas. Atlético nunca ha ganado un partido de fase de liga ante un rival inglés, pero el empate bastaría para hacer buena esta apuesta de doble oportunidad.

Isak, de incógnita a amenaza constante

Arriba, Liverpool sí tiene una noticia brillante: Alexander Isak ha despertado. Tres goles en tres jornadas de Premier, dos de ellos en apenas nueve minutos en Ipswich el pasado viernes. Todo ello aderezado por un socio muy claro: Cody Gakpo asistió en los tres tantos del sueco en este arranque de curso.

El contraste con su primer año en Anfield es brutal: entonces firmó solo cuatro goles en 22 apariciones. Ahora se le ve más fino, más rápido, con ese punto de chispa que había perdido entre lesiones y dudas.

Atlético tampoco llega con la línea defensiva en calma. Viene de encajar tres goles en Bilbao, un 3-0 que dejó tocada la imagen del bloque atrás. La advertencia está en la trayectoria europea de Isak: solo un gol en 13 partidos de Champions League. Aun así, la probabilidad implícita de alrededor del 47,6% de que marque se queda corta si se mira únicamente su estado de forma reciente. Si Liverpool encuentra espacios, el sueco será la primera amenaza.

Un Liverpool que genera poco y un Atlético que sabe enfriar

El gran problema de Liverpool no está siendo solo proteger su portería. También le cuesta crear. El equipo es 19º en la Premier League en grandes ocasiones generadas: apenas cuatro en tres encuentros. En el otro extremo del ranking, Brighton suma 15 en el mismo tramo. La comparación duele para una delantera de este nivel.

Atlético se siente cómodo ante rivales que no terminan de encontrar el último pase. Pablo Barrios y Morten Hjulmand están llamados a blindar las zonas donde Florian Wirtz se mueve entre líneas. Detrás, Jan Oblak sigue siendo un seguro de vida cuando el partido se parte o el área se llena de centros.

Simeone no tendrá ningún problema en convertir Anfield en un duelo estrecho, lento, lleno de interrupciones y pocos espacios. Y mientras enfría el ambiente, su equipo mantiene filo: siete goles en sus últimos cuatro partidos de liga demuestran que, sin ser una avalancha, el conjunto rojiblanco golpea cuando debe.

Con Julián Álvarez apuntando a su primera titularidad de la temporada, Atlético gana movilidad y amenaza en la frontal. La línea de menos de 2,5 goles se paga con una probabilidad implícita cercana al 42,2%, una puerta interesante si el partido se va al guion que Simeone imagina: ritmo bajo, pocas ocasiones claras y máxima tensión en cada error.

El momento de forma y el eco de la última vez

El contexto liguero de ambos marca el duelo. Liverpool suma cinco puntos en tres jornadas de Premier: dos empates con dos goles encajados en cada uno y un último triunfo por 2-0 en Ipswich que ha aportado algo de calma. En Portman Road, Isak firmó un doblete y confirmó que, esta vez, llega a Europa con colmillo.

Iraola, sin embargo, sigue limitado por las ausencias. Hugo Ekitike, Conor Bradley y Giovanni Leoni continúan fuera. Federico Chiesa y Wataru Endo ni siquiera están inscritos para la Champions League, lo que reduce aún más las alternativas para agitar el once.

Atlético aterriza en Merseyside golpeado por el 3-0 encajado ante Athletic en Bilbao, pero con una clasificación más estable: sexto en La Liga, siete puntos de doce posibles y la sensación de que el tropiezo en San Mamés fue más un aviso que una crisis.

Simeone planea dar la primera titularidad del curso a Julián Álvarez, mientras Cristian Romero también empuja para estrenarse como titular desde su llegada. El club cuenta con que el argentino siga, como mínimo, hasta el mercado de enero. Alexander Sorloth, lesionado en el muslo, y Arnau Ortiz, sancionado, se pierden la cita.

Un once ofensivo de Liverpool contra el colmillo de Simeone

Todo apunta a un Liverpool muy agresivo de inicio: Alisson; Kerkez, Araújo, Jacquet, van Dijk; Szoboszlai, Mac Allister, Barcola; Wirtz, Gakpo e Isak. Mucho talento entre líneas, mucho balón al pie y una zaga que todavía no transmite sensación de blindaje.

Al otro lado, un Atlético reconocible en su idea, aunque con piezas nuevas: Oblak; Llorente, Romero, Hancko, Grimaldo; Giuliano Simeone, Barrios, Hjulmand, Lookman; Baena y Álvarez. Un once preparado para aguantar atrás, correr con espacios y castigar cada pérdida en la salida de Liverpool.

La previsión más extendida habla de un 1-1, con Isak y Álvarez como candidatos principales al gol. Un marcador corto, un intercambio de golpes medido y la sensación de que, en esta fase de la temporada, el empate dejaría más satisfecho a Simeone que a Iraola.

Anfield ya sabe lo que es sufrir ante este Atlético. La pregunta es si esta versión, todavía en obras atrás y con menos filo creativo de lo habitual, tendrá suficiente para doblegar otra vez al equipo que mejor domina el arte de sobrevivir en noches grandes.