El último gran baile: leyendas en su último Mundial
Lionel Messi está a punto de cumplir 39 años y, contra todo pronóstico lógico, se prepara para disputar su sexto Mundial. Récord absoluto. El torneo que durante años le dio la espalda terminó rindiéndose en 2022, cuando Argentina derribó a Francia en aquella final inolvidable. Desde entonces, el capitán albiceleste cambió Europa por Miami, bajó el nivel de exigencia competitiva en Inter Miami, pero elevó el cuidado de su cuerpo en una MLS menos abrasiva… aunque igual de frenética.
Sigue apareciendo con la camiseta de la selección como si el tiempo no le afectara: goles, asistencias, decisiones de genio que ningún jugador de su edad debería seguir produciendo. Hay dudas razonables: formato ampliado, más partidos, calor sofocante en Norteamérica. Pero apostar por una despedida silenciosa de Messi suena a no haber entendido nada de su carrera.
Ronaldo, contra el reloj y contra la historia
A 41 años, Cristiano Ronaldo podría convertirse en el jugador más veterano en levantar una Copa del Mundo. Para él, el Mundial sigue siendo la gran espina: ni título, ni goles en fases eliminatorias. Un vacío que no encaja con su figura de cinco veces ganador del Balón de Oro.
Y, sin embargo, ahí sigue. Goleando sin descanso en Al-Nassr, repitiendo que no contempla el retiro. Portugal llega cargada de talento, con Rafael Leao, Pedro Neto o Gonçalo Ramos empujando fuerte, pero Roberto Martínez continúa construyendo su idea alrededor de Cristiano. El plan es claro: rodear a su ‘9’ de piernas jóvenes y darle una última bala en su sexto Mundial. Todo apunta a que es el último disparo de CR7 en la escena global.
Ochoa y Neuer: porteros que se niegan a irse
El tercer integrante del club del sexto Mundial es Guillermo Ochoa, aunque su presencia estuvo en el aire hasta el final. Más de 150 partidos con México, pero apenas una aparición con El Tri desde la Nations League de marzo de 2024. Su nombre parecía fuera de los planes de Javier Aguirre.
Entonces llegó la lesión en el tendón de Aquiles de Ángel Malagón y la puerta volvió a abrirse. A los 40 años, el portero más icónico del fútbol mexicano reciente regresa para otro capítulo mundialista. España, Italia, Francia, Portugal, Bélgica, y la última parada en Chipre con AEL Limassol: una carrera nómada que parece encaminarse al cierre definitivo tras este torneo. Dos décadas como rostro casi fijo de los Mundiales merecen una última escena.
En Alemania, el giro fue igual de sorprendente. Con Marc-André ter Stegen castigado por las lesiones y dudas sobre el nivel de Oliver Baumann, Julian Nagelsmann decidió tirar de pasado y rescatar a Manuel Neuer de su retiro internacional. El guardameta, que había dicho adiós tras la Euro 2024, vuelve a los 40 para jugar su quinto Mundial, respaldado por otra temporada sólida con Bayern Munich.
Nagelsmann ya fue claro: Neuer será su número 1 en Norteamérica. Alemania, herida por dos eliminaciones consecutivas en fase de grupos, se aferra a su viejo guardián para evitar un tercer desastre.
Modric y Dzeko: maestros que se resisten al telón
Luka Modric, con 40 años, será el segundo jugador de campo más veterano del torneo, solo por detrás de Cristiano. El croata lleva tiempo escribiendo una de las historias más elegantes del fútbol moderno. Final en 2018, tercer puesto en 2022. Un país pequeño, un impacto enorme.
Tras dejar el Real Madrid, se marchó al AC Milan para seguir sumando minutos de élite y llegar con piernas vivas a su quinto Mundial. Está a un paso de entrar en el club de los 200 partidos internacionales: Messi suma 198, Modric 197. Si el argentino se adelanta, el croata será el cuarto en la historia en alcanzarlo. Otro hito para un jugador que ha hecho de la longevidad una forma de arte.
