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Konstantelias y Karetsas transforman el Dortmund en su debut

“Son dos chicos que pueden y van a darnos una dimensión diferente, y hoy lo han demostrado”. Niko Kovac no se anduvo con rodeos en Sky tras el 2-0 de Borussia Dortmund ante Hamburger SV. El técnico miraba a Giannis Konstantelias y Konstantinos Karetsas, los dos griegos que en su debut en Bundesliga transformaron el ambiente en el Signal Iduna Park.

No fue solo brillo. Fue espectáculo útil, al servicio del colectivo, justo lo que tantas veces había faltado en casa. Y, esta vez, acompañado de tres puntos en la jornada inaugural.

Antes del encuentro, Kovac ya había marcado el tono: estos jugadores dan “lo que muchos también exigen: cosas espectaculares”. Y el equipo, sostenía, había elevado ese listón este año. El deseo era claro: que esos futbolistas tan dotados técnicamente se atrevieran a mostrar todo su repertorio. Lo hicieron. Y con creces.

Una dimensión nueva entre líneas

La diferencia se entiende rápido: Konstantelias y Karetsas, fichados desde ligas europeas menores, pueden hacer todo lo que hacía Julian Brandt, ahora en Ajax Amsterdam, pero añaden un matiz que lo cambia todo. Son aún más determinantes porque generan dinamismo desde parado como si pulsaran un interruptor.

Son más proactivos, atacan los espacios entre líneas con una agresividad que rompe el guion del partido. Desde ahí, inventan situaciones nuevas una y otra vez. No esperan a que el encuentro les llegue; lo fuerzan, lo moldean.

Durante una primera parte vibrante frente al HSV, los dos griegos empujaron el juego ofensivo del Dortmund sin descanso. Konstantelias confirmó lo que ya había insinuado en la Supercopa ante Bayern (1-2): conducción a máxima velocidad con el balón pegado al pie, agilidad felina, movimientos fluidos. Y una agresividad sin balón que sorprendió al público.

A la media hora, una recuperación en el centro del campo desató un rugido en las gradas. No era solo talento; era carácter.

Gol, ovación… y el miedo

La recompensa llegó poco antes del descanso. Konstantelias firmó el 2-0 en su debut liguero con la camiseta negra y amarilla. Waldemar Anton, jefe de la zaga, no escatimó elogios en Sky: “Primera parte top, fue perfecta. Implementamos todo lo que queríamos implementar”.

El tanto llevó algo de fortuna: el balón tocó en un defensa del HSV. Pero la definición rebosó imaginación. El internacional griego buscó el primer palo con un disparo sin mirar, un gesto que explicó mejor que cualquier frase el tipo de jugador que es.

Apenas acumula unos 100 minutos con el Dortmund y ya parece destinado a convertirse en ídolo. El estadio se lo imaginaba desatado en las próximas semanas.

Y, de golpe, el silencio.

Poco después de rozar su segundo gol, una acción desafortunada en un duelo terminó con su rodilla dañada. Cayó al césped, se llevó las manos a la cara. En el minuto 54 se marchó sustituido, con el gesto de quien teme lo peor.

El temor a un golpe devastador

En el club nadie quiso lanzar mensajes triunfalistas. Todo lo contrario. “Por supuesto, hoy debemos ser un poco cuidadosos con lo que comunicamos. Pero desde luego estamos preocupados por una lesión más grave”, admitió el director deportivo Ole Book en Sky.

Cuando le preguntaron directamente por un posible desgarro de ligamento cruzado, su respuesta fue clara: “Ese temor existe”.

Kovac se movió en la misma línea tras el encuentro. “Tenemos que hablar de algo más que del partido. Tendremos la exploración el domingo. Pero al menos no suena bien por lo que me ha dicho el médico”, lamentó el técnico.

Si las pruebas confirman el peor escenario y Konstantelias queda fuera durante meses, el mazazo sería enorme. Para él, que acababa de irrumpir con fuerza, y para un BVB que había encontrado en su juego un salto evidente de calidad.

El fichaje de 26 millones de euros ya ha dejado claro cuánto mejora el ataque del Dortmund. Sin él, el equipo pierde fluidez. La segunda parte ante el HSV lo retrató: los visitantes crecieron, y la superioridad local se diluyó. Con la salida de Konstantelias, se marchó también gran parte de la movilidad y la inventiva.

