Logotipo completo Pelo Tahoy

Mason Mount busca su lugar en el nuevo United

El marcador dice 5-0 ante Rosenborg, amistoso de pretemporada en Trondheim, pero el resultado es casi lo de menos. Lo importante para Manchester United fue el nombre que se impuso entre tanto experimento, tanta promesa y tanto fichaje reciente: Mason Mount.

En un verano en el que el club ha sondeado media Europa en busca de centrocampistas, fue uno de los ya señalados como “vieja guardia” quien levantó la mano. Con autoridad.

De fichaje estrella a interrogante

Mount cumple ya tres años en Old Trafford desde aquel traspaso de 60 millones de libras procedente de Chelsea. No es precisamente un recién llegado. Y, sin embargo, su estatus se había ido desdibujando a base de lesiones, altibajos y la incapacidad de fijar un rol claro en el once.

Solo 25 titularidades en Premier League la pasada temporada para un jugador que llegó para ser pieza nuclear. Este verano, el club ha rechazado sondeos por él, pero su encaje en los planes de Michael Carrick seguía sin una respuesta nítida.

Mientras tanto, el club ha invertido ya 85 millones en el centro del campo con las llegadas de Andrey Santos y Youri Tielemans, y mantiene vivo el sueño de Aurelien Tchouameni como tercer gran refuerzo. El mensaje parecía evidente: el centro del campo se renueva… con o sin Mount.

Hasta Trondheim.

El plan Carrick y un rol inesperado

En ese contexto, Mount encaja mejor de lo que muchos imaginaban. Pocos centrocampistas ingleses manejan la pelota con su calidad técnica. En Noruega, tras un arranque de pretemporada algo discreto, ofreció una versión que apunta a un nuevo rol: más retrasado, más cerebral, dentro de un 4-2-3-1 en el que actúa como uno de los dos mediocentros.

No es Casemiro. Ni pretende serlo. Y en este United, eso ya no es un problema.

Trabajo sin balón y jerarquía silenciosa

Durante una hora sobre el césped, Mount no solo dejó detalles con la pelota. También firmó un par de acciones defensivas que explican por qué Carrick no quiere desprenderse de él.

En los primeros compases del encuentro, bien plantado delante de su propia área, leyó un pase horizontal en la frontal, saltó a la interceptación y lanzó de inmediato la transición ofensiva. Más tarde, ya con Rosenborg intentando meterse en el partido, se metió dentro de su propia área para cortar un centro raso que buscaba rematador. Sin alardes, pero con una concentración impropia de estas alturas de julio.

Su presión fue agresiva, coordinada, intensa para un amistoso de pretemporada. Y, sobre todo, estuvo acompañado de algo que no se compra en el mercado: jerarquía. Campeón de Champions, internacional con Inglaterra, Mount sabe lo que es convivir con la exigencia máxima. Se notó.

Tras el gol inicial del joven Shea Lacey, la imagen fue reveladora: Mount caminando con él hacia el centro del campo, hablándole, señalando posiciones, corrigiendo detalles tácticos. No era un gesto aislado. El inglés se ha convertido en uno de los grandes valedores de la academia, el primero en arropar a los canteranos cuando suben al primer equipo, el que los integra en el vestuario.

Dentro, ya es una figura clave. Falta consolidarlo fuera, sobre el césped.

Socio de lujo para Andrey Santos

Por segundo partido consecutivo, Mount formó pareja en el doble pivote con Andrey Santos, el fichaje de 50 millones que ha llegado para ser referencia inmediata. Y ahí apareció una de las acciones más llamativas del duelo.

Superado el ecuador del primer tiempo, United necesitaba una salida limpia desde campo propio. Mount cobró una falta en banda derecha y, sin adornos, sorprendió: servicio rápido, cambio de orientación milimétrico, un balón cruzado que cayó a los pies de Patrick Dorgu y abrió el campo de par en par. A partir de ahí, Santos mostró su repertorio de pases cortos para habilitar al propio Dorgu, cuyo disparo se estrelló en la base del poste.

La jugada resumió bien la sociedad incipiente: Mount como lanzador largo, Santos como organizador en corto, ambos generando espacios desde atrás. Justo lo que Carrick busca para su nuevo United.

¿Tercer fichaje… o segunda vida para Mount?

El club mantiene vivo el plan de incorporar un tercer centrocampista. Tchouameni sigue siendo el gran objetivo, aunque su fichaje se antoja complejo. Si finalmente resulta inalcanzable, la decisión no será menor: insistir en otro perfil del mercado o redirigir esos recursos a otras zonas del campo y entregar a Mount la responsabilidad que parecía haber perdido.

El partido ante Rosenborg no resuelve el debate. Pero sí cambia el tono de la conversación. Mount no actuó como un futbolista que espera a ver qué pasa con su futuro. Jugó como alguien decidido a forzar la mano de su entrenador.

La pretemporada es terreno de pruebas, sí. También es el lugar donde algunos futbolistas se reinventan. Si United decide no firmar a ese tercer mediocampista, ya tiene a uno dispuesto a ocupar el hueco y a recuperar, por fin, el protagonismo que se le prometió cuando llegó a Old Trafford.