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El viaje de Owen Elding hacia la selección irlandesa

El camino de Owen Elding hacia la selección absoluta de la República de Irlanda no ha sido recto. Ha sido largo, extraño por momentos y, sobre todo, muy esperado. Ahora, por fin, el delantero de Hibernian tiene en la mano el pasaporte irlandés y una primera convocatoria oficial para el arranque de la Nations League.

Con 20 años, Elding ya conocía el entorno de la absoluta. Heimir Hallgrimsson lo llamó para los amistosos ante Qatar y Canadá en mayo y junio, pero solo como jugador de entrenamiento. Estaba dentro, pero sin poder jugar. Faltaba un papel. Faltaba el pasaporte.

Nacido en Inglaterra, Elding se mudó a la República de Irlanda con solo seis años, cuando su padre Anthony firmó por Sligo Rovers. Desde entonces, su vida y su fútbol han sido irlandeses. Se acoge a la selección por residencia y comenzó el proceso de ciudadanía el año pasado. Todo parecía encaminado, hasta que un detalle insólito frenó su debut: las protestas por el combustible en abril provocaron la cancelación de la ceremonia obligatoria para recibir su pasaporte irlandés. Sin ceremonia, no había documento. Y sin documento, no había debut.

El reloj de la selección seguía corriendo sin él.

Ahora la historia cambia. Con el pasaporte ya expedido, Elding entra en la lista para una ventana de cuatro partidos en 12 días: Kosovo, un doble duelo ante Israel y Austria. Un calendario exigente y, para él, una oportunidad que llevaba demasiado tiempo esperando.

Un apellido conocido en Sligo

El nombre de Elding no es nuevo en el fútbol irlandés. Como su padre, Owen se formó en la academia de Sligo Rovers y debutó con el primer equipo en octubre de 2023, con 17 años. A partir de ahí, el crecimiento fue vertiginoso.

En 2025 firmó su temporada de irrupción en la Premier Division irlandesa: 16 goles, cinco asistencias y el premio al PFAI Young Player of the Year. Números que cruzaron el mar y despertaron interés en las islas británicas.

Hibs se movió rápido. En enero de este año, el club de la Scottish Premiership lo aseguró con un contrato de cuatro años y medio. Otro salto. Otro escenario.

El impacto en Escocia ha sido sólido. Seis goles en 22 partidos, tres de ellos en nueve encuentros del curso actual, han reforzado la sensación de que no se trata solo de un proyecto de delantero, sino de un atacante ya capaz de marcar diferencias.

Un primer contacto que dejó huella

La llamada de verano, aunque sin opción de jugar, fue clave. Elding lo explicó en agosto, todavía con la frustración de no haber podido debutar, pero con la claridad de quien sabe que ese tiempo no fue en vano.

“Definitivamente, tener esa experiencia con el primer equipo internacional fue enorme”, dijo entonces. No pudo disputar los amistosos, pero sí mostrar su juego, su actitud y su manera de convivir en un vestuario internacional. “Solo estar con los chicos en la concentración y ver cómo es todo es algo de lo que quiero formar parte”, añadió.

Ese primer vistazo bastó para convencer a Hallgrimsson. El seleccionador islandés quedó atrapado por algo más que los goles.

“Nos impresionó mucho su actitud, su carácter y cómo se presentó como jugador”, reconoció el técnico. Palabras sencillas, pero muy claras. “Ha estado lidiando con una lesión, está regresando, pero se puede ver la calidad que tiene este chico”.

Competencia feroz, expectativas altas

El contexto, eso sí, no será sencillo. Elding llega de una lesión reciente y todavía trabaja para alcanzar su mejor estado físico. Además, la competencia en la delantera es seria: Troy Parrott, Adam Idah y Tom Cannon llegan con minutos, goles y jerarquía.

Todo apunta a que sus primeros pasos con la absoluta serán medidos, quizá con minutos contados. Pero el mensaje de la convocatoria es inequívoco: Irlanda mira a medio plazo y ve en Elding algo diferente.

De un debut adolescente con Sligo Rovers a un traspaso a Hibernian, de una ceremonia de ciudadanía cancelada por protestas de combustible a una convocatoria para la Nations League. El recorrido ya dice mucho del delantero. La pregunta, ahora, es cuántas veces más escucharemos su nombre cuando suene el himno irlandés en los próximos años.