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Manchester United busca lateral izquierdo: Antonee Robinson en el radar

En Old Trafford se habla mucho de centrocampistas, pero una de las decisiones más delicadas del verano se cuece a unos metros de la línea de banda. El Manchester United lleva semanas buscando un lateral izquierdo y, tras dos portazos sonoros, el foco se desplaza ahora hacia Antonee Robinson, pieza clave del Fulham y de la selección de Estados Unidos.

El plan inicial era claro: rejuvenecer la posición. Lewis Hall, de Newcastle, encabezaba la lista. Joven, con proyección y perfil ideal para convivir con Luke Shaw y, con el tiempo, relevarlo. Pero Newcastle cerró la puerta con doble vuelta de llave. Primero, fuentes cercanas al club adelantaron la negativa tajante a negociar después de haber vendido ya a Anthony Gordon, Sandro Tonali y Bruno Guimaraes. Después, David Ornstein, de The Athletic, remató la idea: Hall no saldrá en este mercado y, con la marcha de Eddie Howe, la intención es blindarlo aún más, incluso con un nuevo contrato.

El United no se quedó ahí. Miró entonces hacia el norte de Londres y tanteó a Myles Lewis-Skelly, joya de la academia del Arsenal. La respuesta fue igual de contundente. Según Football Insider, en el Emirates no contemplan desprenderse de un canterano al que ven futuro en el primer equipo, y menos todavía reforzar a un rival directo del llamado Big Six.

Dos objetivos jóvenes, dos negativas claras. El guion en Old Trafford parecía escrito: fichar a un lateral sub-23 que compitiera ya con Shaw —31 años y único especialista puro en la plantilla— y al mismo tiempo garantizara continuidad a medio plazo. La vuelta del club a la Champions League y un calendario mucho más cargado hacían imprescindible esa operación.

El tablero, sin embargo, ha girado.

Antonee Robinson, una solución para el presente

Según la información de talkSPORT, el nombre que gana peso ahora es el de Antonee Robinson, del Fulham. Su periodista especializado en fichajes, Alex Crook, lo dejó claro: el internacional estadounidense está en el radar del Manchester United y merece ser seguido de cerca.

La lógica económica también empuja en esa dirección. Robinson, contrastado en la Premier League, saldría por una cifra muy inferior a las cantidades cercanas a los 60 millones de libras que se han manejado en torno a Lewis Hall y Lewis-Skelly. Para un club que ya ha invertido en la reconstrucción del centro del campo con las llegadas de Andrey Santos y Youri Tielemans —y que todavía espera un tercer refuerzo en esa zona—, un “oportunidad de mercado” en el lateral izquierdo tiene mucho sentido.

Hay, no obstante, un matiz clave: Robinson está a dos días de cumplir 29 años. No es el relevo de futuro, es un fichaje para el ahora. Un perfil que llegaría para competir de inmediato con Shaw, ofrecer garantías en una temporada con más partidos y elevar el nivel de la posición, pero sin encajar en la idea de construir a largo plazo en ese costado.

El United se enfrenta así a una decisión muy reconocible en los grandes clubes: apostar por la promesa cara y difícil de sacar de su entorno, o por el internacional hecho, más asequible y disponible. Tras los “no” de Newcastle y Arsenal, la balanza se inclina hacia la segunda vía.

En un verano en el que muchos señalaban al United como uno de los equipos llamados a agitar el mercado por la cantidad de trabajo pendiente, el lateral izquierdo se ha convertido en un examen de pragmatismo. ¿Elegirá Old Trafford el presente inmediato de Antonee Robinson o insistirá en la búsqueda de ese heredero joven que parece cada vez más inalcanzable? La respuesta marcará el dibujo de la banda izquierda en plena vuelta a la élite europea.