Malik Tillman, Brendan Aaronson, Antonee Robinson y Ricardo Pepi: cuatro jugadores en busca de redefinición
Malik Tillman, Brendan Aaronson, Antonee Robinson y Ricardo Pepi: cuatro veranos raros, cuatro temporadas a punto de definirse
Tillman, de enganche fino a motor de presión
Malik Tillman salió del Mundial convertido en otra cosa. Mauricio Pochettino hizo lo que dos entrenadores de Bayer Leverkusen no se atrevieron: lo arrancó de la zona de confort del clásico mediapunta y lo reconvirtió en un interior moderno, un No.8 de ida y vuelta.
Desapareció aquel 10 de toques de seda que se vio en PSV. En su lugar apareció un jugador que presiona, roba, conduce y rompe líneas. La fantasía no se fue del todo, ni mucho menos: ahí quedan dos tiros libres espectaculares que ya forman parte del imaginario de USMNT.
El problema llega ahora, con el regreso al día a día del club. El Leverkusen que Tillman dejó hace 12 meses casi no se parece al actual. Entonces era un equipo de Champions, aún con la resaca dulce de haber roto el dominio del Bayern en la Bundesliga en 2024. Hoy es un conjunto golpeado, castigado por una campaña gris que lo dejó conformándose con la Europa League.
Tillman tampoco brilló. Se quedó en seis goles y una asistencia en toda la temporada con los alemanes. Muy poco para el impacto que se esperaba.
Por eso este curso se le presenta como un punto de inflexión. El club ha apostado por Carles Martínez Novell, un técnico que hizo mucho con muy poco en Toulouse durante cuatro años. Entrenador en clara línea ascendente, perfil perfecto para un proyecto que quiere reactivarse. Le gusta el fútbol progresivo, de balón y verticalidad medida. Ahí Tillman encaja: ya sea como interior al estilo Pochettino o como un 10 más clásico, con libertad entre líneas.
Hay espacio para él. Y un estreno ante Elversberg, recién llegado a la Bundesliga, parece el escenario ideal para empezar a cambiar el relato.
Aaronson, energía sin techo… pero con cuentas pendientes
Brendan Aaronson es un jugador que siempre deja algo. Corre, aprieta, se ofrece, mejora año a año con balón. Pero el zumbido de fondo es inevitable: con ese despliegue, con esa técnica, ¿no debería producir más?
Sus números de carrera en liga —33 goles y 31 asistencias en 268 partidos— alimentan la duda. No son malos. Tampoco describen a un futbolista determinante.
En Leeds, Daniel Farke lo ha sometido a examen más de una vez. Y Aaronson ha sobrevivido. Se ha ganado la confianza del técnico, hasta el punto de perfilarse este curso como titular indiscutible en el sistema.
Su debut de temporada fue sobrio, útil, muy él. Actuó pegado a la izquierda en el 1-0 ante Nottingham Forest. No generó ocasiones claras, pero sí dejó una tarjeta de trabajo puro: siete acciones defensivas, 14 sprints completados, seis recuperaciones. Un manual de lo que suele ofrecer.
La pregunta vuelve a ser la misma: la calidad en los metros finales. Leeds se movió bien con la llegada de Harry Wilson para el costado derecho, un fichaje que debería descargar a Aaronson de parte del peso creativo. Aun así, al equipo le sigue faltando chispa en el último tercio. Y contra un Brentford ordenado, disciplinado, el domingo por la tarde, esa carencia puede costar cara.
Aaronson tiene sitio, tiene rol, tiene entrenador. Lo que aún no tiene es una temporada que rompa el molde de sus estadísticas.
Robinson, caos controlado y la necesidad de reaccionar
El debut de Álvaro Arbeloa en el banquillo de Fulham fue un pequeño incendio. Partido loco, ida y vuelta, talento joven por todas partes. Perdieron 3-2 ante Chelsea, sí, pero el equipo dejó algo claro: con este técnico no habrá aburrimiento.
Antonee Robinson estuvo metido de lleno en ese caos. Su encaje táctico con Arbeloa intriga. El entrenador quiere desorden en el último tercio, pero un desorden controlado. Y exige laterales desatados, profundos, agresivos. Un traje hecho a medida para Robinson, cuya marca de fábrica siempre ha sido su capacidad para lanzarse al ataque y sumar creatividad desde atrás.
La prueba está en los datos: completó más pases rompiendo líneas que el propio extremo zurdo, Cesar Palacios. El lateral, otra vez, como arma ofensiva.
El problema es que Fulham no ganó. Y que al otro lado estaba Cole Palmer, que convirtió la banda de Robinson en su patio de recreo. Lo desbordó, lo encaró, lo sacó de sitio. Una exhibición del jugador de Chelsea, una noche complicada para el lateral estadounidense, que casi nunca consiguió acercarse a tiempo.
Ahora necesita una respuesta, sobre todo atrás. Y ahí aparece Sunderland, un rival extraño. Los Black Cats se metieron en Europa contra todo pronóstico la temporada pasada y ahora deben dosificar esfuerzos con la Europa League en el horizonte. Suena a equipo vulnerable, con la mente dividida y las piernas a medio gas.
Si Robinson quiere consolidarse como pieza clave del plan Arbeloa, este es el tipo de partido que no puede dejar pasar.
Pepi, goles, dudas y un techo que no termina de romper
El Mundial de Ricardo Pepi no siguió el guion previsto. Llegaba en teórica pelea abierta con Folarin Balogun por el puesto de nueve titular. Salió del torneo con cero goles, cero asistencias y unos 200 minutos que dejaron un sabor amargo para un delantero al que muchos veían listo para explotar.
Su 2024 ha sido un carrusel. En enero, los rumores lo situaban a un paso de la Premier League. Una fractura en el brazo frenó en seco cualquier movimiento. Volvió a marcar con PSV, siguió viendo puerta, pero la sensación de estar preparado para un escalón superior no se tradujo en un traspaso. Este verano tampoco llegó la salida.
Mientras tanto, Pepi sigue haciendo lo suyo: goles. Ha marcado en sus dos últimos partidos y suma dos tantos en tres jornadas de liga. Rinde, pero da la sensación de estar corriendo en el mismo sitio, sin terminar de dar el salto que su talento promete.
Para PSV, eso poco importa. Es su referencia, su hombre gol. Y el club tiene una Eredivisie que defender y una Champions que gestionar. Antes de pensar en Europa, toca Utrecht en casa. Un rival incómodo, pero también una oportunidad clara para consolidar la racha.
Si mantiene el ritmo anotador, la temporada puede convertirse en otra campaña de cifras sólidas. La cuestión, para Pepi, ya no es solo cuántos goles marque. Es si por fin serán suficientes para empujarle, de una vez, hacia ese siguiente nivel que lleva tiempo llamando a la puerta.
Podría interesarte

Liverpool pierde la oportunidad de fichar a Lamine Camara

Malik Tillman, Brendan Aaronson, Antonee Robinson y Ricardo Pepi: cuatro jugadores en busca de redefinición

Aston Villa ficha a Nicolas Jackson por 65 millones de libras

Marcus Rashford se queda en el Manchester United hasta 2026/27

Van Dijk exige más: la temporada pasada fue inaceptable

Valencia se lanza por Harvey Elliott: el fichaje que podría cambiar la temporada