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Trent Alexander-Arnold y su dolorosa salida de Liverpool

Trent Alexander-Arnold aún mira a Liverpool con cariño. Pero también con una herida abierta.

Catorce meses después de su salida de Anfield rumbo al Real Madrid, el lateral inglés admite que sigue recibiendo insultos y ataques, sobre todo en redes sociales, y que el eco de aquel adiós todavía le duele.

“Duele”, confesó en una entrevista con el Mirror. Duele porque no se marchó de cualquier sitio. Se fue del club al que anima, del lugar en el que creció como futbolista y aficionado, del equipo al que dedicó dos décadas de su vida. “Por todo lo que he puesto en el club durante 20 años y los sacrificios que hice en ese periodo”.

Un regreso entre abucheos y una ciudad que sigue siendo casa

Su primera gran vuelta a Anfield con la camiseta del Real Madrid acabó en derrota por 1-0 en la Champions League. Y en abucheos. Muchos. El sonido fue nítido, reconocible, dirigido a quien durante años había sido uno de los símbolos del equipo.

Alexander-Arnold asegura que ese ambiente hostil y lo que ve en internet no se parece en nada a lo que vive cuando vuelve a Merseyside a visitar a su familia.

“Ni una sola interacción que he tenido en persona refleja lo que ves online o en redes sociales”, explicó. En la calle, el tono baja. En la pantalla, se dispara. Hasta cruzar líneas.

El defensa, que la temporada pasada participó en 35 de los 62 partidos del Real Madrid en todas las competiciones, califica ese odio digital como una “parte triste de la vida” en 2026 y reconoce que algunos mensajes “han cruzado el límite”.

Ha aprendido a levantar un muro: “Elijo mantener esas cosas lejos de mí porque no se sienten reales”. Y se aferra a una idea para protegerse: “Puedo racionalizarlo sabiendo que no representa al club de fútbol que amo, LFC, y no representa a mi ciudad”.

No pretende engañarse. Sabe que muchos en Liverpool no aceptan su marcha. “Esto no es decir que todo el mundo en Liverpool está bien con que me haya ido del club, claro que no. Pero eso es muy diferente de las cosas que van más allá del fútbol”.

Entre el Madrid y una selección que le dio la espalda

Su primera campaña completa en España fue irregular, marcada por interrupciones y sin el premio que más deseaba: estar en el Mundial con Inglaterra. A sus 27 años, Alexander-Arnold afrontó el verano sin planes, pendiente solo de una llamada. Esperaba que Thomas Tuchel contara con él.

La llamada llegó a su casa en Madrid. Pero no con la noticia que quería escuchar.

“Voy a ser sincero, estaba lleno de esperanza”, admitió. Colgó el teléfono “destrozado”, sin disimulo. “Cuando colgué, estaba realmente hundido. Espero que el cuerpo técnico esperara y entendiera que estaba enfadado”.

La última de sus 34 internacionalidades se remonta a junio de 2025, cuando entró como suplente en una victoria por 1-0 ante Andorra. Desde entonces, silencio. Sin embargo, no se siente fuera.

Sobre Tuchel, fue claro: “Él quiere jugadores que estén desesperados por jugar para Inglaterra. Yo soy uno de esos”. Y se niega a ver su ausencia como un punto final. “Hasta que me retire, sigo siendo jugador de Inglaterra, me convoquen o no. Siempre estoy disponible cuando el seleccionador me necesite. No hay mayor honor”.

Dolor como combustible

Entre los abucheos de Anfield, el ruido de las redes y la decepción del Mundial, el lateral ha elegido un camino: convertir el golpe en gasolina.

Quiere que la frustración empuje su fútbol, no que lo hunda. “Quiero usarlo como combustible para volver a las convocatorias de Inglaterra y después volver a vestir la camiseta de Inglaterra. Es un objetivo mío y espero conseguirlo”.

Sigue cada partido de Liverpool, confiesa que el club tendrá siempre “un lugar en mi corazón” y asume la reacción de parte de la grada. “Los abucheos y la decepción de los aficionados de Liverpool es algo que puedo soportar absolutamente. Puedo entenderlo, a mi manera”, afirmó.

Solo pide algo, quizá a largo plazo: “Espero que algún día haya cierto grado de comprensión sobre las decisiones que quise tomar en mi propia vida”.

El tiempo dirá si Anfield se lo concede. Mientras tanto, su reto es doble: convencer de nuevo a su gente… y volver a ganarse un sitio en Inglaterra.