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Manchester United y su regreso a la Champions League: ¿puede competir sin un lateral izquierdo fiable?

El regreso de Manchester United a la Champions League llega con una pregunta incómoda que sobrevuela Old Trafford: ¿puede un equipo aspirar a competir en Europa sin un lateral izquierdo fiable… y sin haber reforzado esa zona en verano?

Tres años después de su última aparición en la máxima competición continental, el United vuelve al escaparate europeo esta noche ante Sabah FK. Mucho ha cambiado desde entonces. El club salió por la puerta de atrás en la fase de grupos de 2023, con un último puesto que dejó tocado el proyecto de Erik ten Hag y desembocó en una temporada 2023/24 para el olvido. Ahora el formato de la Champions es nuevo, con una liga de 36 equipos, y cualquier cosa que no sea alejarse del fondo de la tabla sería un síntoma de que el equipo ha aprendido la lección. Si no, será otra señal de derrumbe.

Una portería clara, una defensa llena de dudas

Bajo palos no hay debate: Senne Lammens será el titular esta noche. A partir de ahí, todo se vuelve más turbio. La defensa del United ha hecho agua con demasiada facilidad y la Champions no suele perdonar ese tipo de debilidades.

Diogo Dalot tiene muchas opciones de mantener su sitio en el lateral derecho. El problema se concentra por dentro y, sobre todo, en la izquierda. En el centro de la zaga, la lógica apunta a un cambio: Leny Yoro podría entrar para acompañar a Harry Maguire. Lisandro Martínez arrastra sensaciones de falta de ritmo y una pausa ahora, con el derbi de Mánchester a la vuelta de la esquina, puede ser tan táctica como necesaria. Sacarlo de la línea de fuego hoy para tenerlo más fresco el domingo suena a decisión pragmática.

Y entonces aparece el gran interrogante.

El agujero del lateral izquierdo

El once de esta noche dirá mucho sobre la planificación del United. Todos mirarán al lateral izquierdo cuando se publique la alineación. Luke Shaw no se entrenó ayer. Michael Carrick insistió en que no hay problemas físicos y que fue solo un día de descanso, pero el calendario aprieta: con el derbi liguero tan cerca, su ausencia en la sesión prácticamente lo descarta para enfrentarse a Sabah FK.

Ahí es donde la falta de refuerzos empieza a morder. Harry Amass sí se ejercitó el miércoles, pero lanzarlo de inicio en un debut europeo de este calibre sería una apuesta enorme, casi temeraria. Patrick Dorgu ofrece alternativas ofensivas y se siente más cómodo unos metros más arriba, no como lateral puro. Todo conduce a una solución de emergencia: desplazar a Noussair Mazraoui al costado izquierdo.

No es su zona natural, pero la realidad del United obliga a improvisar. El club tuvo meses para apuntalar esa banda y ahora, en la noche del regreso a la Champions, se ve obligado a recolocar piezas. Si algo sale mal por ese lado, la planificación veraniega quedará expuesta.

Un centro del campo reconocible

En la sala de máquinas, el dibujo es mucho más nítido. Kobbie Mainoo será el ancla del equipo. A su lado, Youri Tielemans apunta a repetir como socio, aportando criterio en la salida y llegada desde segunda línea.

Por delante de ellos no hay debate: Bruno Fernandes es el primer nombre del once. Su rol será el de siempre, flotando entre líneas, marcando el ritmo del ataque y asumiendo responsabilidad en las transiciones. Si el United quiere mandar en el partido, todo pasará por sus botas.

Ataque condicionado por el derbi

Arriba, el plan está marcado por el calendario. Benjamin Sesko tiene los minutos racionados y el cuerpo técnico no quiere quemar al delantero. Forzarlo hoy podría dejarlo prácticamente descartado para el choque contra City el domingo. No compensa.

La consecuencia es clara: Matheus Cunha se perfila como referencia ofensiva esta noche. A su alrededor, dos amenazas constantes: Bryan Mbeumo y Marcus Rashford. El primero aporta movilidad, diagonales y trabajo sin balón; el segundo, profundidad, velocidad y gol. Si el United consigue activar a Rashford en espacios, la defensa de Sabah FK sufrirá.

La estructura ofensiva tiene sentido. El problema, otra vez, está detrás.

Porque el United regresa a la Champions con ilusión renovada, sí, pero también con un viejo fantasma asomando por la banda izquierda. Si ese flanco vuelve a quebrarse, nadie podrá decir que no se vio venir. Y entonces la pregunta será inevitable: ¿cuántas oportunidades más puede desperdiciar este equipo antes de que Europa le cierre la puerta de verdad?