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Mbappé y la búsqueda de la corona de Messi: Francia rumbo a la revancha

Kylian Mbappé ha convertido la presión en costumbre. Francia llegó al torneo señalada como favorita por el arsenal ofensivo que presentaba, y el capitán ha respondido como si llevar el peso del mundo en la espalda fuera parte natural de su juego. A su alrededor, Ousmane Dembélé, Michael Olise y Bradley Barcola aportan vértigo, amplitud y talento joven. Él pone el resto: goles, liderazgo y una ambición que no se disimula.

El delantero del Real Madrid ya no persigue la historia; la va reescribiendo. Ha elevado el listón goleador de su selección hasta los 63 tantos, una cifra que lo consolida como máximo artillero de su país. En este torneo ha marcado siete veces en cinco partidos. Ritmo demoledor. Lo suficiente para instalarse de nuevo en una carrera individual que el planeta fútbol conoce de memoria: una pugna por la Bota de Oro frente al eterno competidor, Lionel Messi.

Una posible final con aroma a clásico moderno

El cuadro invita a soñar con otra noche gigantesca. Francia avanza por un lado, Argentina por el otro. Europa y Sudamérica, potencias instaladas en una ruta paralela que podría desembocar en un nuevo cruce monumental, esta vez a las afueras de Nueva York. Otra cita con el destino, otro capítulo en una rivalidad que trasciende clubes, ligas y continentes.

Mbappé no lo esconde: enfrentarse de nuevo a Messi sería mucho más que un duelo generacional. Es la oportunidad de convertirse en bicampeón del mundo y, de paso, impedir que el argentino iguale ese registro con su selección. Dos caminos cruzados, una sola cima.

Francia ha gestionado el camino con una autoridad casi fría. Casi. Porque el último escollo, Paraguay en octavos, se convirtió en una prueba emocionalmente cargada que se decidió desde el punto de penalti, con Mbappé asumiendo la responsabilidad y marcando el gol que separó el alivio del desastre. Argentina, por su parte, rozó el abismo ante Egipto en un choque desatado que terminó 3-2, una montaña rusa que dejó al campeón vigente vivo… y advertido.

Los dos gigantes aún deben superar exámenes de mayor dureza antes de pensar en una revancha mundialista. Pero la sensación está ahí: Mbappé apunta directamente al trono simbólico de Messi, a esa corona invisible que se disputa en cada gran torneo.

El espíritu de 2006, versión 2.0

Louis Saha, exinternacional francés, ve algo especial en este grupo. Y no lo dice a la ligera.

“Definitivamente”, responde cuando le preguntan si Mbappé tiene la revancha en mente. Para él, la clave no está solo en el talento, sino en una palabra que a veces escasea en los equipos plagados de estrellas: solidaridad.

Saha retrocede hasta 2006, a aquel vestuario liderado por Zinedine Zidane y Patrick Vieira. Un grupo veterano, en el tramo final de su carrera, que entendía que no había mañana. “Deja todo en el campo”, era el código no escrito. Esa mentalidad, asegura, la ve ahora en una generación mucho más joven, entre los 25 y los 27 años, que juega con la sensación de estar construyendo historia en tiempo real. Juegan bien. Disfrutan. Y lo hacen con una madurez impropia de su edad.

El exdelantero traza incluso un paralelismo con el Paris Saint-Germain reciente: un equipo sólido, pero al mismo tiempo entretenido, veloz, con confianza en el centro del campo para manejar el ritmo del partido. Francia, dice, se mueve con esa mezcla de seguridad y atrevimiento. Y en el centro de todo, otra vez, Mbappé.

Una trayectoria que roza la obsesión

Saha insiste: Mbappé encarna esta Francia. El liderazgo, la voracidad, la idea de revancha como parte de una historia más grande. No se trata solo de Qatar 2022 y aquella final inolvidable ante Argentina. Se trata de un grupo que ya ganó en 2018, que volvió a rozar la gloria en 2022 y que, pese a dos torneos sobresalientes, siente que le falta ese último paso para cerrar un ciclo legendario.

“Es increíble cuando miras la trayectoria y el viaje del equipo de Didier Deschamps”, subraya el exdelantero. Tres grandes torneos seguidos peleando por el título. Un vestuario que no se conforma con haber estado cerca.

Francia camina con la serenidad de quien sabe lo que es ganar y con el hambre de quien aún se siente en deuda con su propia ambición. Mbappé, con sus 63 goles y otra Bota de Oro en el horizonte, juega como si cada partido fuese una respuesta a una misma pregunta:

¿Quién manda realmente en la cima del fútbol mundial?

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