El propio capitán del HSV, Nicolai Remberg, explicó en Sky la pesadilla que vivió su equipo al principio: “Cuando Dortmund juega de derecha a izquierda, juega en los espacios intermedios, primero corres mucho detrás del balón y no logras entrar realmente en la presión. Ese fue nuestro problema”.

Dos griegos, una misma sintonía

Junto a Karetsas, Konstantelias fue el núcleo del problema para Hamburgo. Los dos nuevos cerebros creativos se movieron sin descanso, permutando posiciones, manteniendo el juego entre líneas a un nivel altísimo. Control perfecto, ritmo alto, precisión. Una combinación que desarma.

“Brutal”, resumió Anton sobre el rendimiento de los dos griegos. “La movilidad que tienen, lo peligrosos que son… es una gran calidad a esa edad y la necesitamos también para el futuro. Me alegro de que los tengamos con nosotros”.

Tras este primer vistazo, no solo los aficionados del BVB sienten que sería una auténtica pena que Karetsas se quede sin su socio ideal durante un largo periodo. El club se enfrenta ya a una pregunta incómoda: ¿cómo se reemplaza a un futbolista así?

Book no ocultó su frustración: “Lo sentí increíblemente por el chico. Ha tenido una gran presencia desde el primer día, también en el vestuario. Ya le queremos mucho. Cuando haces una primera parte tan buena y tienes que ser sustituido y se teme algo más serio, es increíblemente molesto”.

Sabitzer, Inacio, Beier… y un viejo conocido en el horizonte

Kovac recurrió a Marcel Sabitzer para reemplazar a Konstantelias. El austríaco, más defensivo por naturaleza, no puede ofrecer la misma chispa. Si se busca un perfil similar, el nombre lógico dentro de la plantilla es Samuele Inacio. El problema: el joven de 18 años dejó titularidad y debate en segundo plano con una roja fulminante tras salir desde el banquillo ante el HSV. Talento tiene, experiencia no tanta. Y ahí surgen las dudas.

Maximilian Beier es la alternativa con más recorrido. Pero para colocarle en el rol de Konstantelias, Kovac tendría que romper su idea de usar al internacional alemán en una de las dos bandas. Y eso abriría otro hueco en el once y en la planificación.

El calendario aprieta. El mercado de verano cierra el martes 1 de septiembre a las 20:00. El margen es mínimo, pero la situación puede obligar a moverse. El director general deportivo, Lars Ricken, dejó la puerta entreabierta: “Dependiendo de lo grave que sea realmente la lesión, alinearemos nuestros próximos pasos en consecuencia. Pero una cosa es segura: en los próximos tres días no estamos planeando nada”.

Palabras medidas, pero con una coletilla inquietante: Ricken daba por hecho que el temor a una lesión grave es real.

¿Tercer capítulo para Jadon Sancho?

Con Said El Mala fuera de la ecuación tras renovar con 1. FC Köln, otro nombre vuelve a aparecer en el radar: Jadon Sancho.

El inglés encaja como anillo al dedo en el perfil. Es un jugador similar a Konstantelias, capaz de generar dinamismo desde parado, de acelerar el juego desde la nada. Igual que el griego y Karetsas, domina ese arte de romper defensas con un cambio de ritmo y un regate.

En las últimas semanas y meses no han faltado especulaciones sobre un nuevo regreso de Sancho al BVB. Se apagaron cuando llegaron Karetsas y Konstantelias. Hoy, con la posible baja larga del griego, el escenario cambia.

En Dortmund vivió la mejor etapa de su carrera. Desde que terminó su contrato con Manchester United, a sus 26 años sigue sin club y llegaría libre. El riesgo económico sería reducido, siempre que acepte una rebaja salarial importante para una tercera etapa en el Westfalen.

La gran incógnita ya no es financiera, sino deportiva: ¿puede el antiguo supertalento volver a acercarse a su mejor versión? Sus cesiones recientes a Chelsea y Aston Villa dejaron más sombras que luces.

Ahora el BVB, que por fin había encontrado en Konstantelias y Karetsas la chispa que añoraba, se ve de nuevo ante una encrucijada. ¿Esperar y confiar en que el grupo absorba el golpe? ¿O llamar de nuevo a la puerta de Sancho y reescribir una historia que parecía cerrada?