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Bukayo Saka: entre la gloria y el dolor en Inglaterra

Bukayo Saka, entre la gloria y la duda: Inglaterra mide el riesgo

El último año de Bukayo Saka ha sido un viaje extremo: de las celebraciones desatadas en el norte de Londres al filo de la frustración física. Campeón de la liga inglesa con Arsenal, protagonista en una final de Champions League ante Paris Saint-Germain que se le escapó en los penaltis… y ahora, otra vez, atrapado entre la euforia y el dolor de su talón de Aquiles.

Cuando está sano, nadie discute su peso en el proyecto de Mikel Arteta. Es un futbolista que cambia el tono de un partido con un giro, una carrera, una decisión. Pero el cuerpo le está pasando factura. Los problemas físicos, sobre todo en el tendón de Aquiles, se han convertido en una banda sonora incómoda que no termina de apagarse.

Un Mundial que arranca sin él en el once

Inglaterra abrió su campaña mundialista frente a Croacia sin Saka de inicio. El extremo del Arsenal se sentó en el banquillo, mientras su compañero de club Noni Madueke ocupaba el costado derecho del ataque. Un detalle que dice mucho de su situación actual: su jerarquía no se discute, su estado físico sí.

Camino del duelo ante Ghana del martes, Saka ni siquiera ha podido completar una sesión plena con el grupo. Trabaja, sí, pero con freno de mano. Con limitaciones. Y eso, a este nivel, pesa.

John Barnes, ex extremo de Inglaterra, lo resumió con crudeza al ser preguntado por su rol en esta selección: la clave no es el talento, es el cuerpo.

“Es su condición física. Su forma ha sido fantástica con Arsenal, pero es su estado físico”, explicó Barnes en declaraciones a GOAL, en el marco de una campaña promocional. Madueke está sano, y eso hoy le coloca un paso por delante. El resto lo marcará el diagnóstico del seleccionador.

Barnes insistió en esa idea: Thomas Tuchel sabrá exactamente cuánto puede influir Saka en un partido, pero todo pasa por cómo responde su cuerpo. La calidad está fuera de debate. La incógnita es cuántos minutos puede sostenerla.

Goles, números y lo que realmente importa

Las lesiones también se reflejaron en sus cifras. La pasada temporada Saka se quedó en 11 goles totales, solo siete en Premier League. Para un atacante de su perfil, el debate sobre la producción ofensiva surge de inmediato.

Barnes, sin embargo, lo desactiva de raíz. Para él, el fútbol de élite no se mide solo en números individuales.

“Su producción goleadora no tiene por qué ser espectacular si ganan la liga. Y si Inglaterra gana el Mundial y él no marca ni un gol, no importa”, apuntó. Lo esencial, insiste, es que forme parte de un equipo ganador.

El ex internacional fue más allá: si Saka y Marcus Rashford aumentan su cuota goleadora, alguien lo pagará. Y ese alguien podría ser Harry Kane. El equilibrio del ataque no se mide solo en quién marca, sino en cómo se reparten las responsabilidades.

Por eso, Barnes no ve en la falta de goles un problema central. El foco está en el funcionamiento colectivo: en cómo Saka puede generar ocasiones para Jude Bellingham, para Kane, para el resto. En cómo trabaja, cómo crea, cómo suma a la estructura. Para él, Tuchel mira el bosque, no el árbol.

Tuchel, prudente con su joya

El seleccionador lo ha dejado claro: no va a forzar. Inglaterra sueña con una estancia larga en Norteamérica y no tiene intención de quemar a uno de sus jugadores más determinantes en la fase de grupos.

Ante Croacia, Tuchel tiró de Saka desde el banquillo. El extremo respondió como suele hacerlo: entrando en juego, acelerando el ritmo, participando de forma decisiva en la jugada del gol de Marcus Rashford que cerró el 4-2. Unos minutos que recordaron a todos por qué se habla tanto de su importancia.

Tras el partido, el técnico alemán ofreció una lectura optimista, pero con matices. Aseguró que Bukayo está listo y que irá “cada vez más preparado”, y marcó un horizonte claro: cuando llegue el último partido del grupo, confía en tenerlo plenamente disponible.

Ese calendario apunta directamente al choque frente a Panamá, la última cita de Inglaterra en el Grupo L, el sábado. Ahí se verá si la progresión que dibuja Tuchel se cumple o si el talón de Aquiles vuelve a frenarle.

Trabajo en solitario y una decisión pendiente

La imagen del fin de semana fue elocuente. Mientras el resto del grupo se ejercitaba sobre el césped, afinando detalles para el duelo ante Ghana, Saka trabajaba bajo techo, con un programa individualizado. Solo, lejos del ruido del balón y de las voces de sus compañeros.

No es un drama, pero sí una señal. Inglaterra avanza y ajusta su plan para el Mundial, y uno de sus talentos más influyentes sigue en una carrera contrarreloj contra su propio cuerpo.

El talento está intacto. La confianza del vestuario, también. La pregunta, ahora, es si ese talón de Aquiles le permitirá ser el Saka que incendió la banda con Arsenal… justo cuando Inglaterra más lo va a necesitar.

Bukayo Saka: entre la gloria y el dolor en Inglaterra