Brasil avanza a los dieciseisavos con autoridad
Brasil ya está en los dieciseisavos. Y entra por la puerta grande.
El equipo de Raphinha, ausente en el tercer partido por la lesión sufrida ante Haití, arrancó el torneo con dudas tras el 1-1 frente a Marruecos, un debut espeso que encendió las alarmas. Desde entonces, la respuesta ha sido contundente: dos victorias seguidas por 3-0, primero ante Haití y después frente a Escocia, para sellar el primer puesto de su grupo con autoridad y sin concesiones.
La selección brasileña ha pasado de las miradas de sospecha a imponer respeto. El empate inicial dejó la sensación de un equipo todavía en construcción; las dos goleadas posteriores mostraron una versión mucho más reconocible, dominante en las áreas y con una pegada que marca diferencias en este tipo de torneos cortos.
Con el billete asegurado, Brasil se suma a una nómina de clasificados que empieza a tomar forma de fase final. Ya son nueve las selecciones con plaza garantizada en los dieciseisavos: Sudáfrica, Canadá, Alemania, Estados Unidos, México, Suiza, Argentina, Marruecos y ahora el conjunto brasileño. El cuadro se va llenando, la tensión crece y cada error empieza a costar caro.
El próximo obstáculo de Brasil saldrá del Grupo F. Le espera el segundo de esa llave, con tres nombres de peso en el horizonte: Países Bajos, Japón o Suecia. Tres estilos distintos, tres maneras de entender el juego, pero un denominador común: ninguno será un rival cómodo.
Brasil llega lanzado, pero el margen de error se ha terminado. A partir de ahora, cada noche puede cambiar el destino de un torneo. Y la gran incógnita es clara: ¿será suficiente esta reacción para sostener el sueño cuando lleguen los gigantes?
Podría interesarte

Revolución en la portería de Old Trafford: Onana y Bayindir en la salida

Darwin Núñez y el futuro del Liverpool tras Klopp

Stefan de Vrij: el fichaje defensivo que transforma Atenas

Brasil avanza a los dieciseisavos con autoridad

Julián Álvarez y su deseo de fichar por el FC Barcelona

Craig Bellamy se aleja de Burnley: foco en Steve Cooper y Rob Edwards