Villarreal sufre en defensa y Pérez admite el golpe: “No dormiremos bien”
La noche en el Estadio de la Cerámica empezó con ilusión y terminó con un suspiro colectivo. Gerard Moreno adelantó al Villarreal a los 29 minutos, encendiendo a la grada y dando la sensación de que, por fin, el equipo encontraba un hilo al que agarrarse en esta Liga. Pero el espejismo duró poco.
En apenas unos minutos, el partido se dio la vuelta. Cucho Hernández y Natan firmaron dos zarpazos antes del descanso y dejaron al Submarino tocado, otra vez con la sensación de fragilidad a la mínima adversidad. De un 1-0 controlado a un 1-2 que heló el ambiente.
Ese marcador no fue solo una derrota más. Fue la tercera del Villarreal en este arranque liguero y lo mantiene hundido en la 18ª posición, con solo dos puntos. Los números son demoledores: 10 goles encajados en las primeras cinco jornadas, igualando el peor inicio defensivo de la historia reciente del club, el de la temporada 2023-24, tal y como recordó el diario Marca.
Un equipo que se desmorona tras el golpe
Tras el encuentro, en la sala de prensa de la Cerámica, el técnico Pérez no escondió la herida. Señaló sin rodeos el problema mental de un equipo que se viene abajo en cuanto recibe un golpe.
“Hasta que marcó Betis, el partido se estaba dando exactamente como lo habíamos imaginado. En el momento en el que encajamos, nos pasó lo mismo que contra Depor”, admitió, describiendo un patrón que empieza a ser preocupante: el Villarreal compite mientras manda, pero se deshace cuando le igualan o le superan.
La segunda parte fue el reflejo de ese derrumbe. Sin reacción, sin colmillo, sin la energía que exige una remontada. El propio entrenador lo reconoció: “La segunda parte fue dañina para el equipo y para mí como entrenador. Afecta a nuestra confianza y a la autoestima”.
Cada derrota pesa, pero hay noches que dejan cicatriz. Esta parece una de ellas. “Recuperarse de una derrota nunca es fácil, pero es aún más difícil cuando te vas con estas sensaciones. Aun así, no tenemos otra opción que seguir hacia adelante”, añadió, intentando marcar una línea de resistencia en medio del temporal.
Exigencia de la grada y autocrítica del banquillo
Pérez fue claro al hablar del vínculo con la afición. Sabe dónde está y qué se espera del Villarreal. “No estamos consiguiendo darle a nuestra afición lo que queremos darle y lo que se merece. No dormiremos bien esta noche. Estamos muy decepcionados”, confesó.
El mensaje, sin embargo, no se quedó en la lamentación. El técnico apuntó directamente al trabajo que viene desde ya: “Mañana tenemos que recuperar la ilusión, analizar el partido y trabajar para mejorar, para poder encontrar el nivel que estamos buscando”.
La palabra “analizar” se repitió en su discurso, pero no como excusa, sino como obligación inmediata. El entrenador navarro subrayó que hace falta una revisión profunda del plan para estar a la altura del listón que marca la grada amarilla, acostumbrada en los últimos años a mirar hacia arriba, no hacia el abismo.
“Tenemos clara nuestra idea y la hemos mostrado por fases en varios partidos, pero necesito analizar todo con mucho cuidado para ver qué debemos cambiar para superar este momento tan difícil”, remató.
La idea está, las fases también. Lo que falta es continuidad, solidez y una respuesta adulta cuando el marcador se tuerce. La tabla aprieta, los números asustan y la paciencia en La Cerámica no es infinita. La pregunta ya flota en el ambiente: ¿cuánto tiempo le queda al Villarreal para reaccionar antes de que este mal inicio se convierta en una condena?
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