Alcaraz mantiene vivo el sueño de Everton en la Carabao Cup
Charly Alcaraz necesitó solo tres minutos para cambiar una noche que se estaba atascando en Goodison Park. Entró en el 77’ y en el 80’ soltó un derechazo curvado que desatascó el 1-0 ante unos Wolverhampton muy rotados, pero incómodos, y mantuvo el arranque de temporada invicto de Everton en la Carabao Cup.
Gol, rugido y alivio. Todo en una misma jugada.
Un Everton dominante, un Wolves irreconocible
El equipo de David Moyes fue claramente superior a un conjunto de Championship que presentó nueve cambios respecto al triunfo liguero del fin de semana en Sheffield. Wolverhampton cambió medio once y lo pagó en fluidez, aunque no en resistencia.
Raul Jimenez, héroe en Bramall Lane, tuvo la oportunidad de repetir como referencia ofensiva. No duró demasiado. A mitad de la primera parte se marchó lesionado, dejando una mueca de preocupación en el banquillo visitante y cortando cualquier atisbo de amenaza constante en el área de Jordan Pickford.
Everton, mientras tanto, fue acumulando llegadas y sensación de control. No brilló, pero mandó. Y cuando no mandaba, se encontraba con un viejo conocido.
Joao Virginia, muro contra su antiguo club
En la portería de Wolves, Joao Virginia vivió una noche muy particular frente a su exequipo. El guardameta firmó varias intervenciones de mucho mérito, pero una en especial mantuvo el 0-0 al borde del descanso: un reflejo espectacular a bocajarro para sacar de la escuadra un cabezazo de Thierno Barry en el tiempo añadido de la primera parte.
Esa parada no solo fue estética. Enfrió el estadio justo cuando Everton olía sangre.
Tras el descanso, el guion pareció torcerse por un instante. Adam Armstrong, sustituto de Jimenez, obligó a Jordan Pickford a intervenir con una buena estirada en el primer tiro a puerta de los visitantes en todo el partido. Un aviso aislado, pero suficiente para recordar que el margen de error era mínimo.
El impacto de los cambios y el momento de Alcaraz
Moyes movió el banquillo y encontró energía. Brennan Johnson salió con intención y probó de inmediato a Virginia, que volvió a responder con firmeza. Cada parada del portugués alimentaba la sensación de que el partido pedía algo diferente, un golpe de calidad.
Ese golpe llegó desde el banquillo.
Charly Alcaraz saltó al césped con el partido atascado y la grada inquieta. Tres minutos después, recibió dentro del área, se perfiló y armó un disparo potente, con efecto, imposible para Virginia. Un remate limpio, seco, de esos que no dejan espacio a la duda.
Era apenas su segundo gol con la camiseta de Everton, el primero desde hace 13 meses en esta misma competición. El momento no pudo ser más oportuno.
Goodison vibra… y mira al título
En la grada, la celebración tuvo un matiz especial. Entre los presentes se encontraban el primer ministro británico Andy Burnham y su homólogo canadiense Mark Carney, ambos declarados aficionados de Everton. El gol de Alcaraz los levantó del asiento como a cualquier hincha más, conscientes de que el equipo sigue vivo en la pelea por un trofeo que se le resiste al club desde 1995.
La victoria fue justa, trabajada y, sobre todo, necesaria. Un Everton serio, dominante y paciente se ganó el pase a la siguiente ronda de la Carabao Cup y alimentó una pregunta que sobrevuela Goodison cada vez con más fuerza:
¿Es este, por fin, el año en que el club rompe su sequía de títulos?
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