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Neymar y el fichaje que pudo ser en el Real Madrid

Wagner Ribeiro, el exagente de Neymar da Silva, ha puesto palabras a una de las grandes historias contrafactuales del fútbol moderno: el día en que el brasileño tuvo un pie en el Santiago Bernabéu y terminó aterrizando en el Camp Nou. Según su versión, si el delantero hubiese elegido el blanco de Real Madrid, hoy tendría al menos un Balón de Oro en la vitrina.

La operación que en 2013 llevó a Neymar de Santos a Barcelona fue uno de los movimientos más ruidosos de la década. Detrás del anuncio, sin embargo, se escondía una batalla larga, desgastante, casi obsesiva, entre los dos gigantes de España. El talento precoz de Brasil llevaba años bajo la lupa de los ojeadores de ambos clubes, y las llamadas, viajes y ofertas se sucedían mucho antes de que el jugador se despidiera de Vila Belmiro.

Ribeiro, que acompañó a Neymar durante buena parte de su adolescencia y sus primeros pasos como profesional, desgranó esa pugna en una extensa entrevista con la cadena brasileña “GE Globo”. Ahí dibujó un escenario en el que Real Madrid llegó a tener la sartén por el mango. Muy cerca. A un solo visto bueno.

“Todo estaba acordado con Florentino”

El agente relata que negoció directamente con Florentino Pérez y que la operación, desde el punto de vista del club blanco y del entorno del jugador, estaba prácticamente cerrada. Faltaba un único actor en la mesa: Santos.

“Todo estaba acordado con Florentino, y los abogados de Real Madrid estaban en São Paulo. Solo nos faltaba una condición: que Santos diera su aprobación”, recordó. El club brasileño, dueño de los derechos de la gran joya del fútbol nacional, tenía la llave final y esa llave terminó girando en otra dirección.

Ribeiro no esconde que su apuesta personal era el Bernabéu. Lo dice sin rodeos: él quería ver a Neymar vestido de blanco. Pero también subraya un punto que rara vez se verbaliza con tanta claridad en este tipo de relatos: “No decide el agente, decide el jugador”. Y el jugador eligió Barcelona.

Un invitado incómodo en el gran día azulgrana

El contraste entre lo que el agente había trabajado durante años y el desenlace real se le clavó con fuerza en el día de la presentación en el Camp Nou. Ribeiro viajó en el mismo avión que Neymar rumbo a Barcelona, pero su papel en la fiesta fue casi el de un extraño.

“Cuando viajé en el mismo avión con Neymar a Barcelona, para asistir a su ceremonia de presentación, me sentaron como si fuera un intruso. No participé en la celebración, me quedé en una de las esquinas”, relató. Una imagen potente: el hombre que empujó durante tanto tiempo hacia Madrid, observando desde la sombra cómo el crack sonreía ante una marea de camisetas blaugranas.

El tiempo, sin embargo, ha limado cualquier reproche. Ribeiro reconoce que la decisión deportiva tuvo sentido. Neymar aterrizó en un vestuario irrepetible: Luis Suárez, Lionel Messi, Xavi, Andrés Iniesta. Estrellas apiladas. Títulos en cascada. “Lo ganó todo. Y no hay arrepentimiento”, admite.

Ibiza, Nasser y el camino hacia París

La historia de Neymar con Barcelona también tuvo un epílogo agitado, y ahí, otra vez, aparece Ribeiro. Ya en un rol diferente, pero de nuevo cerca del epicentro. El agente participó en los primeros contactos que abrieron la puerta a su salida hacia Paris Saint-Germain.

El escenario fue Ibiza. A la mesa, Neymar, su padre y Nasser Al-Khelaifi. El presidente del club francés llegó con una oferta clara: 25 millones de euros netos por temporada. La respuesta del entorno del jugador fue igual de nítida: querían 40.

Ribeiro detalla una maniobra clave en esa negociación. Cuando el padre de Neymar permitió que se filtrara que Paris Saint-Germain estaba dispuesto a pagar 25 millones en París, Barcelona reaccionó. El club catalán mejoró la propuesta y subió hasta los 26 millones. Parecía un triunfo culé. Solo lo parecía.

Un año más tarde, la cláusula de 222 millones de euros saltó por los aires. Neymar se marchó a París, consiguió el salario que buscaba —los 40 millones— y el mercado vivió un terremoto sin precedentes. El dinero, explica Ribeiro, fue un factor determinante, pero no el único. El brasileño buscaba algo más que un contrato.

“Neymar quería cambiar de ambiente y tenía la promesa de que Paris Saint-Germain construiría un gran equipo”, recordó el exagente. Nuevo vestuario, nuevo liderazgo, nuevo foco mediático. Un intento de escapar de la sombra gigantesca de Messi y de reescribir su propia narrativa.

El Balón de Oro que, para Ribeiro, se escapó en Madrid

Hay una convicción que Ribeiro repite sin titubeos: Neymar tenía nivel para conquistar el Balón de Oro. Para él, la ecuación es directa. El escenario, decisivo. Y el escenario ideal, blanco.

“Si Neymar hubiera jugado en Real Madrid, habría ganado el Balón de Oro. No tengo ninguna duda”, sentencia. No habla de posibilidades ni de hipótesis suaves. Lo plantea como una certeza personal.

La frase golpea porque reabre un viejo debate: cuánto pesa el escudo en la carrera por los grandes premios individuales. Neymar brilló, ganó Champions, Liga y copas con Barcelona. Formó parte de uno de los tridentes más devastadores que ha visto el fútbol moderno. Aun así, el Balón de Oro nunca llegó.

Ribeiro mira atrás y ve un cruce de caminos. En uno, el Camp Nou, los títulos colectivos, la asociación con Messi y una carrera marcada por la genialidad y las lesiones. En el otro, el Bernabéu, el relato que nunca fue, el escenario que, según él, habría empujado a Neymar hasta la cima absoluta.

La historia ya está escrita. Pero la pregunta que deja en el aire el exagente es otra: ¿cuántos Balones de Oro se deciden, en realidad, mucho antes de que un jugador toque el césped, en una sala de reuniones, frente a un contrato y dos camisetas sobre la mesa?