Logotipo completo Pelo Tahoy

Nigeria y su desafío en WAFCON: Madugu confía en la experiencia y el futuro

Nigeria no se mueve un milímetro de su esencia. Justine Madugu ha mirado al vestuario que levantó la décima corona de la Women’s Africa Cup of Nations y ha decidido sostener el proyecto sobre la misma columna vertebral. Siguen al frente la capitana Rasheedat Ajibade, la guardameta estelar Chiamaka Nnadozie y la leyenda ofensiva Asisat Oshoala en una lista de 25 jugadoras que mezcla jerarquía, kilómetros y hambre.

Las Super Falcons llegarán a Marruecos con un doble filo: defender el trono continental y sellar el billete al próximo FIFA Women’s World Cup. Lo harán, eso sí, sin una de sus líderes silenciosas. Ashleigh Plumptre no se ha recuperado de la lesión sufrida en marzo y se queda fuera de un torneo que la necesitaba en la zaga.

Sin Plumptre, pero con peso pesado

La ausencia de Plumptre es el gran vacío en una convocatoria que, por lo demás, respeta casi al detalle el bloque que derrotó a la anfitriona Marruecos por 3-2 en la final del año pasado. Nigeria irá a por un undécimo título, récord sobre récord, en un campeonato que se disputará del 26 de julio al 16 de agosto.

Plumptre lo explicó con honestidad en redes sociales: el cuerpo pide tiempo, ella escucha. No habrá épica personal en este WAFCON, pero sí un mensaje claro: apoyar a las compañeras, pedir paciencia para ellas y prometer que volverá cuando esté lista para competir. Un liderazgo distinto, desde la distancia, pero liderazgo al fin y al cabo.

En el campo, Madugu se refugia en la experiencia. Osinachi Ohale, Michelle Alozie, Christy Ucheibe, Halimatu Ayinde y Oshoala forman un núcleo duro que ha visto de todo en el fútbol africano y mundial. A su alrededor, la nueva ola empuja con fuerza.

Un objetivo inmediato: el Mundial

Nigeria es la referencia absoluta del fútbol femenino africano. La única selección del continente que ha estado en todos los FIFA Women’s World Cup desde 1991. Una presencia ininterrumpida que solo comparten otras seis naciones en el planeta. Esa racha no es un detalle estadístico: es una identidad.

Madugu lo tiene claro. Antes de pensar en levantar otra vez el trofeo, la misión es sellar el billete a Brasil 2027. El formato es implacable: las semifinalistas del torneo en Marruecos obtendrán la clasificación directa, mientras que la quinta plaza dará acceso a un repechaje intercontinental. Llegar a las semifinales no es solo una meta deportiva, es una obligación histórica.

El técnico lo ha dejado marcado como prioridad interna. Primero, Mundial. Después, defender la corona. Y en medio, una realidad incómoda: Nigeria es el equipo al que todos quieren destronar. Cada rival se mide ante las campeonas con un plus de intensidad. Cada error pesa el doble. Cada victoria, también.

Viejas conocidas, nuevas responsabilidades

La convocatoria respira jerarquía desde la portería. Nnadozie, considerada por muchos la mejor guardameta del continente, vuelve a ser el seguro bajo palos. A su lado, Comfort Erhabor y la única jugadora del medio local, Fatima Oloko, de Abia Angels, completan el grupo de arqueras. Un detalle que resume la dimensión global de este equipo: 24 de las 25 futbolistas militan en clubes de Europa, Norteamérica, Asia o Medio Oriente.

En defensa, Ohale y Alozie aportan oficio y colmillo. Shukurat Oladipo, Rofiat Imuran, Glory Ogbonna, Oluwatosin Demehin, Sikiratu Isah y Ucheibe conforman una línea que combina recorrido internacional y una agresividad competitiva que ha sido seña de identidad de las Super Falcons.

El centro del campo tiene nombre propio: Ajibade. La capitana, listada como mediocampista, simboliza esa mezcla de carácter y talento que sostiene a Nigeria en los grandes escenarios. A su lado, Ayinde, Deborah Abiodun, Toni Payne y Jennifer Echegini dibujan un mediocampo capaz de destruir y crear con la misma convicción.

Más arriba, la responsabilidad crece para la nueva generación. Gift Monday, Esther Okoronkwo y Omorinsola Babajide figuran entre las atacantes llamadas a asumir cada vez más peso. No se trata solo de acompañar a Oshoala; se trata de preparar el relevo en un equipo que no puede vivir eternamente de sus leyendas.

Un grupo trampa en Rabat

El sorteo tampoco ofrece margen para la relajación. Nigeria ha quedado encuadrada en el Grupo C junto a Egipto, Zambia y la debutante Malawi. Tres partidos en Rabat, tres estilos distintos, tres trampas potenciales para una campeona que no puede permitirse tropiezos tempranos.

Zambia llega con la confianza de sus últimos años de crecimiento, Egipto siempre compite al límite y Malawi aterriza sin presión, con el impulso de quien no tiene nada que perder. Para Nigeria, cada noche en Rabat será un examen de madurez.

Todo, además, bajo el contexto de un torneo ampliado a 16 selecciones, que da más ventanas pero también eleva el listón competitivo. Las Super Falcons quieren ser las primeras campeonas en revalidar el título en este nuevo formato. No se trata solo de ganar otra vez: se trata de marcar una era.

Nigeria ya domina las cifras: 10 títulos de WAFCON, presencia perfecta en los Mundiales, una diáspora de talento repartida por las grandes ligas. Ahora la pregunta es otra. ¿Podrá este grupo, entre veteranas curtidas y jóvenes que empiezan a mandar, sostener la dinastía cuando el resto de África ha decidido, por fin, desafiarla sin complejos?