Muy distinta es la ruta de Edin Dzeko. Bosnia y Herzegovina solo había pisado un Mundial, en 2014, y todo indicaba que aquella sería la única función del delantero en la gran escena. Pero Dzeko volvió a tirar del carro. Clasificación en el ‘play-off’ ante Italia y billete a Norteamérica a los 40 años.
Camino de superar los 150 partidos y con más de 70 goles para su selección, el veterano sigue marcando con frecuencia. Desde enero, sus tantos con Schalke resultaron clave para devolver al club a la Bundesliga. Su carrera merecía más grandes torneos de los que ha jugado. Al menos tendrá un último Mundial para despedirse donde todos los futbolistas quieren decir adiós.
Son, Salah y Mané: la carga de un país sobre la espalda
Corea del Sur podría vivir también una despedida mayor. Son Heung-min cumplirá 34 años en julio y, aunque la edad le permite soñar con algo más de recorrido, el desgaste es brutal. Capitán, estrella, símbolo de un país que vive el fútbol con intensidad casi obsesiva. Ya dio un primer paso alejándose de Europa para jugar en LAFC, y no sería extraño que, tras 2026, sienta que su deuda con la selección está saldada.
Apenas unos días mayor que Son, Mohamed Salah vive un escenario similar con Egipto. Durante años ha cargado con la selección casi en solitario. Esta vez tendrá algo más de ayuda, con Omar Marmoush como socio principal, pero el plan sigue siendo el de siempre: todo pasa por Salah.
Su último año en Liverpool fue duro, con una caída evidente en su rendimiento. Eso no le quitará hambre. Su único Mundial, en 2018, quedó marcado por la lesión de hombro en la final de la Champions de aquel año. Una estrella de su calibre necesita un gran torneo global para apuntalar su legado. Con su salida de Anfield y un posible destino en Arabia Saudí en el horizonte, pensar que seguirá con Egipto más allá de este Mundial parece un deseo más que una previsión realista.
Sadio Mané completa el trío africano de campeones de Champions y Premier que se asoman a su probable último Mundial. A los 34, el líder de Senegal encara una cita que puede cerrar un ciclo brillante. Fue él quien convirtió el penal decisivo en la final de la Copa Africana de Naciones de 2021, el título que cambió la historia del país. También los llevó a dos Mundiales consecutivos, aunque una lesión le impidió jugar en 2022.
Su marcha a Al-Nassr redujo su exposición al gran público europeo, pero nunca su compromiso con Senegal. Sigue siendo capitán, guía y referencia. Con jugadores como Ismaila Sarr e Illiman Ndiaye creciendo a su alrededor, su experiencia puede ser el ingrediente que empuje a los Leones de la Teranga a un recorrido profundo en 2026.
Mahrez, De Bruyne y Van Dijk: la vieja guardia de Europa
Riyad Mahrez, a los 35, sigue siendo uno de los talentos más exquisitos que ha dado África en la última década. Control orientado perfecto, regate hipnótico, una zurda que todavía provoca suspiros en Al-Ahli. Su carrera internacional merece un adiós a la altura de su calidad.
Lo llamativo es que solo ha jugado un Mundial, el de 2014. Argelia no volvió a clasificarse desde entonces. Esta edición le ofrece por fin la oportunidad de mostrar su fútbol en el mayor escaparate, justo cuando su trayectoria entra en la fase final en Arabia Saudí.
Kevin De Bruyne, su excompañero en Manchester City, vive una cuenta atrás diferente. Su primera temporada en Napoli estuvo marcada por las lesiones y las señales de que su cuerpo empieza a pasar factura a punto de cumplir 35 años. Cuando está sano, pocos pueden discutir su condición de mediocampista total: pase largo, visión, golpeo, liderazgo.
