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Oviedo cae 0-1 ante Alaves en La Liga: un resumen del partido

En el Nuevo Carlos Tartiere, la tarde se cerró con un murmullo denso: Oviedo cayó 0‑1 ante Alaves en la jornada 37 de La Liga, un resultado que encaja casi a la perfección con el relato estadístico de su temporada. Following this result, el colista (20.º) se queda anclado en 29 puntos, con un balance total de 6 victorias, 11 empates y 20 derrotas en 37 partidos, y una diferencia de goles de -31 (26 a favor, 57 en contra). Al otro lado, Alaves consolida su 14.º puesto con 43 puntos, 11 triunfos, 10 empates y 16 derrotas, y un -11 de diferencia de goles (43 a favor, 54 en contra).

El contexto explica mucho de lo que se vio. Oviedo ha sido, durante todo el curso, un equipo áspero en casa pero escasamente productivo: en total esta campaña en el Tartiere ha marcado solo 9 goles en 19 partidos, una media de 0.5 por encuentro, mientras ha encajado 18 (0.9 de promedio). Es un bloque que se protege bien por momentos —9 porterías a cero en casa— pero que ha terminado pagando muy caro su anemia ofensiva: 10 veces sin marcar ante su público. La derrota por la mínima ante un Alaves pragmático encaja en ese patrón.

Alaves, por su parte, llegó con un perfil muy definido: sólido sin alardes, capaz de competir en cualquier escenario. En total esta campaña ha firmado 43 goles (media de 1.2) y ha recibido 54 (1.5), con un rendimiento como visitante de 19 goles a favor y 31 en contra en 19 salidas (1.0 a favor, 1.6 en contra). Es un equipo que sufre lejos de Vitoria —11 derrotas a domicilio—, pero que ha aprendido a sobrevivir en partidos cerrados. El 0‑1 en Oviedo es casi un resumen de su manual fuera de casa: orden, paciencia y eficacia puntual.

Formaciones

Sobre el césped, las pizarras lo contaban todo. Guillermo Almada apostó por su estructura fetiche: 4‑2‑3‑1, el dibujo que más ha repetido Oviedo esta temporada (25 veces en liga). H. Moldovan bajo palos, línea de cuatro con L. Ahijado, D. Costas, D. Calvo y J. Lopez; doble pivote con N. Fonseca y S. Colombatto; por delante, una línea de tres creativa con H. Hassan, S. Cazorla y A. Reina, y en punta F. Viñas, el hombre gol y, a la vez, el rostro más indómito de este proyecto.

Enfrente, Quique Sánchez Flores rompió con los sistemas más usados de Alaves en el curso (4‑4‑2, 4‑1‑4‑1, 5‑3‑2) y se plantó en Oviedo con un 3‑5‑2 de clara vocación reactiva. A. Sivera en portería, trío de centrales con N. Tenaglia, V. Koski y V. Parada; carriles largos para A. Perez y A. Rebbach; un triángulo interior con J. Guridi, Antonio Blanco y D. Suarez; y arriba, la doble amenaza de I. Diabate y Toni Martínez, máximo goleador del equipo con 13 tantos en la temporada.

Ausencias y Tensión Disciplinaria

Las ausencias también moldearon el relato. Oviedo llegó mermado en la sala de máquinas: L. Dendoncker, B. Domingues y O. Ejaria figuraban como “Missing Fixture” por lesión, vaciando de músculo y alternativas el centro del campo. Eso obligó a que S. Colombatto y N. Fonseca asumieran un volumen extra de trabajo, tanto en la salida como en la contención, mientras S. Cazorla debía multiplicarse entre la creación y la presión alta. Alaves, por su parte, no pudo contar con F. Garces, suspendido, lo que empujó a Quique a reforzar la zaga con tres centrales y a blindar el carril con A. Perez.

En términos disciplinarios, la radiografía previa ya anunciaba tensión. Heading into this game, Oviedo acumulaba una fuerte concentración de tarjetas amarillas entre los minutos 61‑75 (25.00%) y un notable pico final entre el 76‑90 (16.25%), reflejo de un equipo que sufre y llega tarde en los tramos decisivos. Además, sus rojas se disparan precisamente en el último cuarto de hora reglamentario: un 40.00% de sus expulsiones llegan entre el 76‑90. No es casual que su delantero referencia, F. Viñas, lidere el ranking de tarjetas rojas de la liga con 2 expulsiones, además de 6 amarillas y un amarillo‑roja; su temporada combina 9 goles y un trabajo feroz en duelos (494 disputados, 260 ganados), pero con un filo disciplinario que condiciona al equipo.

Alaves, en cambio, reparte sus amarillas de forma más homogénea, aunque también muestra un repunte en el tramo 76‑90 (21.51%) y en el añadido 91‑105 (17.20%). En las rojas, su mayor riesgo aparece en la franja 91‑105, donde se concentra el 60.00% de sus expulsiones, síntoma de un equipo que estira al límite la agresividad en finales apretados. Ese contexto hacía prever un cierre de partido cargado de contactos, con el 3‑5‑2 de Quique defendiendo bajo y Oviedo empujando desde la desesperación.

Duelo Clave

El duelo clave estaba claro: el “Cazador” frente al “Escudo”. Por un lado, Toni Martínez, con 13 goles, 3 asistencias y 74 disparos totales (34 a puerta), llegaba como la principal amenaza ofensiva visitante. A su lado, la alternativa de L. Boyé desde el banquillo —11 goles en la temporada— ofrecía un plan B físico y de duelos (376 disputados) para el tramo final. Enfrente, la zaga de Oviedo, que en total esta campaña solo ha concedido 18 goles en casa, debía sostenerse en la lectura de D. Costas y D. Calvo y en la agresividad de J. Lopez y L. Ahijado en los costados.

En la sala de máquinas, el “Motor” lo encarnaban S. Cazorla y Antonio Blanco. El veterano mediapunta de Oviedo, lanzando desde la mediapunta, intentó conectar con F. Viñas y activar a H. Hassan entre líneas, mientras Antonio Blanco, que en la temporada suma 1794 pases con un 85% de acierto, 93 entradas y 53 intercepciones, se erigió como el metrónomo y escudo de Alaves. Su capacidad para ganar duelos (189 de 399) y para hacer faltas tácticas (70 cometidas) fue clave para cortar los pocos ataques fluidos de los asturianos.

Producción y Resultados

Desde la óptica de los modelos de xG y la solidez defensiva, el guion favorecía a un partido de baja producción: Oviedo, con 0.7 goles de media en total esta campaña y 0.5 en casa, frente a un Alaves que, aunque marca 1.2 por partido en total, fuera de casa se queda en 1.0 y encaja 1.6. El 0‑1 final encaja con una previsión de xG ajustada, donde el peso de la calidad individual de Toni Martínez y la estructura de cinco atrás en fase defensiva inclinaron la balanza.

En definitiva, el encuentro en el Tartiere no fue solo un resultado; fue la cristalización de dos identidades de temporada. Oviedo, combativo pero corto de gol y castigado por detalles, y Alaves, un equipo que ha aprendido a sobrevivir en el filo, a veces feo, casi siempre eficaz. Una derrota que confirma el descenso carbayón y una victoria que permite a los vitorianos mirar al futuro con la tranquilidad de haber sabido sufrir.