Pretemporada de Andoni Iraola en Liverpool: Claves y Desafíos
La primera pretemporada de Andoni Iraola en Liverpool arranca con más preguntas que fotos de bienvenida. El nuevo técnico aún no tiene a todo el grupo, pero sabe perfectamente que no puede permitirse un verano de tanteo. Hay tres asuntos que marcarán su aterrizaje en Anfield: acelerar la adaptación de Jeremy Jacquet, aclarar el futuro de Curtis Jones y decidir qué quiere ser Rio Ngumoha en este Liverpool que intenta levantarse tras una campaña decepcionante.
Jacquet, de la camilla al corazón de la defensa
Jeremy Jacquet cumple 21 años y llega por 60 millones de libras tras acabar la temporada anterior en la enfermería por una lesión de hombro. No es precisamente la entrada más cómoda en un vestuario que exige desde el primer día. Pero si en los despachos de Anfield aprobaron una inversión así, es porque están convencidos de que puede soportar el peso de la camiseta.
La lesión de Giovanni Leoni, todavía en plena recuperación de una rotura de ligamento cruzado sufrida hace diez meses, le abre una autopista a Jacquet: todo apunta a que será el acompañante de Joe Gomez en el eje de la zaga durante el verano. Nada de adaptación tímida. Minutos, responsabilidad y lupa encima.
En su presentación oficial ya dejó claro que llega con hambre. Ahora debe demostrar que puede convertirse en socio fiable de Virgil van Dijk en la Premier League. Iraola conoce bien ese camino: en Bournemouth fue capaz de exprimir a Dean Huijsen hasta llevarle a la selección española y a un traspaso de 60 millones a Real Madrid. Ese precedente pesa. En Liverpool lo miran y piensan: “hazlo otra vez”.
Jacquet será el único fichaje veraniego en la gira por Estados Unidos. Toda la atención se posará sobre él, aunque los partidos sean amistosos y estén pensados para construir físico más que para dictar sentencias. Aun así, el relato de su primera temporada se empieza a escribir ahora. Iraola necesita que, cuando el avión despegue hacia el tour, el francés ya parezca más un pilar que una incógnita.
Curtis Jones, entre el plan de Iraola y la tentación de salir
El segundo foco se llama Curtis Jones. Su situación está en un punto muerto incómodo: Liverpool ya ha rechazado dos intentos de Inter, el último por debajo de los 22 millones de libras. En Anfield solo se plantean vender a partir de unos 35 millones. La distancia entre posturas es tan grande que algunos dentro del club se preguntan si la negociación no está, de facto, rota.
Mientras tanto, el centrocampista apura sus vacaciones en Mallorca junto a su prometida Saffie. Pero el reloj corre. La próxima semana se reencontrará con Iraola en el AXA Training Centre y ahí empezará la verdadera partida: saber si el técnico puede ilusionarle con un rol central en su proyecto o si el jugador mira ya hacia otra puerta.
El contexto, de momento, le ayuda. Alexis Mac Allister sigue en el Mundial con Argentina y Ryan Gravenberch disfruta todavía de su descanso. Eso deja un hueco real en el centro del campo para Jones, nacido en el corazón de la ciudad y formado en la Academia, si es capaz de agarrarlo con fuerza durante la gira.
En un escenario ideal, no querría dejar el club de su vida. Pero Inter y Aston Villa han olfateado la oportunidad: menos minutos de los esperados, dudas sobre su peso en la plantilla y un nuevo entrenador que puede reordenar jerarquías. Si Jones brilla en verano, la camiseta de titular en la Premier League está ahí, al alcance, al menos mientras Mac Allister no regrese.
Para que eso suceda, Iraola necesita algo más que buen rendimiento: requiere compromiso. Saber si Jones está dispuesto a un nuevo comienzo en Liverpool o si su cabeza ya imagina otro estadio. Esas conversaciones privadas entre entrenador y jugador pueden marcar no solo el mercado, sino la forma del centro del campo del nuevo Liverpool.
Ngumoha, ¿heredero de Salah o extremo a la vieja usanza?
El tercer gran dilema tiene nombre de adolescente: Rio Ngumoha. Liverpool rastrea el mercado en busca de extremos y ya ha activado la cláusula de 34,5 millones de libras de Victor Munoz en Osasuna, además de comunicar a RB Leipzig que estaría dispuesto a llegar hasta los 86 millones por Yan Diomande. Dos futbolistas que se sienten más cómodos partiendo desde la izquierda. Igual que Bradley Barcola, otro objetivo observado en Paris Saint-Germain.
Todo esto mientras, en teoría, el club debería estar diseñando el relevo de Mohamed Salah en el costado derecho del ataque. Pagar cifras astronómicas por un jugador al que habría que desplazar de su zona favorita genera dudas en algunos sectores de la entidad.
Ahí entra Ngumoha. Dentro del club ya se ha planteado la idea de utilizarlo como atacante por derecha. La pretemporada dará pistas sobre si Iraola comparte esa visión o si ve al joven inglés en otro rol.
El curso pasado fue su irrupción: un verano brillante le catapultó al primer equipo y, a finales de agosto, marcó su primer gol en la Premier League, en aquella frenética victoria por 3-2 en Newcastle United, apenas días antes de cumplir 17 años. Cerró la temporada como titular en Liverpool y como internacional con Inglaterra, quedándose a las puertas del Mundial tras una actuación de jugador del partido frente a Nueva Zelanda en Estados Unidos.
Ese crecimiento meteórico ha reforzado la determinación del club de blindarle con un nuevo contrato cuando cumpla 18 años, a finales de agosto. Bayern Munich observa la situación, pero en Anfield no contemplan dejarle escapar.
Su reciente aparición con Inglaterra llegó, precisamente, desde la derecha. En un fútbol dominado por extremos que juegan a pierna cambiada, cortando hacia dentro para buscar el disparo, en Liverpool se abre un debate distinto: ¿y si Ngumoha se convierte en un extremo más clásico, pegado a la cal, encarando por fuera y llenando el área de centros venenosos?
Su falta de experiencia, sobre todo en comparación con objetivos como Barcola, también juega un papel. A sus 17 años, su juego todavía es moldeable. Iraola puede intentar esculpir en él un perfil de banda diferente, adaptado a lo que necesita el equipo a medio plazo.
Porque el objetivo final está claro: desbloquear a Alexander Isak, un delantero de 125 millones de libras que necesita más y mejores situaciones de remate. Colocar a Ngumoha en la derecha, atacando línea de fondo y sirviendo balones con ventaja, podría ser una de las llaves para explotar al máximo al sueco.
En Bournemouth, Iraola se ganó fama por su capacidad para impulsar a jóvenes atacantes como Eli Junior Kroupi, Rayan o Antoine Semenyo. Ahora tiene delante un talento aún más precoz y un escenario mayor. Si decide girar ligeramente el tablero y fijar a Ngumoha en la derecha, no será solo un experimento de verano. Puede ser el primer gran trazo de su Liverpool.
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