Bélgica ya no es la misma ‘Generación Dorada’ que ilusionó al mundo, pero De Bruyne sigue siendo el faro. Rudi Garcia maneja un grupo en transición, aunque el plan ofensivo sigue girando alrededor de su número 7, capaz de romper líneas con un pase o decidir con un disparo lejano. Si el físico le respeta, los Diablos Rojos pueden ser un invitado incómodo para cualquiera.
En la zaga, Virgil van Dijk se presenta como otro veterano clave. Cumplirá 35 durante el Mundial, pero su influencia en la selección neerlandesa sigue siendo enorme. En Liverpool ha sido el pilar de una de las defensas más temidas de Europa, hasta el punto de que muchos delanteros preferían evitar el duelo directo con él.
La última temporada dejó dudas: una posible pérdida de velocidad, cierta sensación de que su lectura defensiva ya no es tan implacable. En Países Bajos esperan que el brazalete y el escenario mundialista reactiven la mejor versión de su capitán. Todo indica que será su segundo y último Mundial. No habrá muchas más oportunidades de verlo mandar una defensa en esta cita.
James, Neymar y el Mundial como destino
James Rodríguez sabe mejor que nadie lo que puede significar un Mundial para una carrera. A los 35, Colombia lo considera imprescindible. En 2014, su torneo fue de leyenda: goles, impacto, carisma. Aquella explosión le llevó directo al Real Madrid.
Desde entonces, su trayectoria ha sido una montaña rusa de lesiones y cambios de club. Estancias cortas, como la más reciente en Minnesota United, le han servido para mantenerse en forma mientras reserva sus mejores noches para la selección. Su relación con el Mundial es casi personal. Que tenga un último capítulo en Norteamérica parece casi una cuestión de justicia poética.
El caso de Neymar es una novela aparte. Brasil ni siquiera ha empezado su participación y ya ha vivido un drama. Máximo goleador histórico de la ‘Canarinha’, no jugaba con la selección desde que se rompió el ligamento cruzado en octubre de 2023. Con Carlo Ancelotti en el banquillo desde septiembre y sin señales de una convocatoria, el sueño de un último Mundial parecía enterrado.
Las lesiones de otros atacantes abrieron una rendija. Ancelotti decidió aprovecharla y lo incluyó en la lista de 26 jugadores, desatando la euforia en los aficionados brasileños. Pero la alegría duró poco: otro problema físico, apenas días después del anuncio, vuelve a poner en duda su papel en el torneo.
El cuerpo de Neymar lanza señales claras. Pensar en él en 2030 es casi una fantasía. Esta edición es su última oportunidad de perseguir la sexta estrella para Brasil. O lo consigue ahora, o su historia mundialista quedará marcada por la sensación de talento inconcluso.
Inglaterra y el filo de una generación
En el otro extremo del espectro está Harry Kane. A los 32 años, el delantero de Bayern Munich parece estar en plena cima. Más de 60 goles esta temporada, máximo anotador histórico de Inglaterra, y la sensación de que su influencia en el área sigue creciendo.
Podría perfectamente llegar a 2030. La diferencia de nivel con los delanteros que vienen detrás invita a los hinchas ingleses a soñar con un ciclo largo. Pero en el horizonte aparece otra cita: la Eurocopa 2028, que Inglaterra coorganizará. Un gran torneo en casa, escenario perfecto para una despedida con la camiseta nacional si así lo decide.
Esa misma lógica puede aplicarse a otros nombres. Jordan Pickford, John Stones, quizá incluso Marcus Rashford: varios pilares del ciclo actual podrían ver en 2028 la ocasión ideal para cerrar su etapa internacional ante su público. Lo que convierte a este Mundial, para muchos de ellos, en la última gran aventura lejos de casa.
Norteamérica se prepara para recibir a una generación que se resiste a soltar el foco. Algunos buscan coronar una carrera legendaria; otros, reparar cuentas pendientes con la historia. Cuando el balón empiece a rodar, la pregunta no será solo quién levanta la copa. Será quién consigue escribir su última gran línea antes de que el reloj, por fin, gane el partido.
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