Tottenham y Aston Villa buscan inspiración tras un costoso inicio
Más de 500 millones de libras entre los dos, tres puntos en total y apenas un gol marcado. Tottenham y Aston Villa llegan al Tottenham Hotspur Stadium necesitados de algo más que buenas intenciones: necesitan inspiración de Premier League.
El contexto no engaña. Veranos de revolución en ambos clubes, plantillas casi remendadas desde cero y un inicio de curso que no acompaña. Los dos son los últimos campeones de la Europa League, pero la tabla de la Premier los sitúa ahora mismo en la parte baja, dentro de los cuatro últimos. El contraste es duro. Y convierte el duelo del sábado en algo más que un simple partido de septiembre.
Diez fichajes, seis ventas y un nuevo Villa
En Villa, Unai Emery todavía conserva crédito. Se lo ha ganado. Tomó un equipo perdido en mitad de tabla y lo transformó en campeón de Europa League, con clasificación europea cada temporada desde su llegada y billete a la Champions League este año. Ese pasado reciente le sostiene en un arranque turbulento.
Esta temporada, sin embargo, el encargo es distinto: seguir siendo competitivo mientras integra a diez caras nuevas tras un verano de salidas pesadas, entre ellas Morgan Rogers y Ollie Watkins. Más de 250 millones invertidos y una estructura que aún se está montando sobre la marcha.
La derrota del sábado pasado ante Nottingham Forest dejó cicatriz. Emery admitió que no supo exactamente por qué el equipo perdió el control del encuentro. Lo más inquietante para él: desde la banda sintió que apenas podía influir, con tantos jugadores todavía tratando de entender los automatismos del nuevo sistema.
En la zona técnica se le ve eléctrico, casi frenético. En el vestuario, otra cosa. Ahí aparece el técnico que se recompone en segundos y baja pulsaciones para hablar con calma con sus futbolistas. Ese equilibrio sostiene ahora mismo al grupo.
Emery confía en que el equipo irá a más, pero sabe que necesita la jerarquía de John McGinn y Tyrone Mings para atravesar este tramo delicado. No es casualidad que ambos jugaran el miércoles en la victoria de Carabao Cup ante Coventry, cuando muchos habrían esperado verlos descansando. Son el puente entre la vieja guardia y la nueva ola.
McGinn ya había descrito aprender los métodos del técnico como hacer “muchos deberes”. Esa exigencia táctica ayuda a explicar por qué Aaron Wan-Bissaka ha sufrido en sus tres primeros partidos, tratando de asimilar conceptos a toda velocidad. Y no es el único: varios fichajes parecen estar pensando demasiado en su rol en lugar de jugar de instinto.
Un parón incómodo y una delantera en construcción
El calendario tampoco ayuda. Tras el choque ante Tottenham llega un parón de tres semanas. Suena a regalo para trabajar, pero Emery no lo ve así. Buena parte de la plantilla se marchará con sus selecciones y el técnico perderá justo lo que más necesita: tiempo con el grupo completo.
“Este parón es una locura porque son tres semanas. No me gusta estar tres semanas así, pero debemos aceptarlo”, admitió. Sabe que jugadores como Johan Manzambi, que disputó los dos primeros partidos y también estará sobre el césped el sábado, se marcharán con su selección justo cuando empiezan a encajar en el engranaje. “Cuando vuelva tendremos que volver a integrarlo en nuestra estructura y su mente quizá esté confundida”, avisó. Aun así, dejó claro que no quiere que el parón se convierta en coartada.
El sábado, por tanto, pesa más. “Es muy importante porque nos faltan puntos, pero seguimos en nuestro proceso, intentando trabajar lo mejor posible”, remarcó el técnico.
En ese proceso se inscriben Manzambi, llegado desde Freiburg, y el extremo de 47 millones Ibrahim Mbaye, procedente de Paris St-Germain. Ambos debutaron el pasado fin de semana saliendo desde el banquillo ante Forest y apuntan a ser parte de una nueva línea de ataque que todavía busca forma definitiva.
Nicolas Jackson, fichado desde Chelsea en agosto, será titular el sábado tras su aparición desde el banquillo en el CBS Arena. Emery empieza a acercarse a su once tipo, a una estructura reconocible. Villa, mientras tanto, sigue esperando el clic que convierta tanto gasto, tanto cambio y tanta teoría en lo único que ahora mismo importa: puntos. Y el reloj, en la Premier, nunca se detiene.
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