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Yang Hyun-jun: el nuevo motor de Celtic tras un invierno incierto

Yang Hyun-jun estuvo a un paso de hacer las maletas en invierno. Birmingham City llamaba a la puerta, su futuro parecía lejos de Glasgow y Celtic se preparaba para perder a un extremo más. Pero todo cambió con el regreso de Martin O'Neill al banquillo. El surcoreano se quedó… y desde entonces no ha dejado de crecer.

Su final de la pasada temporada fue decisivo: goles importantes, impacto constante y un papel clave en el doblete de liga y copa. No fue casualidad que, con 24 años, aceptara sin dudar los nuevos términos de su contrato en verano. Había pasado de duda a pieza central del campeón escocés.

Y este curso ha arrancado exactamente donde lo dejó.

Un gol que resume su momento

El sábado, en Paisley, Yang volvió a aparecer cuando el partido lo pedía. Su tanto decisivo ante St Mirren, en la victoria por 2-1, fue su segundo gol de la temporada, apenas unos días después de estrenar su cuenta en el triunfo del miércoles frente a Aberdeen.

No son solo sensaciones. Sus números empiezan a trazar un patrón claro: dos goles y una asistencia en siete encuentros en lo que va de campaña. La tendencia ya venía marcada del curso pasado, cuando firmó 10 goles y repartió tres asistencias. De jugador en el escaparate de salida a atacante determinante.

Callum McGregor, capitán y termómetro del vestuario, no lo duda. “Es una parte realmente importante del equipo. Es un gran jugador para perder, pero obviamente le deseamos lo mejor”, dijo a Sky Sports tras el triunfo en Paisley. Una frase que suena casi a aviso de lo que viene.

Un vacío difícil de tapar

Porque ahora llega el problema para Celtic. Yang se perderá los próximos cuatro partidos mientras disputa los Asian Games con su selección. Y, visto su impacto en este arranque, su ausencia pesará.

El plan de juego de O'Neill se sostiene en gran parte en la amplitud. El equipo vive de extremos que estiren el campo, abran defensas y generen espacios para la segunda línea. En ese libreto, Yang se había ganado el rol de elección casi automática en la banda izquierda, de no ser por sus compromisos internacionales.

Sin él, Celtic pierde desborde, gol y una amenaza constante entre líneas. No es solo un jugador pegado a la cal: se ha convertido en un foco de influencia ofensiva, alguien que decide partidos en momentos apretados, como en St Mirren.

Un calendario sin red

El calendario no concede tregua. Mientras Yang se mida con Qatar y Saudi Arabia en Japón, Celtic afrontará una serie de duelos que pueden marcar el tono de su temporada.

Primero, visita a St Johnstone en la Scottish Premiership. Después, un viaje de máxima tensión al campo de Rangers en los cuartos de final de la League Cup. Más tarde, un compromiso europeo en casa ante Ferencvaros en la Europa League. Y, para rematar, un Old Firm de liga en Celtic Park.

Cuatro partidos, cuatro escenarios de alta exigencia, sin uno de los futbolistas más en forma de la plantilla.

Celtic ha aprendido a ganar títulos sin hacer ruido. Ahora le toca demostrar si también sabe sobrevivir sin un jugador que, hace apenas unos meses, estaba con un pie fuera y hoy se ha convertido en el tipo de extremo que nadie quiere perder justo cuando la temporada empieza a arder.