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Mauricio Pochettino y su futuro con la USMNT: ¿renovación hasta 2030?

La Federación de Fútbol de Estados Unidos ya ha movido ficha. Antes incluso de saber hasta dónde llegará la selección en “su” Mundial, U.S. Soccer ha puesto sobre la mesa a Mauricio Pochettino una propuesta para seguir un segundo ciclo completo, hasta 2030. La decisión, eso sí, quedará aparcada hasta que termine el torneo de 2026.

El contrato actual del técnico argentino expira tras este Mundial, pero, según fuentes conocedoras de la negociación, las conversaciones entre Pochettino y la federación llevan meses en marcha. Hay una oferta formal: cuatro años más al frente de la USMNT. Un mensaje claro de la casa: quieren que el proyecto continúe con el mismo arquitecto.

La propuesta llegó antes del inicio del campeonato de este verano. U.S. Soccer quiso dejar claro a su seleccionador que el deseo era prolongar la relación, aunque todas las partes coincidieron en algo básico: las decisiones definitivas se tomarán cuando baje el telón del Mundial. Los resultados iban a moldear las sensaciones de todos. Aun así, la federación quería marcar territorio ante un escenario evidente: Pochettino podría quedar libre en menos de un mes.

Había quien daba por hecho que, con 54 años, el argentino vería el Mundial como una etapa y que su siguiente paso sería regresar de inmediato al fútbol de clubes. Esa teoría ganó fuerza cuando Matt Crocker, el director deportivo que lo conocía bien de su etapa en Southampton y que fue clave en su fichaje por U.S. Soccer, dimitió en abril para aceptar un cargo en Arabia Saudí. Parecía el inicio de un desenlace.

Pero el césped ha cambiado la conversación.

Un Mundial que lo ha alterado todo

La USMNT ha irrumpido en el torneo con una autoridad que pocos esperaban. Ha superado previsiones y rivales: victorias ante Paraguay y Australia, billete sellado para octavos y una derrota intrascendente ante Turquía en la última jornada de la fase de grupos. Un “dead rubber” que, por una vez, no dolió a nadie.

El cuadro del torneo también acompaña. El sorteo ha dejado un camino amable y el país se ha enganchado a la idea de ver a su selección asomarse a las rondas finales. Estados Unidos sueña. Y cuando un país anfitrión sueña, las decisiones estratégicas cambian de dimensión.

Para un entrenador, los próximos cuatro años en Estados Unidos son algo más que una simple cuenta atrás hacia otro Mundial. El ciclo incluye unos Juegos Olímpicos en casa, en Los Ángeles, y una Copa América 2028 que también se espera en suelo estadounidense, con la USMNT compitiendo de nuevo ante la élite sudamericana. Es un calendario que seduce.

A eso se suma la apertura del nuevo centro nacional de entrenamiento en Atlanta, un complejo valorado en 250 millones de dólares. Infraestructura de élite, Mundial en casa, torneos de primer nivel y la oportunidad de seguir empujando el crecimiento del fútbol en un mercado gigantesco. U.S. Soccer confía en que todo ese paquete convenza a Pochettino para alargar su estancia.

La renovación, además, le daría margen para algo que siempre le ha interesado: influir en la formación. Tendría más poder para marcar la evolución de los jugadores de las selecciones juveniles y para implicarse en la educación de entrenadores dentro del país. Un trabajo de fondo, de legado, que encaja con su discurso.

Tentaciones europeas y músculo financiero

El interés por Pochettino no se limita a Estados Unidos. Antes del Mundial ya trascendió que el argentino se había reunido con AC Milan a finales de mayo. U.S. Soccer no lo negó. Su director ejecutivo, JT Batson, lo enmarcó en lo que supone moverse “en las grandes ligas”: si tienes un entrenador de primer nivel, con pasado en Chelsea, Tottenham Hotspur y Paris Saint-Germain, los clubes importantes llaman.

Esas llamadas no van a desaparecer. Al contrario, si la USMNT sigue brillando en este Mundial, la cotización de Pochettino volverá a subir en Europa. Durante el último año ya ha recibido interés de varios clubes, y la federación es consciente de que compite en un mercado feroz.

Por eso ha trabajado su posición. U.S. Soccer mantiene un diálogo constante con grandes donantes y patrocinadores para asegurarse de que dispone de los recursos necesarios para pelear por los mejores técnicos disponibles. El mensaje interno es claro: si quieren a entrenadores de primera fila, deben pagar como tal.

El fichaje de Pochettino en septiembre de 2024 ya fue una declaración de intenciones. Antes, la federación había mantenido reuniones con Jürgen Klopp, entonces recién salido de Liverpool. No hubo acuerdo, pero sí un aviso al mundo: Estados Unidos está dispuesto a llamar a la puerta de los nombres más pesados del banquillo europeo.

El propio acuerdo con Pochettino se construyó sobre una base económica potente. U.S. Soccer explicó en su momento que el fichaje se sostenía “en parte significativa” gracias a una donación filantrópica de Ken Griffin, fundador y director ejecutivo del fondo Citadel. A ese apoyo se sumaron Scott Goodwin, de Diameter Capital, y varios socios comerciales.

Un documento fiscal histórico, publicado en marzo y referido al periodo entre el 1 de abril de 2024 y el 31 de marzo de 2025, proyectaba un salario base prorrateado de unos 4 millones de dólares para Pochettino. Con primas e incentivos, su compensación total podía elevarse hasta entre 5 y 6 millones en un año sin Mundial. Un eventual nuevo contrato, ya con otro ciclo mundialista por delante, lo colocaría en la franja de los seleccionadores mejor pagados del planeta, en cifras competitivas con el mercado de clubes europeos de alto nivel, aunque aún por debajo de los sueldos estratosféricos de los gigantes más ricos.

El propio Pochettino abre la puerta

En medio del ruido, Pochettino ha preferido una postura prudente, pero no cerrada. Esta misma semana dejó claro que no descarta seguir más allá del Mundial.

“Es difícil describir o saber tu futuro”, admitió. “Pero cuando estás aquí, creo que ahora es difícil verte viviendo en otro lugar, porque seguro que lo vamos a extrañar si algún día no estamos en este país”.

El técnico explicó que ya ha transmitido su postura a la federación: están abiertos a hablar, pero no quieren desviar el foco. “No queremos distraernos cuando toda la energía tiene que estar con mis jugadores”, subrayó.

En una entrevista con varios medios, fue un paso más allá, apuntando al escenario que se abre si el país se vuelca definitivamente con el fútbol. “Si la gente estadounidense empieza a mostrar pasión también por nuestro deporte, ¿por qué no estar aquí siendo parte de algo que pueda crear un legado?”, planteó.

Para él, ese legado va más allá de levantar la Copa del Mundo. “El legado no es ganar el Mundial. Por supuesto que queremos ganar, pero esa conexión es el legado que necesitamos si un día queremos ser muy exitosos y consistentes. ¿Por qué no ser parte de eso?”, lanzó.

La pelota, por ahora, queda suspendida en el aire. Pochettino dirige una selección que ilusiona, un país que comienza a vibrar con el balón y una federación dispuesta a invertir para retenerlo. El desenlace se escribirá después del Mundial. La pregunta es sencilla y, a la vez, decisiva: ¿elige seguir construyendo una era con Estados Unidos o vuelve a la montaña rusa del banquillo de club en Europa?

Mauricio Pochettino y su futuro con la USMNT: ¿renovación hasta 2030?