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Tuchel y el Azteca: Un triunfo con un pequeño arrepentimiento

Thomas Tuchel salió del Estadio Azteca con una victoria épica y un único pesar: no se llevó un trozo de césped, ni siquiera en la memoria del paladar.

El seleccionador de Inglaterra confesó, en una entrevista con Daniel Sturridge para un próximo contenido de la Federación Inglesa de Fútbol, que lamenta no haber probado la hierba del mítico estadio tras el 3-2 sobre México en los octavos de final del Mundial. Lo contó entre sonrisas, pero con un trasfondo claro: quería aferrarse a ese instante para siempre.

“Después del partido le escribí a un amigo que me gustaría guardar una parte de ese momento dentro de mí para siempre”, relató el técnico alemán, que definió el duelo en el Azteca como uno de los episodios más brillantes de la campaña de Inglaterra en el torneo.

Diez contra once y un templo casi inexpugnable

El contexto da aún más peso a sus palabras. Inglaterra jugó con diez hombres durante casi toda la segunda parte tras la expulsión de Jarell Quansah. El equipo se replegó, sufrió y resistió. México apretó, empujado por un estadio que rara vez ve caer a su selección.

La estadística lo subraya: fue apenas la tercera derrota de México en 90 partidos oficiales disputados en el Azteca. Y, aun así, no alcanzó. Inglaterra sostuvo el 3-2 y silenció, por momentos, uno de los recintos más ruidosos del fútbol mundial.

La noche, sin embargo, no fue solo euforia.

La celebración que terminó en fractura

En plena celebración sobre el césped del Azteca, la alegría se quebró de golpe. Jordan Henderson cayó por encima de una valla publicitaria y se fracturó el brazo. De inmediato, el festejo se detuvo en seco.

Tuchel destacó ese gesto colectivo: los jugadores rodearon a Henderson, frenaron la celebración y lo protegieron del tumulto mientras recibía asistencia. La imagen habló de un vestuario compacto, consciente de que la victoria tenía un coste amargo: el centrocampista quedaba fuera del resto del torneo.

De México a Argentina, de la caída al podio

El triunfo en Ciudad de México impulsó a Inglaterra hasta las semifinales, donde el camino se cortó ante Argentina. El golpe fue duro, pero el equipo reaccionó: en el partido por el tercer puesto, los ingleses se impusieron a Francia y cerraron el Mundial subidos al podio.

En ese recorrido, el Azteca quedó marcado en la memoria de Tuchel como una de las cumbres emocionales de la aventura. Un estadio histórico, un partido salvaje, un equipo con diez hombres defendiendo la ventaja y una lesión que congeló la fiesta.

Nuevo capítulo: España en el horizonte

El calendario no concede demasiado tiempo para la nostalgia. Inglaterra volverá a competir el 26 de septiembre, cuando se mida a la vigente campeona del mundo, España, en el partido inaugural de la temporada 2026/27 de la UEFA Nations League.

Será otro escenario, otro rival, otra historia. Pero Tuchel ya sabe que, pase lo que pase, pocas noches pesarán tanto como aquella en la que salió del Azteca con un 3-2, un vestuario unido… y el pequeño remordimiento de no haber probado el césped de uno de los templos del fútbol.

Tuchel y el Azteca: Un triunfo con un pequeño arrepentimiento