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Rangers no está listo para Europa League, admite McInnes

La noche en Ibrox terminó con un veredicto contundente, tanto en el marcador global como en las gradas. Rangers empató 1-1 con Jagiellonia Bialystok en la vuelta de la tercera ronda previa, pero cayó 3-2 en el global y quedó fuera de la Europa League en su eliminación más temprana desde 2017.

El pitido final trajo una banda sonora inconfundible: abucheos. Largos, sonoros, dirigidos al equipo y asumidos sin excusas por Derek McInnes, que sigue sin conocer la victoria tras cuatro partidos al mando.

“Fue justificado, para ser honesto. No fue lo suficientemente bueno. Lo que ofrecimos, especialmente en la segunda parte, no fue lo suficientemente bueno”, admitió el técnico, excentrocampista del propio Rangers, con una franqueza poco habitual en noches así.

El club está hecho para Europa… pero el equipo no

El mensaje de McInnes fue tan claro como duro. El problema no es la ambición del club. Es el nivel actual del equipo.

“Tenemos que ser honestos, el club está construido para la Europa League y la Champions League y esa es la intención, llegar ahí”, señaló. “Pero no estoy seguro de que el equipo esté del todo listo para eso en este momento y me duele decirlo, de verdad que sí”.

No se quedó ahí. Habló de calidad. Habló de confianza. De lo que falta dentro del vestuario.

“Necesitamos más calidad, tenemos que intentar sacar más confianza del equipo”, añadió, consciente de que el tiempo aprieta y el mercado se va cerrando.

Un plan valiente, un equipo frágil

Las bajas condicionaron el plan. Sin el lateral izquierdo Tuur Rommens ni el delantero Youssef Chermiti, ambos lesionados, McInnes alteró el dibujo. Apostó por una defensa de tres y realizó cinco cambios respecto a la derrota liguera del domingo ante Hibernian.

Quiso abrir el partido. Lo consiguió. Quizá demasiado.

“Sentí que teníamos que hacer el partido abierto y estuvo un poco demasiado abierto por momentos en la primera parte. Con Gassama y Yakota actuando prácticamente como carrileros, les estábamos pidiendo mucho a veces”, explicó.

El riesgo, al menos al principio, pareció compensar. Hubo presencia en el área rival, ocasiones, el gol. “Creo que merecimos ir 1-1 al descanso”, dijo. Pero incluso en los mejores minutos, Jagiellonia encontró resquicios y generó un par de sustos que dejaron claro que el partido caminaba sobre un hilo muy fino.

Y ese es, precisamente, el reproche mayor del entrenador: la incapacidad de su Rangers para sostener un rendimiento completo.

“Una vez más, no es una actuación de 90 minutos. Eso lleva un tiempo en Rangers. Ha sido una continuación de eso esta temporada ya. En los cuatro partidos que hemos jugado hemos tenido buenos momentos, pero no ha sido suficiente y, desde luego, no ha sido un rendimiento sólido durante los 90 minutos”.

Falta de inteligencia, no de cuerpos

El gol encajado que selló la eliminación desató toda la frustración de McInnes. No habló de mala suerte. Ni de detalles mínimos. Señaló algo más básico.

“Perder el gol así es inexplicable. Cómo no hacemos una falta, cómo no paramos el flujo del ataque, cómo no saneamos toda esa situación”, lamentó. “No es falta de cuerpos, es falta de inteligencia, es falta de hacer lo correcto, para ser honesto”.

A partir de ahí, el equipo se desmoronó mentalmente.

“Perdimos toda la compostura después de eso, si voy a ser honesto con vosotros”, reconoció, retratando un grupo que todavía no sabe reaccionar ante los golpes en Europa.

Un comienzo negro… y una fe que no se rompe

McInnes es el sexto entrenador permanente de Rangers desde la salida de Steven Gerrard en 2021. Llega para corregir una deriva que ya venía de antes y, pese a este arranque sombrío, insiste en que se ve capaz de cambiar el rumbo.

“Lo que ofrecimos el año pasado no fue lo suficientemente bueno. Te dan un trabajo por una razón”, recordó. “Te dan un trabajo para intentar mejorar las cosas y, obviamente, a veces lo recibes porque las cosas no están del todo bien, y tenemos que intentar que todo se mueva en la dirección correcta rápidamente”.

No maquilló el fracaso europeo. No habló de proceso ni de paciencia infinita.

“No hay dos opiniones sobre esto, deberíamos ganar este partido. Rangers, tan fuerte como puede ser, debería ganar este día”, subrayó, marcando el listón que él mismo se impone.

El técnico sabe que el margen es mínimo: “Tenemos trabajo que hacer de aquí al final de la ventana”, admitió, con la vista en los refuerzos. Pero el calendario no espera y el siguiente examen llega ya mismo.

Entre hoy y el domingo, el objetivo es simple y obligatorio: recomponer un vestuario tocado y preparar al equipo para ganar un duelo de Copa de la Liga ante el vigente campeón, St Mirren. Sin red europea y con la afición hirviendo, la pregunta ya no es si Rangers está listo para la Europa League. Es si está listo, de inmediato, para soportar la presión de su propia camiseta.