Thomas Tuchel y su anhelo de césped tras la victoria en México
Thomas Tuchel todavía lleva México en el cuerpo. O, al menos, desearía llevarlo.
El seleccionador de Inglaterra confesó que, tras la inolvidable victoria por 3-2 ante la selección anfitriona en Ciudad de México, en los octavos de final del pasado Mundial, se quedó con una espina muy particular: no comerse un poco del césped del estadio para conservar para siempre algo físico de aquella noche.
“Le mandé un mensaje a un amigo después del partido y solo le escribí: ‘Me arrepiento de no haber comido algo de césped después del partido para quedarme con algo de esto en mi cuerpo para siempre’. Ese era el sentimiento. Ese fue el momento”, relató el técnico alemán en una entrevista con Daniel Sturridge para la Federación.
Aquel encuentro, jugado con 10 hombres y resuelto en un ambiente abrasador, se ha instalado ya en la memoria reciente del fútbol inglés como una de las grandes actuaciones del equipo lejos de casa. El torneo terminó en decepción, con la eliminación en semifinales, pero el triunfo ante México quedó como una especie de tatuaje colectivo.
Un brazo roto en plena euforia
Tuchel no se queda solo con el resultado. Para él, la verdadera esencia de aquella noche se vio cuando la euforia se convirtió en preocupación en cuestión de segundos.
En pleno festejo, Jordan Henderson cayó mal al saltar una valla publicitaria y se rompió el brazo. La reacción del grupo fue inmediata.
“Este partido tuvo tanto de lo que uno puede desear”, explicó Tuchel. “Si necesitabas alguna prueba de lo que significaba para estos jugadores y de cómo estaban entre ellos, fue el momento en el que Jordan se cayó y se rompió el brazo.
“En un segundo, los jugadores estaban allí. Cada uno de ellos, deteniendo la celebración, formando un escudo, protegiendo a Jordan, sin moverse, con una empatía total. Fue algo muy especial”.
Esa imagen, más que los goles o las estadísticas, es la que el entrenador guarda como símbolo de la selección que está construyendo: un bloque que reacciona instintivamente como un equipo, no como una suma de individualidades.
“Ahora siento que son mis jugadores”
De aquel caos feliz en Ciudad de México, Tuchel salió con algo más que una clasificación. Salió con la sensación de pertenencia definitiva.
“Creó un vínculo enorme con estos jugadores”, reconoció. “Siento que ahora son mis jugadores. Esa es la belleza de todo esto.
“Tienes éxitos y momentos dolorosos juntos, pero pasas tanto tiempo con ellos que se crea un vínculo natural. Estoy feliz de verlos, feliz de desafiarlos, feliz de empujarlos, y muy orgulloso de ser parte de esto”.
Tuchel habla de la selección como si se tratara de un vestuario de club que lleva años junto. No lo es, pero la convivencia en el último ciclo internacional, con 10 partidos disputados en Estados Unidos —ocho victorias, un empate y una derrota “dolorosa”, como él mismo la define—, ha servido de base emocional y competitiva.
De México a la Euro 2028
El reto ahora es transformar aquella energía en algo más duradero. El próximo gran horizonte es la Euro 2028, que tendrá a Inglaterra como coanfitriona. El técnico está convencido de que el camino pasa por exprimir cada ventana internacional, empezando por la Nations League.
“Estoy muy emocionado. Creo que dimos otro paso más y creo que ya estamos ahí”, afirmó. “Es muy difícil prepararse para un Mundial en Estados Unidos, pero creo que sí es posible prepararse para una Eurocopa y lo hacemos en la Nations League Tier One.
“El objetivo es tener otros 10 partidos. Tuvimos 10 en Estados Unidos: ocho victorias, un empate y una derrota dolorosa. Eso es algo sobre lo que se puede construir.
“Todos tenemos derecho a mantener la cabeza alta y afrontar con valentía y positividad los próximos desafíos. Tenemos cuatro partidos de Nations League por delante, y ahí está el foco”.
Inglaterra volverá a la acción a finales de mes, cuando reciba a la campeona del mundo, España, en la Uefa Nations League. Después, el calendario aprieta: viaje a Croacia y doble enfrentamiento ante la República Checa, en casa y fuera. Tuchel anunciará su lista el viernes.
El alemán no se plantea comer césped esta vez. Pero sabe que, si su selección mantiene el pulso competitivo y la unión que mostró aquella noche en México, lo que se juegue en los próximos meses puede pesar tanto como cualquier trozo de terreno de juego guardado “para siempre” en el cuerpo. La cuestión es si Inglaterra sabrá transformar ese vínculo en un título que deje huella.
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