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Liverpool se interesa en Jarrod Bowen como sustituto de Salah

La caída de West Ham United al Championship ha abierto una puerta que en Anfield muchos miran con atención. En el centro del debate, un nombre: Jarrod Bowen. Capitán, referente ofensivo de los ‘Hammers’ y ahora candidato señalado para ocupar el hueco que deja Mohamed Salah en el costado derecho del ataque de Liverpool.

El impulso a esa idea lo ha dado un ex de la casa. Danny Murphy, antiguo centrocampista del club, no dudó en presentar la operación como una oportunidad de mercado casi irrechazable.

Un goleador que desciende… y se abarata

West Ham se ha despedido de la Premier League tras 14 temporadas consecutivas en la élite. Ni siquiera la producción de Bowen ha bastado para evitar el desastre: nueve goles y once asistencias en 38 partidos de liga. Números de atacante fiable, no de equipo que se hunde.

Con 29 años y cuatro temporadas aún de contrato por delante, el escenario deportivo ha cambiado por completo. El descenso convierte su salida en algo más que probable. Y ahí entra Liverpool, que pierde a Salah este verano a coste cero y necesita rearmar su frente ofensivo sin desequilibrar el presupuesto.

Murphy lo ve claro: Bowen es “bueno para Liverpool” y encaja en lo que el equipo necesita ahora mismo. Goles, asistencias, durabilidad. Un futbolista probado en la Premier League, sin necesidad de adaptación al ritmo ni al rigor físico del campeonato.

Más barato que una estrella, más seguro que una apuesta

El matiz está en el perfil. Liverpool suele moverse en un patrón muy definido: jugadores algo más jóvenes, con margen de revalorización y potencial venta futura. Bowen rompe ese molde. No es una inversión de futuro, es una solución inmediata.

Pero ahí, para Murphy, está precisamente el valor. Para reforzar el extremo derecho con un jugador de primera línea, el mercado actual obliga a pensar en cifras entre 50 y 80 millones de libras. En cambio, con West Ham en el Championship, el precio de Bowen podría caer a una franja muy distinta: alrededor de 20-30 millones.

Si el futbolista empuja para salir y el club necesita aligerar masa salarial, la operación puede cerrarse en torno a esos 20 millones que el excentrocampista califica directamente como “sin riesgo”. Una cantidad baja para un club del tamaño de Liverpool por un internacional inglés que lleva años rindiendo en la liga.

El peso de la camiseta 11

La comparación inevitable es con Salah. No solo por la posición, también por el dorsal. ¿Debería Bowen heredar el 11 del egipcio? Murphy prefiere no cargarle con esa losa desde el primer día. Si el propio jugador lo pidiera, no pondría objeciones, pero no ve necesario trasladar simbólicamente todo el legado de Salah al recién llegado.

Porque las cifras del egipcio son casi imposibles de replicar. Salah se marcha de Anfield con 257 goles en 442 partidos en todas las competiciones, nueve años de impacto constante y cuatro Bota de Oro de la Premier League. Es el cuarto máximo goleador de la historia de la competición, con 193 tantos. Un listón descomunal.

Murphy lo resume con realismo: Bowen no va a alcanzar esos números, “son ridículos”, pero sí ofrece un rendimiento probado temporada tras temporada en la Premier League. Y, sobre todo, permite a Liverpool cubrir una necesidad clave sin hipotecar el resto del plan de fichajes.

Entre la gran estrella y la solución pragmática

El exjugador no cierra la puerta a un golpe de efecto. Si se presenta la opción de fichar a un futbolista del calibre de Kvicha Kvaratskhelia, anima a ir con todo. Una superestrella para reemplazar a otra. Pero mientras esos sueños de mercado se resuelven, Bowen aparece como la vía pragmática: coste contenido, rendimiento inmediato, riesgo mínimo.

La realidad deportiva también aprieta. El equipo de Arne Slot viene de terminar quinto en la Premier League y prepara un verano intenso de movimientos. Con la salida de Salah confirmada, el plan pasa por incorporar dos extremos o un extremo puro y un atacante más versátil, capaz de moverse por varias zonas del frente ofensivo.

El internacional marfileño Yan Diomande, de RB Leipzig, figura como objetivo prioritario. Encaja en el molde de sustituto directo de Salah, pero el precio se dispara: el club alemán lo valora en 86 millones de libras. Paris Saint-Germain y Manchester United también siguen sus pasos, lo que solo encarece la puja.

Bradley Barcola y Anthony Gordon completan la lista de nombres sobre la mesa de Liverpool. Todos ellos, operaciones de alto coste y alta exposición.

En ese contexto, Bowen representa otra cosa. Menos brillo mediático, más sentido competitivo. Un fichaje que no monopoliza el presupuesto ni las portadas, pero que podría darle a Liverpool algo que no se paga fácilmente: fiabilidad inmediata en un verano en el que hay mucho más que reconstruir que un solo extremo.