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Neymar cierra su carrera internacional: adiós en el MetLife Stadium

MetLife Stadium, Nueva Jersey. El mismo escenario donde Neymar se presentó al mundo con la camiseta de Brasil en 2010 se convirtió en el lugar de su adiós. Entre lágrimas, con la voz quebrada y una frase que pesó como un gol en contra: “Yo lo intenté, lo intenté. Ahora se acabó. Empecé aquí, terminé aquí”.

El 10 de la selección brasileña anunció el final de su carrera internacional tras la derrota ante Noruega en los octavos de final del Mundial 2026. Tenía 34 años, entró en el minuto 67 con Brasil perdiendo 2-0 y cargando a la espalda la urgencia de una remontada que nunca llegó.

Entró al campo como último recurso, como símbolo, como esperanza. No bastó.

Su penalti, transformado ya en el tiempo añadido en el MetLife Stadium, sólo maquilló el marcador. Un 2-1 que sonó a despedida más que a reacción. El tanto no cambió la historia del partido, pero sí puso punto final a la suya con la Canarinha.

Del primer gol al adiós

La historia de Neymar con Brasil empezó en este mismo césped, en agosto de 2010. Aquella vez, un amistoso ante Estados Unidos. Debut, titularidad y gol en una victoria por 2-0. Un estreno de estrella destinada a marcar una era.

Dieciséis años después, el balance es contundente: máximo goleador histórico de la selección, con 80 goles, y 130 partidos disputados, sólo por detrás de Cafu, dueño del récord con 142 apariciones. Números de leyenda en una camiseta que pesa como pocas en el fútbol mundial.

Su camino, sin embargo, no fue lineal. Lesiones, operaciones, recaídas. Neymar no jugaba con Brasil desde 2023. Parecía lejos del foco, casi apartado por el propio cuerpo. Aun así, entró en la lista para el Mundial 2026, como si el torneo le debiera una última escena.

La tuvo. Pero no fue la que imaginaba.

Un Mundial de apariciones contadas

En esta Copa del Mundo, Neymar fue más recuerdo que protagonista. Participó como suplente en el último partido de la fase de grupos, un 3-0 cómodo ante Escocia. Minutos finales, ovación, guiños de nostalgia.

Su segunda y última aparición llegó ante Noruega, ya en cruces directos. Con Brasil contra las cuerdas, el técnico recurrió al 10. El estadio se encendió. La camiseta amarilla encontró de nuevo su viejo tótem. El balón empezó a buscarlo de manera casi instintiva.

Hubo destellos, controles, algún pase filtrado, la sensación de que en cualquier giro podía cambiar algo. Pero Noruega resistió. El tiempo se escapó. El penalti llegó demasiado tarde.

No hubo épica. Hubo cierre.

Cuatro Mundiales, un legado complejo

Neymar se marcha de la selección tras disputar cuatro Copas del Mundo: 2014, 2018, 2022 y 2026. Estuvo en la Brasil anfitriona que soñó con el título y terminó marcada por el 7-1. En la Rusia de la presión desmedida. En la Qatar de la frustración. Y ahora, en la Norteamérica del adiós.

Su legado con la Canarinha combina cifras impresionantes con la sensación permanente de deuda colectiva. Brasil no levantó el Mundial con él al mando. Pero tampoco se entiende la última década de la selección sin su nombre en el centro del relato.

Neymar se va como se fue del césped en Nueva Jersey: con la cabeza gacha, los ojos húmedos y la certeza de haber sido, durante años, el rostro de un país futbolero hasta la obsesión.

El MetLife Stadium, que lo vio nacer de verde y amarillo en 2010, lo despidió en 2026. El círculo se cerró. La pregunta, ahora, no es lo que fue Neymar con Brasil, sino quién se atreverá a cargar con ese peso a partir de mañana.