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El nuevo Madrid de Mourinho: un cambio físico en el gimnasio

En el Real Madrid hace tiempo que suena la misma alarma: el equipo no llega físicamente. Se queda sin piernas, sin aire y, demasiadas veces, sin puntos. El cambio de entrenadores no ha tapado una realidad incómoda.

El golpe más sonoro llegó hace dos temporadas, en la eliminación ante Arsenal en la UEFA Champions League. Los datos dejaron en evidencia a los blancos: corrieron 12,7 kilómetros menos que el conjunto de la Premier League. Una diferencia abismal en un fútbol de élite donde cada metro cuenta.

La herida no cicatrizó el curso pasado. El Madrid volvió a ser superado en volumen de carrera por muchos rivales y encajó goles en los minutos finales, con el equipo partido y exhausto. La imagen de un bloque fundido en los tramos decisivos se convirtió en una constante.

Mourinho entra en escena

Ahí aparece José Mourinho, un técnico que nunca ha negociado con la disciplina física. Para él, el estado del equipo con y sin balón empieza en el cuerpo, en la capacidad de sostener esfuerzos altos durante noventa minutos… o más.

Según informa Diario AS, el nuevo entrenador del Real Madrid ha subido el listón de los entrenamientos hasta un nivel casi espartano. Sus sesiones están siendo durísimas, sin concesiones. Nada de ritmo cómodo ni ejercicios de trámite: trabajo físico machacón, repeticiones, cambios de ritmo, duelos, presión.

La prioridad es clara: que sus jugadores puedan firmar partidos implacables en intensidad. El mensaje interno es directo. El que no aguante, se quedará atrás.

El cambio se nota en la rutina diaria. La primera plantilla se entrena ahora dos veces al día, cuando en las últimas temporadas lo habitual era una sola sesión. El término que más se escucha en Valdebebas es sencillo y contundente: “mucha intensidad”. No hay mejor resumen.

Un problema de fondo… y de calendario

Mourinho quiere reconstruir el físico del equipo, pero se topa con un enemigo conocido: el calendario. La presencia masiva de internacionales en la plantilla le ha dejado muy poco margen de trabajo real con sus principales figuras.

Varios de los pesos pesados regresaron hace apenas unos días tras el Mundial, lo que deja al técnico con menos de una semana para preparar con ellos el debut liguero. Un suspiro. Pretender una transformación física profunda en tan poco tiempo roza lo imposible.

Ahí entran nombres propios. Kylian Mbappé y Vinicius Jr. fueron señalados el curso pasado por su escasa ayuda defensiva. Se les vio desconectados en la presión y en las vigilancias largas hacia atrás. Ahora la incógnita es evidente: ¿les exigirá Mourinho un esfuerzo extra en la ida y vuelta o cargará ese peso en otros perfiles del once?

Un maratón, no un esprint

El cuerpo técnico asume que este no es un ajuste rápido. La mejora física se cocina a fuego lento. No basta con un verano intenso ni con una semana de dobles sesiones. Harán falta meses para que el equipo asimile la carga, se adapte y empiece a mostrar un salto visible en los partidos.

El Real Madrid ha elegido un camino duro, casi incómodo, para corregir una debilidad que le ha costado eliminaciones y puntos. Mourinho ya ha encendido la máquina. La cuestión es cuánto tardará en verse en el césped… y si la plantilla está preparada para aguantar el ritmo hasta el final de la temporada.