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Nicky Butt pide un cambio en Manchester United: menos galácticos, más fondo de armario

Nicky Butt pide un cambio de rumbo en Manchester United: menos galácticos, más fondo de armario. Y en su libreta, un nombre subrayado: Summerville.

El excentrocampista del United, voz autorizada de una era en la que el club combinaba estrellas con obreros de lujo, ve en el actual plan de fichajes un problema estructural. Demasiado foco en el gran nombre, muy poco en completar una plantilla capaz de sostener una temporada larga y exigente.

En ese contexto aparece Summerville, extremo de West Ham, que ha irrumpido con fuerza en el escaparate internacional con la selección de Países Bajos. Su gol en el 2-2 ante Japón no solo adornó la estadística: consolidó la sensación de que está preparado para un salto mayor y encendió todavía más el interés de varios grandes, entre ellos un Manchester United necesitado de dinamita por fuera.

Según se entiende desde el entorno del club, los Red Devils siguen de cerca al atacante de 24 años mientras exploran opciones para reforzar su frente ofensivo. Butt, en declaraciones exclusivas a Paddy Power, no duda: el perfil encaja con lo que, a su juicio, debería ser la nueva hoja de ruta en Old Trafford.

“Es un jugador explosivo, es bueno de ver, pero no creo que sea lo suficientemente consistente”, admite Butt, sin edulcorar el análisis.

Esa falta de regularidad, sin embargo, no le hace descartarlo. Al contrario. Considera que su techo justifica ir con decisión a por él, sobre todo si el coste de la operación se mantiene en un rango asumible para un club del tamaño del United.

Para Butt, la clave está en entender que el mercado no puede reducirse a perseguir el próximo gran titular. “No puede ser todo ir a por fichajes superestrella”, subraya. Summerville, recuerda, estuvo “brillante” con Países Bajos en su primer partido, hasta el punto de imaginarlo arrancando cada semana como titular en Manchester si logra dar ese paso adelante en consistencia que todavía le falta.

El diagnóstico de fondo es mucho más amplio que un solo nombre. Butt lleva tiempo señalando el mismo defecto: una plantilla demasiado corta en cuanto se mira más allá del once inicial. En su visión, los equipos que compiten por todo tienen algo en común: suplentes que cambian partidos, que sostienen el nivel cuando llegan las rotaciones, las lesiones y el desgaste inevitable del calendario.

“Hay que construir la plantilla, el banquillo tiene que ser más fuerte”, insiste.

La imagen que dibuja es clara: te enfrentas a un rival, ves su alineación… y luego miras a los cuatro o cinco que pueden entrar desde el banquillo y romper el encuentro. Eso, dice, “es enorme”.

El contraste con el United actual, para él, quedó expuesto en noches como la derrota ante Leeds en Old Trafford la temporada pasada. Butt recuerda ese partido como ejemplo de una realidad incómoda: los jugadores en el banquillo y en el resto del grupo “no eran lo suficientemente buenos”. Cuando todos están sanos, el once luce. Pero en cuanto falta algo, se nota el vacío.

De ahí su insistencia en apuntar a futbolistas del perfil de Summerville: jóvenes, con margen de mejora, capaces de competir ya y de elevar el nivel medio del grupo. No son los nombres que incendian las redes en julio, pero sí los que marcan la diferencia en febrero, cuando las piernas pesan y los títulos se deciden.

La pregunta, ahora, es si Manchester United está dispuesto a escuchar a uno de los suyos y romper con la obsesión por el próximo gran cartel. Porque el futuro del club puede depender menos del siguiente icono de portada y más de cuántos Summerville sea capaz de reunir en su vestuario.